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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La autoridad en la doctrina se pierde: en la incoherencia en la enseñanza, en la medida que nos apartamos de la Palabra de Dios y se impone la costumbre por la costumbre y cuando nos importa más la opinión y la aprobación de los demás.
Homilía o012014a, predicada en 20220111, con 4 min. y 13 seg. 
Transcripción:
Preguntémonos hoy, mirando el Evangelio de San Marcos, Capítulo Uno, de donde se ha tomado el texto del de la misa de hoy, preguntémonos ¿Qué era lo que le quitaba? ¿Qué era lo que le robaba la autoridad a los escribas? Porque dice el texto de hoy que había un contraste y la gente lo notaba entre la manera de enseñar de Cristo y la manera de enseñar de los escribas. Y San Marcos resume la diferencia diciendo, Es que Cristo enseñaba con autoridad, pues eso significa que los escribas enseñaban, pero como sin autoridad. Y yo quisiera que hoy nos preguntáramos por qué ellos enseñaban sin autoridad. O en qué consistía esto de que enseñaran sin autoridad. O dicho de otra manera, ¿Qué era lo que le quitaba? ¿Le robaba la autoridad a ellos? Mirando otras páginas de los Evangelios descubrimos qué era eso. Mira, ellos perdían autoridad por varias razones. Primero porque caían en eso que tanto critica la gente, muchas veces incluso de nosotros los sacerdotes. Y que Dios nos ayude y nos dé conversión a todos los sacerdotes. ¿Recuerdas el famoso refrán? ¿No? El cura predica, pero no aplica. Jesucristo dice por allá en un pasaje del Evangelio, Hagan lo que dicen los escribas, pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Esa incoherencia, ese decir pero no hacer, quita autoridad. Segundo, en otro lugar, Cristo critica que ellos están siguiendo tradiciones puramente humanas, apartándose de la Palabra de Dios en la medida en que nos apartamos de la Palabra divina y en la medida en que simplemente se impone la costumbre por la costumbre, como dice el Papa Francisco, porque es que siempre se ha hecho así, eso no tiene autoridad. Hoy especialmente en esta época compleja, casi podríamos decir esta época hipercrítica en que vivimos, esa clase de argumentos de que siempre se ha hecho así. Eso no vale. Hay que saber sustentarlo todo a partir de la Palabra de Dios. Y los escribas realmente se habían apartado de eso. Entonces enseñaban una cantidad de cosas que simplemente eran que a alguien se le ocurrió y así no, así no funciona. Eso quita autoridad. La verdad es que el único que tiene autoridad es el Señor, es Dios. Y por eso, si la enseñanza no se apoya finalmente en la Palabra de Dios, pues entonces pierde autoridad. La tercera razón por la que los escribas perdían autoridad aparece en el Evangelio de Juan en aquel pasaje en el que Cristo dice, Ustedes ¿Cómo van a buscar la gloria de Dios, si están buscando la gloria unos de otros? Efectivamente, cuando nos importa tantísimo la opinión y la aprobación y el aplauso de la gente, indudablemente nos apartamos de la fuente viva que es el Señor. Y además sucede una cosa que la persona que está persiguiendo el prestigio puramente humano y el aplauso humano, es una persona que no tiene consistencia en su doctrina. Hoy dirá una cosa y mañana dirá otra, porque le interesa más la opinión pública que la opinión de Dios. Bueno, aprendamos, aprendamos de estos escribas, es decir, del error de ellos. Aprendamos para no cometerlo y pidamos a Dios que renueve la enseñanza en su Santa Iglesia Católica. Amén.

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