Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo nos anuncia que ha llegado el tiempo de salvación, pidamos que se haga realidad en nuestras vidas para que le digamos si al Dios que en su Hijo nos ha dicho sí.

Homilía o011007a, predicada en 20200113, con 7 min. y 1 seg.

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Transcripción:

Estamos empezando el Tiempo ordinario y siempre es bueno recordar que para las lecturas de entre semana nuestra Iglesia Católica sigue un criterio muy sencillo. Es tomar los Evangelios y leerlos de manera prácticamente continua. Empezamos con Marcos. Es lo que sucede el día de hoy. Después de Marcos se lee a Mateo y después a Lucas. En general, la Iglesia trata de evitar las repeticiones de textos porque hay pasajes muy semejantes entre Marcos, Mateo y Lucas. Entonces, cuando lleguemos a Mateo, se leerán sobre todo aquellos textos que son propios de Mateo y no repetición de textos que Mateo tiene en común con Marcos. Y lo mismo cuando llegue San Lucas.

De esa manera estamos espigando, por así decirlo, lo más propio de cada uno de los evangelistas para acompañar en su recorrido, para acompañar en su ministerio público a Nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que vamos a hacer. Con esa convicción asomémonos entonces a este texto de San Marcos que aparece en el día de hoy.

La escena se sitúa muy pronto después del Bautismo y vamos a decir que eso litúrgicamente a nosotros nos conviene mucho, porque precisamente ayer domingo estábamos celebrando la fiesta del Bautismo del Señor. Ahora bien, entre el Bautismo y el comienzo de la predicación de Cristo está el tiempo en el desierto, sobre el cual se reflexiona, especialmente en el primer domingo de Cuaresma. Pero en el caso de San Marcos, el tiempo de Cristo en el desierto corresponde a dos versículos prácticamente, los versículos doce y trece del capítulo primero de su Evangelio. Entonces, a partir del versículo catorce, nosotros encontramos el texto de hoy.

Y qué nos dice que Cristo empieza a predicar. Es decir, aquel que estaba como oculto en Nazaret, ahora empieza a recorrer la región de Galilea, su propia región. No está simplemente en su ciudad de Nazaret, y no se limita simplemente a la labor que seguramente realizaba como carpintero, como artesano. Ahora empieza a predicar. Su labor profética tiene un comienzo y sabemos todos que la culminación de esa labor estará en el Calvario, estará en la cruz. Pero vamos paso por paso.

¿Qué es lo que predica nuestro Señor Jesucristo en ese comienzo de su misión? El plazo se ha cumplido, el Reino de Dios ha llegado, conviértanse, crean en la Buena Noticia. Estos son los cuatro elementos que Jesucristo dice abiertamente en el comienzo de su predicación. Y de esos cuatro yo quiero subrayar especialmente el primero en esta ocasión.

Dice al principio, el tiempo se ha cumplido. Recordemos que en la lengua griega, que fue la lengua donde se predicó mayormente el Evangelio en el siglo primero y que fue también el texto bíblico, lengua en la que estaba el texto bíblico que conocieron los apóstoles y la mayor parte de los judíos de aquella época. En la lengua griega hay dos maneras de decir tiempo. Se habla del tiempo como cronos y se habla del tiempo como Kairós. El tiempo como cronos es el tiempo que se puede medir con un reloj. Ese es el tiempo, cronos, el tiempo que transcurre independientemente de los acontecimientos, las expectativas. Es el tiempo que está marcado, por ejemplo, por el movimiento de los astros, el paso de las estaciones, la sucesión del día y de la noche. Ese es el cronos.

Pero el tiempo entendido como kairós. Es el tiempo que tiene una cualidad específica, porque no todos los tiempos son iguales. Podemos decir que el cronos se refiere a la cantidad, como cuando uno dice estamos en este momento en el día número trece del año. Han pasado trece días del año dos mil veinte. Eso es cantidad. Eso es cronos. Pero el tiempo como Kairós es la calidad. El tiempo cronos mira, cantidad. El tiempo entendido como Kairós mira la cualidad. Por ejemplo, cuando uno dice ahora es tiempo de celebrar. Tiempo de celebrar, no es porque sean las tres de la tarde o porque sean las seis de la mañana, o porque sean las once de la noche. Tiempo de celebrar es porque están dadas las condiciones Y este tiempo, este momento, tiene esa calidad específica, tiene esa característica específica.

Entonces Cristo nos está diciendo en este pasaje, nos está diciendo que el Kairós, el tiempo, el tiempo apropiado, el tiempo propicio, el tiempo de salvación ha llegado. Y hay ecos de esta expresión de nuestro Señor en otros pasajes del Nuevo Testamento. Así, por ejemplo, nos vamos a encontrar que San Pablo dice Cuando se cumplió el tiempo nació de una mujer, nació bajo la ley, el Hijo de Dios. Esto encontramos en el capítulo cuarto de la Carta a los Gálatas. Y lo mismo en un sentido semejante. Encontramos en la Carta a los Hebreos. De muchas maneras nos habló Dios en otros tiempos por los profetas.

En estos tiempos, en este kairós, Dios nos está hablando a través de su Hijo. Ya que Cristo anuncia que ha llegado ese kairós, pues que llegue también para nosotros, que se haga una realidad en nuestras vidas, para que nosotros podamos decir un sí a ese Dios que en su Hijo nos ha dicho sí. Así sea.

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