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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La liturgia en este Tiempo Ordinario que comenzamos nos lleva a acortar la distancia que nos dejó el pecado con Aquel que en realidad nos ha amado.
Homilía o011005a, predicada en 20160111, con 5 min. y 32 seg. 
Transcripción:
La semana que empieza con el Bautismo del Señor es también la primera semana del Tiempo litúrgico llamado Ordinario. Recibe este nombre por la palabra Ordo en latín, que significa, entre otras cosas, un orden. El Tiempo llamado ordinario es el tiempo en el que vamos siguiendo de modo ordenado, de modo secuencial, vamos siguiendo los Evangelios y así vamos recorriendo el misterio de Cristo a través del Tiempo ordinario.
El propósito de la Iglesia es conocer a su Señor, a su Esposo, a su Divino Salvador, conocer a Jesús. Y esta es la tarea que no acaba. Esta es la tarea en la que estamos empeñados desde ya y hasta el retorno de Cristo. Cada año recomenzamos la misma tarea. Varias veces he hecho una comparación, que la verdad me gusta mucho. Así como la Tierra gira alrededor del Sol y parece no cansarse en su recorrido. Así también la Iglesia gira en torno a Cristo.
Y así como la tierra en muchos lugares tiene distintas estaciones. El otoño, el invierno, la primavera, el verano que se siguen una y otra vez. Así también nosotros vamos acompañando los distintos momentos de Cristo, los momentos de entusiasmo de las multitudes, pero también los tiempos de rechazo del mismo pueblo en donde Él nació. Acompañamos a Cristo en las distintas estaciones y circunstancias de su vida y le descubrimos maravillosamente cercano de nuestras propias circunstancias. En ese caminar de Cristo y en ese caminar nuestro, junto con Cristo, se va revelando a nosotros el amor inconmensurable de Dios Padre. Cristo es la revelación de Dios. En Él aparece plenamente quién es Dios.
La respuesta a la pregunta ¿Quién es Dios? Tiene un nombre propio, Jesucristo. Y nosotros siguiendo con Cristo este camino, en el fondo estamos recuperando esa pérdida tan terrible que fue la que nos trajo el pecado. Si el pecado es distancia, este ejercicio de la liturgia y de la oración es el deseo de acortar esa distancia. Es el deseo de volver a aquel que en realidad nos ha amado, a aquel que en realidad ha querido lo mejor para nosotros. Y por eso nuestro dar vueltas en torno a Cristo no es exactamente quedarnos en el mismo punto. Más bien la imagen sería como la de una espiral que va ascendiendo, porque vamos al encuentro del Señor en las alturas. Demos gracias a Dios, demos gracias por su misericordia.
Eso es lo que queremos en el Tiempo ordinario. Y ¿qué se hace en el tiempo ordinario? Bueno, son distintas las secuencias de lecturas que se tienen en los domingos y las lecturas que se tienen entre semana. Entre semana, es decir, los días de lunes a sábado. Lo que tenemos son lecturas tomadas primero, del Evangelio de Marcos. Prácticamente todo, salvo los textos de la pasión que se dejan para Semana Santa. Luego tenemos textos de San Mateo bastante completo, muy presente en la liturgia. Y luego tenemos a San Lucas. En general, el criterio que tiene la Iglesia es que nosotros, sí participamos de la Santa Misa entre semana podamos hacer un recorrido con estas luces preciosas que nos dan los evangelistas. Eso es lo que sucede entre semana. Por eso el texto de hoy fue tomado del capítulo primero de San Marcos. Y así vamos a seguir con San Marcos unas buenas semanas, por lo menos cerca de unas diez semanas, creo yo.
Los domingos funcionan de otra manera. Los domingos tienen sus propios ciclos. De manera que en este año litúrgico estamos con San Lucas. Eso se llama el ciclo C, en el año dos mil dieciséis. El próximo año, si Dios nos lo concede, será el ciclo A. Y entonces los domingos Mateo llevará la voz cantante. Y luego el siguiente año que corresponderá al dos mil dieciocho, tendremos el ciclo B, en donde será San Marcos. Luego, una vez más en el dos mil diecinueve, el ciclo C, San Lucas y así sucesivamente.
Entonces, los domingos tienen su propio ritmo y hay un solo Evangelista por año. En cambio, las lecturas de entresemana, los Evangelios de entre semana se repiten. Es un caminito que hacemos cada año, siempre empezando por San Marcos, siguiendo luego con San Mateo y llegando al final del año litúrgico a San Lucas. Con este mapa general avancemos durante el Tiempo ordinario. Llevando el orden que nos propone nuestra Iglesia para mejor conocer y para mejor amar a Cristo. Amén.

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