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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Descansar implica no solamente dejar de trabajar sino santificar ese tiempo uniéndonos con Dios para darle gloria y alegrarnos en la comunión con Él.
Homilía o022008a, predicada en 20200121, con 5 min. y 37 seg. 
Transcripción:
¿Por qué era y es para muchos judíos tan importante el día sábado? ¿Por qué tomar un día y darle tanta importancia? Hay culturas que no han tenido un día tan especial que sea como de descanso. En general, en la cultura china, por ejemplo, no existe tradicionalmente algo equivalente a lo que es el sábado. De hecho, que la semana tenga siete días y que uno de esos días sea de descanso es una de las cosas que debemos al pueblo elegido, al pueblo judío. La semana de siete días y sobre todo el día de descanso. Pero la pregunta está en ¿Cómo debe ser ese descanso? ¿Cómo entiende la Biblia el descanso? Fíjate que el Evangelio de hoy nos presenta una especie de confusión al respecto, porque los adversarios de Cristo entendían el descanso simplemente como no hacer nada. Para ellos, descansar era dejar de trabajar y reconozcamos que el asunto tiene sentido. La mayor parte de nosotros, cuando pensamos en vacaciones o pensamos en descanso, lo que viene a la mente es no voy a trabajar esos días, la suspensión del trabajo. Pero cuando se habla del sábado y cuando se habla del descanso, según la Biblia, ¿Eso es todo lo que hay que decir? Simplemente que se deja de trabajar, ¡No! Hay mucho más que decir ¿Qué es lo nuevo que trae la Biblia? Mira, el sábado aparece ya desde el libro del Génesis y en el Génesis dice, descansó Dios y lo santificó. El sábado es un día que no solo implica dejar de trabajar, sino otra cosa que el Génesis llama santificar. Cuando aprendimos el catecismo por primera vez y nos enseñaban los mandamientos, seguramente oímos también ese verbo, por lo menos en mi caso. Yo me acuerdo que siempre nos decían, Tercer mandamiento de la ley de Dios, y nosotros, niños, en esa época, respondíamos, Santificar las fiestas. ¡Ojo! Santificar. ¿Qué es entonces descansar? Ya vemos que no es solamente dejar de trabajar, implica hacer santo, santificar ese tiempo. Pero solo uno es santo, solo Dios es santo. Entonces quiere decir que así como dejamos de trabajar, así también nos volvemos con nuestra mente y con nuestro corazón hacia Dios. Por eso es propio de la santificación de las fiestas, la celebración de la Santísima Eucaristía, porque con esa celebración nosotros nos unimos de modo único, de hecho perfectísimo. Nos unimos al Dios que nos ha amado tanto. De modo que santificar las fiestas es unirnos a Él. Él es nuestro descanso en realidad, y el perdón, y Él es nuestro descanso, porque en Él tenemos las fuentes mismas de la vida, de la alegría, de la dulzura, del amor. Lo que a mí me hace descansar no es simplemente que yo suspenda el trabajo, sino que yo reciba esos bienes como la amistad, el amor, la alegría. Por eso el sábado es el día según el camino espiritual del judaísmo. El sábado es el día para abrirse a la gloria de Dios, para estar en comunión con Dios. El libro del Deuteronomio, cuando habla de las fiestas, siempre dice, Y te alegrarás con el Señor tu Dios, te alegrarás. Es un día para alegrarse, es un día para estar con el Señor. Y ahora pensemos, de esas dos metas u objetivos del sábado. ¿Cuál es el más importante? Vamos a decir que lo más importante del sábado es simplemente dejar de trabajar como deja de trabajar un animalito, el burro, el buey, eso lo tienen esos animales. De hecho, también las máquinas se les deja reposar porque si no se funden. Nosotros no somos máquinas, nosotros no somos animalitos. Lo más importante del sábado fue siempre darle la gloria a Dios, alegrarnos en la comunión con Él. Eso es lo que nos quiere enseñar Cristo. Eso es lo que significa en realidad santificar las fiestas.

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