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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En Nazareth despreciaron a Cristo porque creían que ya lo conocían lo suficiente.
Homilía o043005a, predicada en 20120201, con 4 min. y 50 seg. 
Transcripción:
Durante el Tiempo Ordinario, en los días de entre semana, días que litúrgicamente llamamos las ferias, esos días de entre semana van siendo guiados por la lectura del Evangelio. Nosotros tomamos primero el Evangelio de Marcos y vamos escuchando de una manera secuencial una lectura continua de ese Evangelio. Por ejemplo, ya estamos en la semana cuarta de este Tiempo Ordinario y estamos oyendo el capítulo sexto de San Marcos, y ahí vamos poco a poco.
Cuando terminemos con la lectura de los principales pasajes de Marcos, pasaremos a San Mateo. Vamos a oír aquellos textos que son más propios de Mateo y que no los hemos oído en Marcos. Y luego, finalmente escucharemos a San Lucas. Las 34 semanas del Tiempo Ordinario están así distribuidas con esos Evangelios, primero Marcos, luego Mateo y luego Lucas, esta secuencia se repite cada año en los Evangelios. Ya la primera lectura tiene un ciclo diferente. La primera lectura este año, por ejemplo, empezó con el primer libro de Samuel porque este año es un año par. Los años impares se empieza leyendo la carta a los Hebreos, eso es la primera lectura.
Pero, repito, en los Evangelios siempre llevamos esta secuencia especial que va de Marcos a Mateo y luego a Lucas. O sea que, quienes tenemos el privilegio, quienes tenemos la alegría de participar de la Santa Misa cada día, es bueno que sepamos que existe esta secuencia y es bueno que la aprovechemos, porque cuanto más completa y balanceada sea nuestra alimentación espiritual, mejor nutridos vamos a estar para repeler los ataques del enemigo y también para afianzarnos en nuestros buenos propósitos.
¿Qué nos trae este capítulo sexto de Marcos en el pasaje de hoy? Pues es una demostración de aquel dicho que Jesús repitió más de una vez: «Un profeta no es bien recibido en su tierra». Estaba Cristo predicando en Nazaret, en su sinagoga, pero parece que la gente de Nazaret sentía que lo conocía demasiado bien. Recordemos que Nazaret era en aquella época una aldea relativamente pequeña. No tenemos un censo específico, pero los distintos autores creen que serían, si acaso, unas cuantas docenas de hogares, los que allí estaban, por decir algo, unas 40 casas.
Además, estas casas en su mayoría habían sido hechas de modo muy primitivo, excavando en la roca. Es una roca de tipo sedimento, y no es demasiado difícil de excavar. Pero, eso forma especies de cuevas, es un modo de vivienda bastante incómodo, bastante primitivo. Lo cual significa que la gente pasaba la mayor parte de su tiempo afuera. La casa es sobre todo o era sobre todo para comer algo, por ejemplo, o para descansar. Pero en general, la gente está fuera de casa.
Y esto ¿qué quiere decir? Que Jesús, siendo quien era, seguramente creció más bien junto con otros niños y niñas, ahí a la vista de todos, en distintos hogares, en la calle, diríamos. Ese modo de ser tan humilde de Cristo, esa manera de mezclarse, como de formar una familia, por eso hablan de los hermanos y las hermanas de Jesús. Esa manera de formar una familia sirvió, sin embargo, para que lo despreciaran. Nunca creamos que ya conocemos tanto a Cristo que no tenga algo, algo muy importante que enseñarnos.

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