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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo parece desinteresado ante las dificultades de los discípulos. Pero es que lo mejor no es siempre que le arreglen pronto los problemas a uno.
Homilía nde3008a, predicada en 20130109, con 4 min. y 23 seg. 
Transcripción:
Ya hemos comentado sobre cuál es el sentido de estos días posteriores a la fiesta de la Epifanía. Si la Epifanía quiere decir la manifestación, en este caso la manifestación de Dios nuestro Padre en la persona adorable de su Hijo Jesucristo, pues los Evangelios de estos días, después de Epifanía, nos ayudan a descubrir de qué manera y hasta qué grado Jesucristo es esa manifestación. Sus milagros, sus palabras, sus exorcismos, su enseñanza, su manera de amar, su manera de padecer, todo en Él es Epifanía, todo en Él es manifestación de la gloria del Padre y también, lo que era más necesario a nosotros, manifestación de su misericordia.
El texto de hoy continúa el relato de la multiplicación de los panes y yo quisiera hacer alusión a esa expresión, hacia el final del pasaje que hemos escuchado. Jesús realiza un prodigio sorprendente porque camina sobre las aguas. Pero cuando Jesús ya llega a la barca, el evangelista comenta que ellos estaban en el colmo del estupor y da esta razón: «No habían entendido lo de los panes», no habían entendido lo de los panes. Por supuesto, lo de los panes quiere decir la multiplicación de los panes. Y entonces, mi pregunta es ¿qué hay que entenderle a una multiplicación de panes?
Sencillamente había una cantidad de gente que estaba extenuada, fatigada, con mucha hambre y Jesús realiza este milagro maravilloso y sacia el hambre de aquella gente, ¿qué hay que entenderle a eso? Pues hay mucho que entenderle, porque uno puede quedarse simplemente con la sensación de satisfacción y llenura: Qué bien que comí, qué bueno que se acabó mi hambre. Uno puede quedarse en ese nivel, que evidentemente es muy superficial. Y cuando uno se queda en ese nivel es cuando el evangelista dice: no has entendido el milagro, no has entendido lo que Dios quería hacer contigo. Entonces, ¿qué es entender el milagro? Entender es ir más allá de la simple saciedad, el simple hecho de: Me llené la barriga. Ve más allá.
Y ¿qué es ir más allá? Es descubrir que los milagros de Cristo no solo son actos de bondad, sino que son signos. Y este aspecto lo destaca muy particularmente otro evangelista, San Juan, que prácticamente no utiliza la palabra milagro en ninguna parte, sino que siempre habla de los signos. Eso es lo importante, ir de la señal milagrosa a la enseñanza y la enseñanza es quien se está revelando aquí, qué es, lo que yo he recibido es una parte, pero de quién lo he recibido, quién me muestra su amor, su poder, su providencia. Eso es epifanía, eso es lo más importante, descubrir quién se está revelando en aquello que yo recibo. Si así logramos entenderlo, esta fiesta no habrá pasado en vano.

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