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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Quién ha sembrado y en mi vida y qué cosas? ¿Cuáles son mis ?zarzas?, eso que no me deja valorar el Evangelio? ¿Cuáles son mis áreas de superficialidad donde el Evangelio se seca?
Homilía o033007a, predicada en 20240124, con 6 min. y 34 seg. 
Transcripción:
Veamos algunas preguntas inesperadas que surgen de la parábola del sembrador. Yo creo que la pregunta que uno se hace más frecuentemente con esta parábola es ¿Qué clase de terreno soy yo? Porque Cristo nos presenta cuatro clases de terreno. Y esa es una pregunta siempre válida, o sea, yo no la estoy eliminando, sino que quisiera que en esta oportunidad nos fijáramos en unas dos o tres preguntas diferentes, preguntas que tal vez uno no las toma suficientemente en cuenta.
Por ejemplo, nos dice Cristo: «Salió el sembrador a sembrar». Primera pregunta: ¿es Cristo el único sembrador? Obviamente que no, hay otras personas que también siembran. Y aquí empieza lo interesante. ¿Qué otros sembradores han llegado a mi vida, quién está sembrando en mi vida, quién ha sembrado en mi vida cosas buenas o cosas malas? Quizás hemos tenido buenos educadores, quizás hemos tenido la alegría de una familia estable y feliz. Esas son buenas semillas. Pero tal vez alguien nos enseñó cuando éramos muy pequeños, alguien nos enseñó a despreciar, a humillar, a burlarnos.
Se han dado cuenta ustedes, por ejemplo, de la cantidad de gente que se queja del tema del bullying. Esta presión, humillación, desprecio, insulto que suele darse entre personas del mismo nivel, se dice que es la presión de los pares los que están al mismo nivel. Por ejemplo, compañeros de colegio que insultan o se burlan o humillan a otros compañeros de colegio. Hoy se habla mucho de bullying y el bullying hace mucho daño. Pero un momento, si existe mucha gente que está sufriendo bullying es porque hay muchas personas que están sembrando esa agresividad.
Entonces, ¿qué sembradores ha habido en mi vida? Hay familias, por ejemplo, en las que se trata de una manera tan injusta, tan radicalmente injusta a las mujeres y en algunas a los hombres. Pero creo que sigue sucediendo mucho más con las mujeres, un trato muy injusto, un trato despectivo. O sea, como es mujer, tiene que trabajar. Como es mujer, tiene que ayudar en los oficios de la casa. Como es mujer, tiene que estar al servicio de sus hermanos varones. Y esas son ideas que les siembran a uno en la cabeza, son ideas que le siembran aún en el corazón.
Entonces, la primera pregunta es esa ¿quiénes han sembrado en mi vida y qué cosas han sembrado en mi vida, cuáles han sido mis sembradores? Esa es una muy buena pregunta. Otra pregunta, nos habla Cristo de las zarzas y nos dice que las zarzas corresponden a las preocupaciones o a los placeres de la vida. Apliquemos esa enseñanza de Cristo a nuestro propio caso. ¿Cuáles son mis zarzas? Jugando un poquito con las palabras, hagamos esta pregunta: ¿en qué estoy enzarzado, qué me tiene atrapado? ¿Qué es aquello que no me deja realmente valorar el Evangelio, pensar en el Evangelio, vivir el Evangelio? ¿Qué es eso, cuáles son mis zarzas?
O esta otra pregunta, solo quiero mencionar tres. Esta otra pregunta, Cristo nos dice que una parte de la semilla cayó en un terreno que tenía poca profundidad. Eso corresponde a la vida superficial, eso corresponde a una vida marcada por la vanidad, una vida marcada seguramente por lo puramente material. ¿Te consideras una persona superficial? Qué impacto tiene en tu vida, por ejemplo, qué sé yo, la moda, lo que se usa, lo más costoso, lo más vistoso. ¿Qué ha obrado en tu vida, qué tan materialista eres? Yo creo que todos tenemos mucho, mucho o poco de eso. ¿Qué tan materialista eres?
Porque hay gente que es cero, como dicen hoy los jóvenes, cero materialista, por ejemplo, con la ropa. Pero son cien, nivel cien de materialismo con la tecnología, o lo contrario, no les interesa la tecnología, pero los perfumes o las joyas tienen que ser carísimas. ¿Cuáles son tus vanidades, cuáles son tus vanidades, en qué eres superficial, qué parte de tu vida tiene nivel así de profundidad? Porque en esos niveles es donde la semilla rebota o si alcanza a nacer, se seca de inmediato.
Estos son ejemplos de cómo uno puede leer las parábolas del Evangelio, las puede leer desde ángulos inesperados y va a encontrar cosas interesantísimas. Así que ahí lo tienes, preguntas como esas. ¿Quién ha sembrado en mi vida, cuáles son mis zarzas, cuáles son mis áreas de superficialidad? Preguntas que vale la pena responder y preguntas que nos invitan a mirar los textos de la escritura con ojos siempre nuevos y con una actitud de discípulos. Así lo deseo para ti, que el Señor te bendiga.

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