Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En María, el amor fue más fuerte que el dolor y la sostuvo unida a Dios y a la misión de su Hijo. Ese mismo amor quiere transformar también nuestra vida y mantenernos firmes en Cristo.

Homilía nsdo022a, predicada en 20260915, con 6 min. y 23 seg.

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Transcripción:

El quince de septiembre recordamos en la Santa Iglesia Católica a Nuestra Señora, la Virgen María, en el misterio de su dolor. Hace poco aprendí una manera que me parece muy bella de reflexionar sobre el dolor y es relacionar el dolor con el poder. Vamos a hacernos esta pregunta ¿Qué clase de cosas tienen poder usualmente en el corazón humano? Pues nos damos cuenta que la muerte tiene poder. Una persona amenazada de muerte, pues, puede hacer cosas incluso horrendas, con tal de salvar la vida. Es comprensible. Esto tenemos que entenderlo. Es algo que sucede frente al hecho de la muerte, una amenaza de muerte, pues sentimos, nos sentimos abrumados y sentimos que eso. Eso tiene poder sobre nosotros. La muerte tiene poder.

Luego, el libro del Cantar de los Cantares, en el capítulo octavo dice: Qué poderoso es el amor como la muerte. El amor también tiene mucho poder, porque efectivamente, por amor las personas llegan incluso a sacrificar algunos de sus principios. Por amor también se sacrifican los papás. Las mamás hacen grandes cosas por sus hijos porque los aman. Los enamorados pasan por muchos riesgos, por muchas vergüenzas o por muchas carencias, porque les mueve el amor. El amor tiene poder. Luego podemos hablar también de la tentación. Cada uno de nosotros tiene cosas que le resultan más tentadoras.

Hay gente a la que le puede tentar mucho el poder o el placer, o su imagen, el prestigio. O tal vez tiene mucho poder sobre ellos el dinero. Entonces la tentación es algo que tiene poder y muchas veces para superar pecados que solemos cometer, nos vemos cortos y sentimos esto me puede, este vicio, me puede, esta, este afán de venganza, me puede la ira me gana. En esos casos podemos decir que eso tiene poder. Entonces hemos hablado de la muerte, del amor, de la tentación. Algo que también tiene muchísimo poder en muchos de nosotros es el dolor. Y por tratar de evitar el dolor, pues a veces uno se mete en graves problemas porque está tratando de evitar el dolor. De hecho, toda esta controversia con respecto a la eutanasia, que la Iglesia la rechaza, lo mismo que el suicidio asistido, pues que es en el fondo, que tiene tanto poder. El dolor que la persona dice: Antes que sufrir, prefiero morir. O sea que le da incluso más fuerza al dolor que a la misma muerte. A mí me impacta eso.

Que una persona pueda decir realmente es tan fuerte el tema del dolor que yo prefiero morir. Eso dice mucho. Claramente esa persona le da mucho poder al dolor. Quedémonos simplemente con esa lista que ya está un poco larga. Cosas que tienen poder en el corazón humano. La muerte, el amor, la tentación, el dolor. Pero a veces estas cosas que tienen poder, pues están en conflicto unas con otras. Por ejemplo, lo que acabo de decir de la eutanasia. Seguramente la persona no desea morir, pero como le tiene mayor distancia, cómo le impacta mucho más el tema del dolor. Entonces para evitar el dolor, cae en el otro, cae en la muerte. Es decir que cuando están en conflicto el dolor y la muerte fácilmente sucede.

O en algunas personas sucede que la persona dice: no, si se trata de sufrir tanto, yo prefiero morir. O sea que el dolor tiene muchísimo poder o a veces puede tener, pueden estar en conflicto el dolor y una determinada tentación. Pensemos por ejemplo, en una persona que tiene una gran tentación de dinero y ese por su afán de dinero esa persona sufre mucho y tiene que pasar por humillaciones y tiene que abstenerse muchas cosas y eso le cuesta y le hace sufrir. Pero la persona padece todo eso, pues porque es más fuerte la tentación.

Bueno, toda esta explicación es para llegar a una conclusión muy sencilla. En María Santísima tuvo más poder el amor que el mismo dolor. Fue más poderoso el amor en ella, más poderoso, más poderoso el amor que el mismo dolor. Amor con el que ella se une a Dios. Amor con el que ella se une a la misión de su Hijo Jesucristo. Amor con el que ella se ofrece por la salvación del mundo junto con su Hijo. Ese amor es el que la sostiene. Ese amor es el que hace que ella pueda permanecer firme.

O sea que lo que estamos celebrando es el triunfo del amor en el corazón de María Santísima. Amor que también ha llegado a nuestras vidas. Amor que también quiere transformar nuestra existencia. Así lo conceda el Señor a quien sea la gloria por los siglos. Amén.

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