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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La vida cristiana se evidencia porque a medida que vas dando vas descubriendo nuevas dimensiones del amor de Dios; a medida que tu corazón va dando, recibe nuevamente.
Homilía nde3019a, predicada en 20210106, con 6 min. y 27 seg. 
Transcripción:
Guiados por la primera lectura de hoy, vamos a aprender o a recordar cuál es la diferencia entre la lógica de la avaricia y la lógica cristiana. La lógica de la avaricia es: si no doy, tengo más, esa es la lógica de la avaricia, si no doy, tengo más acaparar, restringir, no dar. Esa es la lógica de la avaricia. Y no estoy hablando solamente de dinero, aunque también, estoy hablando de muchas otras cosas, por ejemplo: Yo no le voy a sonreír a cualquiera, a nadie le sonrío, por qué tengo yo que darle a la otra persona el regalo de un gesto de amabilidad o de cortesía. Esa dureza para expresar aún lo más elemental de calidez humana, es como si la persona estuviera acaparando, como si la persona estuviera ahorrándose la amabilidad, la sonrisa, la amabilidad que hace distinta, que hace diferente la vida.
O lo que pasa a veces en el mundo académico. Interesa poco el estudiante, tú preocúpate por ir subiendo de categoría como docente, a medida que publicas y publicas artículos de investigación en revistas indexadas. Puedo dar toda esta explicación porque yo vivo en el mundo académico, porque hace muchos años soy profesor en el ámbito universitario. Y poco a poco nos van metiendo en el mundo académico en esa lógica en la que no interesa el estudiante, lo que interesa es que avances tú con tu proyecto de investigación, con tus publicaciones que te acreditan y que te ascienden. Si tienes una idea, no la digas. Si tienes una sonrisa, no la sueltes. Si tienes dinero, guárdalo. Si tienes conocimiento, escóndelo, esa es la lógica de la avaricia.
Lo sorprendente es la lógica que trae Cristo y la lógica que Él mismo vivió, su manera de pensar, su manera de obrar, es impresionante. Es un hombre convertido en don, convertido en regalo, regalo del amor de Dios para todos, ese es Jesucristo. Un hombre convertido en regalo, convertido en don. Entonces, la lógica de la avaricia es: no des para que tengas más. La lógica cristiana es exactamente lo contrario: Da y tendrás más. Da y tendrás más. Amémonos unos a otros, Dios permanecerá en nosotros. Fíjate que, es algo muy interesante. Mira, yo hago una comparación muy elemental, muy elemental.
Tú te acuerdas de este sistema para transportar líquidos a través de una manguera, lo que se suele llamar un sifón. Te acuerdas ¿cómo funciona el sifón? Aquí tienes un recipiente grande y tienes que sacar, por ejemplo, un recipiente pequeño que está más abajo. Entonces, tú tomas esta manguera, seguramente tienes que chupar un poco para quitarle el aire. Pero una vez que se forma la columna del líquido que recorre la manguera, cuando sale líquido, como que chupa, como que succiona y, de esa manera, sigue saliendo el agua. Es un sistema ingenioso, el famoso sistema del sifón.
Pues podemos decir que así funciona la vida cristiana, a medida que vas dando al prójimo la manguera que es tu corazón, tu corazón va dando y a medida que da, va recibiendo nuevamente. A medida que das, recibes. A medida que das, recibes. Entonces, tal vez, no estás recibiendo más, porque no estás dando más. Tú mismo no eres consciente de todo lo que tú podrías dar. Tú mismo no eres consciente de la riqueza que tienes dentro. Tú mismo no eres consciente de tus posibilidades, de tu fuerza. No eres consciente de eso. No, no lo eres. Entonces, a medida que vas dando, vas descubriendo nuevas dimensiones del amor de Dios. Esa es la lógica cristiana. Si quieres realmente tener, entonces da.
El avaro dice: Si quieres tener, no des. Cristo dice: Si quieres tener, da. Y ¿donde se muestra la diferencia de resultados en estas estrategias? Pensemos en la hora de la muerte, el veredicto para el avaro es claro lo que has acumulado ¿para quién será? Te mueres y dejas todo, lo pierdes todo. Lo que has acumulado ¿para quién será? Lo pierdes todo. En cambio, la lógica cristiana, lo que tú has dado especialmente al necesitado, este es oro en el cielo, donde no hay ladrón, donde no hay polilla, es tuyo para siempre. Hay dos lógicas y algún día en la vida uno tiene que escoger cuál va a seguir. Escoge bien, escoge bien, por favor.

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