Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios es discreto (no exhibicionista) pero no es clandestino (como el se oculta o esconde).

Homilía o042004a, predicada en 20140204, con 4 min. y 33 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Guiados por el Capítulo Quinto del Evangelio según San Marcos, en el pasaje que se ha proclamado en la Eucaristía de hoy, vamos a aprender la diferencia entre lo discreto y lo clandestino. Diferencia entre lo discreto y lo clandestino o si quieres cambiar la palabra clandestino, podríamos decir lo escondido. Nuestro Dios, tal como se manifiesta en Jesucristo, es discreto, pero no es, escondido, no está escondido, su presencia es modesta, pero es visible. Sus milagros no son ostentosos, pero son suficientemente claros. Al mismo tiempo, Jesucristo es la presencia, es la manifestación plena de quien es Dios y es también la expresión de esa infinita sencillez, de esa perfecta humildad que hace de él tan cercano a nosotros.

Bueno, qué tiene que ver eso con el pasaje que nos encontramos, es decir, la curación de estas dos mujeres. Una de ellas ya adulta, lleva muchos años con una enfermedad que mantiene su cuerpo en condición de hemorragia. Según la ley de Moisés, cuando la mujer está en esa parte de su ciclo, debe apartarse. Es una de las partes, uno de los pasajes más restrictivos para la mujer en la ley de Moisés. La mujer debe apartarse durante el tiempo de sus reglas. Por consiguiente, una mujer en esta condición de hemorragia permanente, tendría que vivir apartada, casi como le sucedía a los leprosos. Esta es la dimensión de vergüenza y de ocultamiento que vemos en el modo como esta mujer se comporta. Por eso ella quiere lograr el milagro de un modo oculto, de un modo clandestino. Ella quiere tocar a escondidas el manto de Cristo y quedar curada a escondidas. Se entiende por qué a escondidas.

Porque la ley de Moisés decía que ella ni siquiera debería estar en la calle con otras personas, mucho menos acercándose a un profeta. Temiendo ser rechazada, ella quiere obrar a escondidas. Pero Cristo no quiere que su encuentro de sanación con esta mujer sea una cosa oculta o clandestina. Más bien le hace recuperar la dignidad de verdadera hija de Dios le ilumina la conciencia para que ella descubra cuál es la causa verdadera de esa curación. Tu fe te ha salvado.

Entonces Cristo no quiere un discípulo clandestino, discípulos acomplejados, escondidos, clandestinos, no, pero tampoco Cristo es amigo de la ostentación. Porque el otro milagro, el de la resurrección de aquella niña, no sucede de un modo espectacular. Cristo llama únicamente a algunos de sus discípulos y de una manera discreta otorga, renueva el don de la vida, en esta chiquita. Si ves, no es escondido, tampoco es ostentoso, no es clandestino, tampoco es exhibicionista. Es el simple y perfectísimo rostro de la bondad. Ese es el rostro de Cristo.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM