|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El conocimiento profundo de Dios nace de tener la experiencia de Su la bondad y Su poder que nos lleva a vivir con Él, en Él y de Él.
Homilía nde2022a, predicada en 20260106, con 5 min. y 52 seg. 
Transcripción:
Dios es amor. Esta es una frase muy conocida que aparece en la Primera lectura de hoy. Varias veces hemos explicado que no se debe interpretar esa frase de una manera superficial, como diciendo que cualquier amor nos habla de Dios, porque uno puede tener amores torcidos, amores corrompidos, amores incluso degenerados. Y de esos amores hay bastante en nuestro tiempo. Pero en esta ocasión quiero centrarme más bien en otra frase que también aparece en la Primera lectura de hoy. Dice, El que no ama no ha conocido a Dios. Mira eso. El que no ama, no ha conocido a Dios. Esta frase nos lleva a un pensamiento muy profundo que lo han expresado varios santos y entre ellos quiero referirme a Santo Tomás de Aquino. En efecto, nos dice Santo Tomás que hay un conocimiento que se logra a través de la inteligencia, a través del entendimiento, la abstracción. Por ejemplo, si quiero aprender cálculo diferencial, tengo que utilizar mi inteligencia y seguramente esforzarme mucho si quiero aprender de taxonomía, otro tanto. Si quiero conocer el sistema legal de un país, voy a necesitar muchas, muchas horas de dedicación y voy a necesitar bastante aplicación de la inteligencia. Pero hay cosas, nos dice Santo Tomás. Hay cosas que no se conocen así. Por ejemplo, cuando hablamos del conocimiento de una persona, pensemos en el conocimiento que una mamá tiene de su hijo. Yo creo que es un ejemplo bien elocuente. Las mamás conocen a sus hijos indudablemente, cómo conoce, de qué manera y en qué grado conoce a una mamá, a su hijo. Podemos decir que la mamá se ha puesto a estudiar a su hijo. Compró una enciclopedia que se llama Mi hijo y ahí va viendo página por página, cuál es el temperamento, cómo es la composición química, cuál es el peso, cuál es la respuesta electromagnética, el sistema hormonal. No, esa no es la manera como los papás o las mamás conocen a sus hijos. Hay un conocimiento que se da y esto lo enseña Santo Tomás y de otra manera lo enseñan otros autores. Hay un conocimiento que se da de una manera que ellos llaman connatural, un conocimiento por semejanza. Y la semejanza muchas veces surge a partir de la proximidad. Dicho de otra manera, viviendo con ese hijo, viendo cómo reacciona, viendo cuáles son sus gustos, viendo cuáles son sus miedos, ese papá, esa mamá, aprenden a conocerlo. Ese tipo de conocimiento no es exactamente un conocimiento intelectual y de hecho puede suceder. Y sucede muchas veces que una madre, por ejemplo, no tiene una inteligencia de superdotada y sin embargo es una mujer que conoce como nadie más puede conocer a ese hijo. Pues esto tiene que ver, este conocimiento por con naturaleza, este conocimiento con natural o por semejanza en la naturaleza o participación en la naturaleza, es del que nos habla la primera lectura de hoy. Es decir, que si la teología me puede ayudar a muchas cosas, sobre todo la teología, me puede ayudar a evitar muchos errores, porque uno comete muchísimos errores tratando de conocer a Dios y la teología me puede ayudar para eso. Pero lo más importante de la teología, no está en la teología, sino en el camino que queda abierto para que yo viva con Dios. Y vivir con Dios, es vivir en Dios y es vivir de Dios. Escribe eso que te conviene. Repito vivir con Dios, es vivir en Dios y es vivir de Dios. Tú no puedes decir que vives con Dios si no vives en Él, es decir, en su lógica, en su propuesta, en sus dones, en su poder. Y una vez que tú conoces cuál es el poder de Dios y cuál es la bondad de Dios, y cuál es la riqueza de Dios, entonces ya no solamente vives en Él, sino que empiezas a vivir de Él, porque ya dependes de Él, ya dependes de Él, porque ya no concibes tu vida sin Él, porque ya comprendes que Él lo es todo para ti. Y cuando tú empiezas a vivir con Dios, en Dios y de Dios, entonces eso te da un conocimiento connatural y por eso nos dice la primera lectura de hoy, el que no ama. Esa es la lógica de Dios, la lógica de un amor, amor de calidad, amor manifiesto especialmente en la cruz, amor manifiesto en la encarnación de ese tipo de amor estamos hablando. Cuando tú empiezas a participar de ese nivel de amor, cuando tú empiezas a conectar con ese nivel de amor, entonces tú puedes decir que conoces a Dios porque has vivido con Él, porque has vivido en Él y porque estás viviendo de Él. Eso es conocer a Dios, y ese es el llamado que nos hace la Palabra en este día tan hermoso. Pues que Dios haga dócil nuestro corazón para que empecemos a conocerlo como Él quiere ser conocido y para que empecemos a vivir con Él, en Él y de Él. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|