Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El sembrador que quisiera calcular qué terreno recibirá bien a cada semilla, sembraría demasiado poco y lograría mucho menos.

Homilía o033004a, predicada en 20140129, con 4 min. y 54 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Nos explica el Señor Jesucristo que la semilla que se siembra es la Palabra. Por eso, el gran sembrador es el mismo Cristo. Y por eso, a nadie se aplica mejor el verbo que Él utiliza, el verbo salir a nadie le queda mejor que a Él mismo. Cristo es aquel que sale de sí mismo, aquel que va más allá de sus intereses, más allá de sus comodidades y de su seguridad. El Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, nos ha insistido mucho en esta necesidad de una Iglesia, como él la llama, en salida.

Me parece que interpreto bien la enseñanza del Papa cuando digo que una Iglesia en salida es una Iglesia dispuesta una y otra vez a sembrar. Es importante destacar que es una acción que se repite. Cada una de las semillas contiene un gran potencial, pero no sabemos cuál es la semilla que va a caer al borde del camino, no tenemos certeza de cuál es la semilla que va a caer entre zarzas, no sabemos cuál es la semilla que va a encontrar el buen terreno. Si nos quedamos mirando las semillas, son muy parecidas unas a otras.

Es necesario arriesgarse, es necesario saber que muchas iniciativas no van a prosperar. Es necesario saber que muchas sonrisas no nos las van a entender. Es necesario saber que muchos gestos de amistad caerán en el vacío. Es necesario saber que muchas oraciones parecerán no escuchadas y, sin embargo, hay que seguir sembrando. Ese es el llamado de esta parábola, es el llamado a no detenernos, a no paralizarnos, tratando de escoger la semilla y tratando de escoger el terreno. Aquel que pretendiera, aquel sembrador que pretendiera decir: Esta semilla la voy a poner exactamente debajo de esta piedra, la voy a poner exactamente en este terreno. Ese sembrador no podría encontrar la cosecha.

La abundante cosecha hay que dejarla de alguna manera a esa providencia misteriosa de Dios, a esos caminos que sigue su amor. Y es muy interesante imaginar nuestra vida, por ejemplo, nuestra vida cristiana, nuestra vida de consagrados, como una vida en la siembra. ¿Cuál es la persona que pretende escoger las semillas? Es la persona que pretende encerrarse en su carnalidad. A quién le sonrío, a quién no le sonrío, con quién hablo y con quién no hablo, quién es digno de escucharme y quién no es digno de escucharme.

La persona que está tratando de escoger así los terrenos, está contradiciendo la lógica del sembrador. La persona que pretende ser tan eficiente que no quiere desperdiciar ninguna de las semillas, termina perdiéndolas todas. Es necesaria esta abundancia, es necesaria esta generosidad, es necesario saber que, aunque muchos esfuerzos no sean entendidos, y aunque muchas oraciones parezcan no ser oídas, hay que seguir orando, hay que seguir predicando, hay que seguir intercediendo, hay que seguir sonriendo. No economices la semilla, no escondas la semilla, no escondas los gestos de amor, de solidaridad, de fraternidad, no escondas tu fe.

No me lo van a entender, no vale la pena, ¿qué sabes tú? Ese poquito que cayó en terreno bueno, hizo muchísimo más que todo lo que parecía desperdiciarse. Si una semilla da el 30 por uno, esa semilla reemplazó a otras 29. Si una semilla da el 100 por uno, esa sola semilla reemplazó a otras 99. Sí, se van a perder muchas palabras que yo diga, se van a perder muchos gestos de amistad, muchas sonrisas no me las van a entender y muchas oraciones parecerán perdidas, pero una sonrisa que llegue a ese corazón hará mayor bien que 99 que yo hubiera querido conservar.

Entonces, no dejemos de sembrar, no dejemos por un pensamiento mezquino, no dejemos de darle a Dios la oportunidad de lograr su maravillosa cosecha.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM