Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuando preferimos nuestra comodidad y seguridad nos perdemos de la novedad de la vida nueva que Cristo quiere traernos.

Homilía o021013a, predicada en 20220117, con 7 min. y 46 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado de San Marcos en el capítulo segundo. Aquí conviene recordar que nuestra Iglesia tiene un ritmo, una distribución distinta de las lecturas, cuando se trata de los domingos y cuando se trata de los días de entre semana. Como hemos contado en otras oportunidades los días de entre semana, como en este caso el lunes, empiezan los Evangelios siguiendo una secuencia que se repite todos los años. Empezamos por San Marcos. Leemos una gran porción del Evangelio de Marcos, menos la parte de la pasión que se lee en Semana Santa. Luego seguimos con San Mateo, una amplia porción de San Mateo. Esto en los días de entre semana. Días de entre semana, en el Tiempo ordinario. Y terminada esa amplia lectura de San Mateo, vamos con San Lucas hasta culminar el año litúrgico, halla a la altura de la fiesta de Cristo Rey. Entonces estamos con San Marcos. Estamos empezando el año litúrgico y por consiguiente vamos con San Marcos. Esa primera aclaración.

Y ¿qué es lo que nos presentan estas lecturas? Primero de Marcos, luego de Mateo, luego de Lucas. No nos presentan ni el comienzo de la vida de Cristo, que eso es lo que escuchamos en el tiempo de Navidad, ni tampoco el final de la vida de Cristo, que es lo que escuchamos en la Semana Santa. Entonces, si no es el comienzo ni es el final, lo que oímos en los Evangelios de entre semana para la Misa es el ministerio público de Cristo. Es decir, Cristo nuestro Señor ¿Qué hizo? ¿Qué predicó? ¿Cómo vivió? ¿Qué padeció? Porque su padecimiento no empezó solamente en la pasión, es decir, lo podemos resumir de esta manera. Los Evangelios de entre semana nos están presentando a Cristo en acción. Eso es lo que estamos viendo a Cristo en acción. ¿Cómo es Cristo? ¿Cómo vive Cristo? ¿Cómo obra Cristo y qué dificultades se encuentra también?Porque la gente esperaba muchos milagros, muchas curaciones en Cristo, o mejor dicho, de Cristo. Pero también tenían desconfianza cuando no entendían lo que Él estaba haciendo.

Eso es lo que aparece, por ejemplo, en el Evangelio de hoy. En el Evangelio de hoy nos encontramos con que había costumbre, de los discípulos de Juan el Bautista, costumbre de hacer ayunos. Había costumbre de los fariseos de hacer ayunos y resulta que los discípulos de Cristo no se veía que ayunaran. Entonces esto produce una pregunta, incluso una sospecha. ¿Por qué son distintos los discípulos de Cristo? ¿Por qué esta gente es distinta? Esa es la pregunta que tienen básicamente. Y la respuesta que da el Señor utiliza elementos de la vida cotidiana. Dice Cristo No se pone un remiendo nuevo en un paño viejo, no se echa vino nuevo en odres viejos. Claramente Cristo está refiriéndose a la novedad que Él trae. Él trae una novedad. Y aquella gente que le pregunta, y seguramente mucha gente de la que le rodea no percibe esa novedad.

Pero Cristo va más allá. Cristo muestra que es necesaria una renovación. Por eso dice. A vino nuevo, odres nuevos. Esta es una buena ocasión para que nos preguntemos por qué a veces nosotros nos apegamos a nuestros paños viejos, porque Él dice, paño viejo, remiendo nuevo. ¿Por qué a veces nos apegamos a nuestros paños viejos? ¿Por qué a veces nos apegamos a nuestros odres viejos? Y si nos damos cuenta, un paño viejo. Pues es una tela. Piensa, por ejemplo, en una manta, en una cobija, en un chal que te provee de cierto calor. Pero ya está raído. Ya re necesitaría un remiendo. ¿Por qué lo sigues utilizando? Tal vez la palabra es porque uno se siente cómodo. Y ¿por qué uno utiliza el odre viejo? Porque uno se siente seguro.

Hay un refrán que dice, Mejor malo conocido que bueno por conocer. Mejor me quedo con lo ya conocido. Es decir, el paño viejo y el odre viejo representan la comodidad y la seguridad que uno tiene en lo que siempre se ha hecho, en lo que ya es una tradición. Y cuando uno se queda en la comodidad y en la seguridad, entonces uno se queda en lo que hoy llaman la zona de confort. Y cuando uno se queda en la zona de confort llega la novedad de Dios y uno prefiere su zona de confort. Demos sólo un par de ejemplos de lo que puede pasar ahí.

Pensemos en una persona que ha sido un católico bueno, pero un católico, llamémoslo de esos tradicionales. La Misa cada domingo, si acaso. A veces no se puede porque estoy de paseo, porque estoy muy cansado, porque tengo una comida. Ese católico que simplemente está llevado como por la inercia y a ese católico lo invitan a un retiro espiritual. Es una novedad, hay no, yo para pagar esa plata, para irme por allá, no, yo mejor no. Esa persona ha preferido su comodidad, ha preferido su seguridad.

O tal vez, otro ejemplo, tal vez el párroco lo invita a un compromiso mayor. Nos ayudas en el grupo de lectores. Nos ayudas tú tienes capacidad para la música. Nos ayudas en la parte de los cantos. Y empieza a buscar disculpas la persona porque no quiere perder su comodidad y su seguridad. Esas cosas nos pasan y cuando preferimos simplemente nuestra zona de confort, tal vez nos perdemos de la novedad maravillosa de la vida nueva que Cristo quiere traernos. Que no te vaya a pasar a ti ni me vaya a pasar a mí.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM