|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El verdadero sábado es Cristo, es estar con Él, es recuperar la dignidad de la persona, la hermosura de la familia, la gratitud de la belleza de la naturaleza y sobre todo la alianza con el Dios vivo.
Homilía o023009a, predicada en 20220119, con 6 min. y 31 seg. 
Transcripción:
No cabe duda de que el tema del sábado era muy discutido por los adversarios de Cristo. Evidentemente, ellos buscaban por dónde atacar al Señor y encontraron una manera de hacerlo, al observar que el día sábado Cristo curaba gente. Entonces, según la interpretación de ellos, curar a las personas era trabajar y trabajar es desobedecer, es quebrantar el sábado. Ellos utilizaban eso para atacar a Cristo. La verdad es que hubieran utilizado cualquier cosa para atacar a Cristo, cualquier cosa.
Y ellos querían atacar y desprestigiar a Cristo, porque la manera como los fariseos entendían la llegada del Reino de Dios no coincidía para nada con la manera como predicaba, vivía y obraba Cristo. Entonces, pues, para ellos ese era el desastre. Cuanta más gente le creyera a Cristo, cuanta más gente se fuera con Cristo, pues menos gente les iba a hacer caso a ellos en lo que tiene que ver con su manera de ver el Reino de Dios. Porque ellos creían que el Reino de Dios venía de un modo como automático por el cumplimiento del contrato con Dios.
Ellos miraban la alianza como un contrato con Dios, de tal manera que, si se cumple el contrato de nuestra parte, Dios cumple el contrato de su parte y vendrán las bendiciones y vendrá la protección y vendrán todas las maravillas. Eso era lo que ellos pensaban. Ahora bien, por eso atacaban a Cristo con lo del sábado. Si hubieran encontrado otra cosa para atacarlo, la hubieran utilizado seguramente. Bueno, y ¿cuál era el sentido del sábado? Otra pregunta, ¿eso que se buscaba con el sábado vale también para nosotros?
Dentro de los protestantes hay un grupo que se llaman los Adventistas del séptimo día y para ellos hay que seguir la obediencia del día sábado, el sábado de la semana, hay que seguir la obediencia del día sábado, porque si no uno está, pues eso, contradiciendo, está desobedeciendo a Dios. ¿Ese es el sentido del sábado para nosotros? Uno puede ver en algunas ciudades que hay judíos, de estos judíos observantes que solo se visten de negro y blanco. Los hombres utilizan el sombrero en la calle, además se ponen la kipá, esa especie de gorrito negro. Muy, muy obedientes los judíos ortodoxos.
Y estos judíos ortodoxos, pues uno puede ver que desde la víspera del sábado, o sea desde el viernes, ellos pues no utilizan computadores, no utilizan automóviles, solamente se van a pie y solamente van a pie a la sinagoga. O sea, son muy obedientes, son muy observantes al tema del sábado. Pero ¿cuál era el verdadero sentido del sábado? Eso es lo que se le escapa a los fariseos, y eso es lo que posiblemente se escapa también a algunas personas de nuestro tiempo, como las que he mencionado. El verdadero sentido del sábado no era simplemente dejar de trabajar.
No es como ese juego, haciendo un poquito de ironía, no es como ese juego que algunas veces juegan los niños, ¿no? En que la gente está moviéndose, pues lo normal. Y de pronto dicen: Estatua. Y tienes que quedarte completamente quieto porque es estatua. El sábado no es jugar a ser estatua. El sábado es el tiempo en el que tú detienes unas actividades, las actividades de la rueda. ¿Cuál es la rueda? Trabajar, cierto, consumir y entretenerse. Tú detienes un poco esa rueda y recuperas el encuentro con tu familia, el encuentro con la naturaleza y, sobre todo, el encuentro con Dios.
Ese detener el frenesí del trabajo, detener la rueda del trabajo y la compra y la venta, y la compra, la compra y la venta, la venta y la compra, la compra y la venta. Detener eso es para darte cuenta que tú eres mucho más, que tú eres mucho más que una máquina de hacer dinero o tú eres más que una máquina de gastar dinero. Es el tiempo para recuperar tu dignidad, es el tiempo para darle la gloria a Dios. Es el tiempo para recuperar tu conciencia de que eres hijo de Dios. Y cómo esa conciencia se reveló en plenitud con la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el verdadero sábado nos dice el Papa Benedicto, Papa emérito, el verdadero sábado, ojo, el verdadero sábado es Cristo y el verdadero sábado es estar junto a Cristo.
Y el verdadero sábado es recuperar la dignidad de la persona, la hermosura de la familia, la gratitud ante la belleza de la naturaleza y, sobre todo, la alianza viva con el Dios vivo. Entonces, los fariseos de aquel tiempo y muchas personas de nuestro tiempo interpretan el sábado solo de una manera material, como quien dice estatua. No, el sábado no es jugar estatua, el sábado es detener, disminuir muchas cosas para recuperar lo más profundo, lo más bello, lo que nos une a Dios. Por eso, el sábado se celebra, no solamente se obedece, se celebra. El verdadero sábado entonces, es el día de la resurrección. El verdadero sábado es el reencuentro con mi dignidad de hijo o de hija de Dios. Ese es el verdadero sábado y a eso nos llama el Señor.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|