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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Sentido liberador del día dedicado al Señor: es el tiempo para descubrir la verdadera dignidad humana.
Homilía o023004a, predicada en 20140122, con 4 min. y 21 seg. 
Transcripción:
Parece que algunos o muchos judíos se estaban quedando con una interpretación muy reducida de lo que es el sábado. Explicábamos en este mismo espacio, el día de ayer, cómo el sábado no es simplemente descanso, es un cesar unas actividades, las que tienen que ver fundamentalmente con la producción y el consumo. Cesar esas actividades para descubrir a la luz de la Palabra y descubrir en el seno de la comunidad creyente nuestra más alta dignidad, que se da, no cuando nosotros trabajamos, sino cuando reconocemos que somos el trabajo, la obra de Dios. No son nuestras obras, sino el hecho de ser nosotros obra de Dios, lo que nos cambia la perspectiva. Ese es el verdadero sentido del sábado.
Pero muchos se habían extraviado en este tema, muchos. Muchos miraban el asunto del sábado solamente como un dejar de trabajar y, por consiguiente, había que estipular qué era exactamente un trabajo. Respondiendo preguntas tan específicas como cuántos pasos se puede dar en un sábado, se puede caminar mucho. No, no puede ser tanto, porque ya es un trabajo. Se pueden sacar unos granos de unas espigas, eso se puede o no se puede. Para algunos no se puede, porque eso sería un trabajo, quitar unos granos de unas espigas. Curar a un enfermo, se puede o no se puede, ese es el texto que encontramos hoy del capítulo tres de San Marcos, se puede o no se puede.
Fíjate qué discusión ridícula, fíjate hasta dónde esta gente queda atrapada, atrapada completamente por la legalidad, por una legalidad estéril. Se puede o no se puede curar, porque curar lo miran como un trabajo. Es decir, todo lo que sea actividad humana automáticamente queda clasificado como trabajo. Y si es clasificado como trabajo, entonces está prohibido. Y si está prohibido y alguien lo hace, se le puede señalar y se le puede acusar porque no cumple con la ley. Y esa es la trampa que ellos quieren tenderle a Cristo. Eso es lo que ellos quieren ver en Cristo, un transgresor del sábado, porque quieren quitárselo de en medio, porque no quieren competencia finalmente.
Esa es la razón, ellos no quieren competencia. Ellos quieren aparecer como los únicos autorizados maestros de la ley, los únicos que son guía, los únicos que son líderes del pueblo y que pueden conducirlo hacia el Reino de Dios. Por eso quieren quitar de en medio a ese Cristo, por eso les interesa que Él sea desacreditado como loco, o como pecador, o como blasfemo, o como incoherente, o como ridículo. Pero hay que quitar a Cristo, porque ellos, ellos están muy preocupados de su gloria, están muy preocupados de sus discípulos, están muy preocupados de quedar desacreditados, como en efecto quedaron desacreditados finalmente.
Entonces, date cuenta cómo Cristo le devuelve el verdadero sentido al sábado. Claro, el sábado es un día de liberación, porque es el día de la comunión con el Dios que sana, que salva, que santifica. Ese es el sentido verdadero de ese descanso santo. Y así tiene que ser para nosotros, el tiempo, por ejemplo, del domingo tiene que ser eso, un tiempo donde nosotros recuperamos nuestra dignidad humana, nos redescubrimos como hermanos de nuestros hermanos, nos redescubrimos como señores de la creación, no tiranos, señores de la creación, y nos redescubrimos ante todo como hijos amadísimos de Papá Dios.

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