Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo, Palabra Encarnada, sigue haciéndose presente en la Historia a través de sus discípulos, cuando estos se aman como él amó. El Evangelio muestra la soberanía de Cristo que se impone sobre la violencia de las olas y de la tormenta.

Homilía nde3007a, predicada en 20110105, con 3 min. y 59 seg.

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Transcripción:

La primera carta del Apóstol San Juan es una preciosa y profunda meditación sobre lo que significa el misterio de la encarnación. ¿Qué quiere decir eso de que Dios se hizo carne? Dios se hizo hombre, Dios estuvo entre nosotros. Y lo más hermoso es que no debemos quedarnos con el tiempo pasado simplemente. No se trata solo de que Él estuvo, sino que también está. Y ¿cómo podemos encontrarlo? Porque la primera carta de Juan empezó diciendo: «Lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos palpado acerca de la palabra de vida». Y esas palabras, esa manera de hablar del apóstol San Juan se justifica porque él trató directamente a la Palabra encarnada, es decir, a Jesucristo.

Pero nosotros, nosotros ¿cómo podemos ver al Señor, nosotros cómo podemos encontrarnos con Él? La revelación está en el capítulo cuarto de la primera carta de Juan que venimos reflexionando en el tiempo de Navidad. Dice el apóstol: «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros». Dios se deja ver allí donde su amor se hace presente, es decir, nosotros nos convertimos en prolongaciones, en manifestaciones del milagro único de la encarnación. En cierto sentido, nosotros los cristianos somos expresión de ese mismo misterio de la encarnación, la carne de Cristo se hace visible también en nosotros.

Por eso hay una reflexión tan hermosa que dice que hoy Cristo no tiene otras manos que tus manos, Cristo hoy no tiene otros ojos que tus ojos. A través de tus ojos, a través de tu sonrisa, a través de tus palabras, a través de tus manos Jesucristo se está haciendo visible y presente. Y hay otra frase muy bella que dice que nuestra vida es la única Biblia que mucha gente va a leer. Muchas personas tienen prejuicios y gran distancia con respecto a la religión, toman esa distancia porque sus ideas, quizás, son equivocadas. Pero en nosotros, ellos pueden detectar, ellos pueden leer también esa palabra. Si nosotros somos fieles a Jesús, si permanecemos en Jesús, y si nuestro amor manifiesta quién es Jesucristo, entonces nosotros también seremos páginas de la Biblia que otros podrán leer.

En el Evangelio, por su parte, tomado también del capítulo sexto de San Marcos, como el de ayer, se nos muestra a Jesucristo cuando camina sobre el lago después del episodio de la multiplicación de los panes. Y quizás la frase central de ese texto es: «No tengáis miedo». Una frase predilecta de Juan Pablo II, una frase que tenemos que recordar cuando muchas veces sentimos que las tormentas caen sobre nosotros, que las olas anegan nuestros sueños y nuestra barca cuando nos sentimos realmente perdidos.

Mis hermanos, que este tiempo de Navidad sea tiempo para experimentar la cercanía de Jesús y también para transmitir esa preciosa presencia suya a través de nuestro amor a los hermanos. Estuvo con ustedes Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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