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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Al presentarse Cristo como esposo está diciendo que en Él se realiza plenamente la Alianza y que la expresión máxima de la fidelidad de Dios está en Él.
Homilía o021011a, predicada en 20200120, con 5 min. y 13 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo segundo de San Marcos. Cristo utiliza una expresión para referirse a sí mismo. Cristo dice que Él es el Novio. Esta expresión puede tomar por sorpresa a algunas personas. ¿Qué quiere decir que Cristo es Novio? ¿Novio de quién? Si estamos familiarizados un poco con el Antiguo Testamento, nos damos cuenta, sin embargo, que no es una expresión nueva, sino más bien esa expresión es bastante tradicional. Está muy presente en los profetas.
Todo empieza cuando descubrimos la importancia de la palabra Alianza, cuando descubrimos que el gran plan de Dios, el que aparece a lo largo de toda la Biblia, se sintetiza en la palabra Alianza. Aquí viene una anotación interesante. Alianza se puede decir de varias maneras en los distintos idiomas. En griego se utiliza la palabra diatheke. Y sabes una cosa. Esa es la palabra que usualmente se traduce como testamento. Por eso nosotros decimos que en la Biblia está el Antiguo Testamento, como decir la Antigua Alianza y el Nuevo Testamento, es decir, la Nueva Alianza. También la palabra pacto es útil.
Pero esta Alianza que Dios quiere tener con nosotros indudablemente posee características únicas. Porque cuando se hace un pacto, un contrato, una alianza entre partes iguales, lo que cada uno aporta debe ser proporcional. Cuando se hace una sociedad, por ejemplo, una empresa. Se supone que la gente aporta en cantidades significativas para ser parte de una verdadera alianza, pero en la Alianza que Dios hace con nosotros podemos decir que Él nos lo ha dado todo. Y esto vale en particular para la nueva y eterna Alianza que se ha sellado en Cristo.
Cuando hablamos de Alianza, hablamos de fidelidad. ¿Por qué? Porque la Alianza significa un compromiso, compromiso que tenemos. Si tú y yo tenemos un pacto, si tenemos una alianza, pues se supone que hay cosas que tú vas a hacer y cumplir. Hay cosas que yo voy a cumplir y voy a hacer. Y se supone que si tú fallas en lo que habías prometido, pues hay algo que no marcha en la alianza. Por eso la alianza requiere fidelidad.
Si pensamos en la alianza, tal vez más estrecha que se da en esta tierra en la que se entrega todo. Inmediatamente nuestra mente recuerda el matrimonio, porque los que forman una empresa aportan, por ejemplo, dinero, aportan trabajo, esfuerzo, ideas. Pero es que en el matrimonio la gente entrega todo. Esa es la idea, eso es lo grandioso. Y eso es también, llamémoslo así, lo comprometedor del matrimonio. Se entrega el cuerpo, se entrega el futuro. Es muy grande lo que se entrega en el matrimonio y por eso los profetas hablaron mucho de Dios como esposo y del pueblo de Dios como la esposa.
Y la expresión que se repite varias veces en el Antiguo Testamento tiene las características de una Alianza semejante a la del matrimonio Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. Como diciendo Tú eres mi esposa, yo soy tu esposo. Cuando Cristo se presenta como el Novio, está diciendo que en Él se realiza plenamente la Alianza y está diciendo que la expresión máxima de la fidelidad de Dios está precisamente en Él.
Ahora bien, es curioso que diga Novio y no diga directamente esposo. ¿Sabes por qué? Porque falta celebrar las bodas. Y si te vas al final de la Biblia, al libro del Apocalipsis, ahí encuentras las bodas de este Novio. Este Novio va a celebrar sus bodas y las va a celebrar con la Iglesia Santa, es decir, con todo ese pueblo renovado por el poder de su Amor, de su Sangre y de su Espíritu. Cristo es el Novio, la Iglesia es la Novia y se prepara para el matrimonio.

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