|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Unámonos en el misterio del dolor de Nuestra Señora, dejemos que ella nos acompañe en nuestros combates y dolores, participando en la gracia que ella conoce mejor que nadie.
Homilía nsdo013a, predicada en 20170915, con 5 min. y 41 seg. 
Transcripción:
El Quince de Septiembre, nuestra Iglesia Católica recuerda a Nuestra Señora, la Virgen María, en el misterio de su aflicción y de su dolor. Por eso esta celebración litúrgica se conoce como Nuestra Señora de los Dolores. El dolor, dolor de María, dolor de Cristo, dolor de los cristianos. Hoy es un día para asomarnos a ese misterio, el misterio del dolor. Y vienen a mi recuerdo algunas palabras muy sabias del Papa Benedicto XVI. Dice el Papa: el problema del mal, el problema del sufrimiento, el problema del dolor, siempre han sido desafíos para la especie humana.
Frente al dolor, sobre todo el dolor del inocente, el dolor injusto, el dolor inevitable o el dolor inesperado, nuestra mente realmente batalla tratando de encontrar un sentido. Una enfermedad que se da una vez entre cien mil nacimientos. ¿Por qué me tocó a mí? Un accidente que termina la vida de una persona tan generosa, tan maravillosa. ¿Por qué le sucedió eso a mi papá? ¿Por qué mi mamá murió de esa manera? También podemos recordar el sufrimiento de inocentes cuando pensamos que desde que se aprobó, en hora desgraciada, se aprobó el aborto legal en Estados Unidos han muerto cincuenta millones, más de cincuenta millones de niños y niñas a los que no se les permitió vivir. ¿Cuál es el sentido del dolor? Y nos dice el Papa Benedicto, palabras muy sabias. Dice que al dolor no se le responde con una teoría, no es una explicación. Una explicación no sana el dolor, no sana la herida que causa el sufrimiento, sobre todo el sufrimiento injusto.
Entonces, ¿qué ha hecho Dios con nuestros dolores?, puesto que no nos ha presentado simplemente un esquema teórico de por qué sufrimos. Qué es lo que ha hecho Dios enviando a su Hijo en nuestra propia naturaleza, enviando a su propio Hijo con nosotros. Cristo ha acompañado nuestro dolor. La única respuesta frente al dolor es la presencia, y esa es la respuesta que nos ha dado Cristo. Y esa es la respuesta que encontramos en la mujer que ha sufrido como ninguna María Santísima. El dolor de María que acompaña a su Hijo, el dolor de María que acompaña a los que sufren su propia cruz como su Hijo murió en la cruz es presencia. Entonces la respuesta al dolor no es una palabra. La respuesta al dolor no es sobre todo una teoría. La respuesta al dolor es una presencia. Y esa presencia nos reconforta y por eso muchas veces lo que agradecemos en las horas más difíciles de nuestra vida no es tanto que nos den explicaciones. Si mi madre está tendida en su ataúd, ya no me sirve que venga otro médico y me diga ésta fue la manera como murió su madre, esto fue lo que se hizo, ésta fue la causa. Eso ya no me alivia. Tal vez lo que más necesito en ese momento es la presencia, el abrazo, incluso las lágrimas de alguien que yo sepa que en verdad me ama. Eso es lo que nos da Cristo. Eso es lo que nos da María. Ese tipo de presencia.
Pero también comenta el Papa Benedicto que el sufrimiento mismo de Cristo que se hace compañero de nuestro camino, no acaba simplemente en el absurdo. El sufrimiento de Cristo tiene su culminación, tiene su plenitud en la gloria de la Pascua. De modo que así como Él nos acompañó en nuestros dolores, así nosotros podamos acompañarlo en su victoria. Eso es muy bello. Si yo puedo acompañar, dejarme acompañar por Cristo en mi dolor, luego yo puedo acompañar a Cristo en su triunfo. Si yo puedo dejarme acompañar del abrazo tierno y dolido de María en la hora más oscura, también puedo acompañarla a ella en la victoria de la obra de la gracia. Porque en ninguna persona humana ha brillado tanto la gracia divina como en la Santa Madre del Señor. Unámonos pues, a Nuestra Señora en el misterio de su dolor. Dejemos que ella nos acompañe en nuestros propios combates y dolores, y participemos del manantial de gracia que ella conoce mejor que nadie. Porque así la saludó Dios, te saludo María, llena de gracia.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|