Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El amor que revela a Dios es el amor en la verdad, amor que atiende la miseria del otro para sacarlo del pecado y el amor en la pureza que implica desprendimiento de uno mismo.

Homilía nde2021a, predicada en 20250107, con 5 min. y 53 seg.

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Transcripción:

Una de las frases más famosas de toda la Biblia es la que encontramos en la primera lectura de hoy, tomada de la Primera Carta de Juan. En esa lectura se nos habla de Dios y se da como una especie de definición de Dios. Dios es amor. Dios es amor. Alguien comentaba con mucha agudeza que en el Antiguo Testamento la definición siempre entre comillas de Dios era, Dios es el que es. Pero aquí resulta que la nueva definición de Dios es que Dios es amor. El peligro con esa frase, es que nosotros inconscientemente le agreguemos una palabra que no cabe ahí, pero que uno fácilmente se la agrega. Y esa palabra es que Dios es cualquier amor, o que cualquier amor habla de Dios. Y no, no es así.

Hay amores que hablan de Dios. Y hay amores que rechazan a Dios. Porque por amor a las criaturas, por ejemplo, por amor al placer o por amor al poder, yo puedo terminar rechazando el amor de Dios. Entonces, no me vengan a decir que todos los amores hablan de Dios. De hecho, la lectura es muy clara, porque dice que en esto se manifestó el amor, y el amor se manifestó en que Dios envió a su Hijo al mundo. Esta frase es como un paralelo, como un eco de esa otra frase que está en el Evangelio de Juan. De lo que estoy hablando aquí es de la primera carta de Juan. Pero en el Evangelio de Juan tenemos aquella otra frase, Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Entonces, el modelo del amor no es cómo me siento yo, qué emoción tengo yo. El modelo del amor no está en la sensación, en el placer, en el sentimiento. El modelo del amor, la referencia de amor y el amor que merece ser llamado revelación de Dios, es el amor que se muestra en Cristo. Ese es el amor. Ese es el que nos interesa. Y qué características tiene ese amor. Pues ese amor tiene tres características muy importantes. Es amar en la verdad, es amar desde la misericordia, es amar en la pureza. Así amó Cristo. Qué significa amar de verdad, pues el que ama de verdad ama hasta el final. Ese es el que ama de verdad.

Si una persona te dice te amo, te amo yo, te amo mucho, pero en el momento de la dificultad desaparece. Eso no es amor. Ese no es amor de verdad. El amor de Cristo es amor de verdad, que es lo mismo que predica la Iglesia cuando la gente se casa. Por eso se le pregunta, por ejemplo, al esposo ¿Aceptas a fulanita como esposa para amarla y respetarla en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza todos los días de tu vida?. Es ese amor de verdad el amor que permanece y así nos amó Cristo.

Segundo, es un amor en la misericordia, que quiere decir que es un amor en la misericordia, pues quiere decir que es un amor que reconoce la necesidad del otro y que por consiguiente, busca el bien del otro. Amor que busca el bien, amor que busca lo que es necesario para el otro. Ese es el amor que de verdad merece ese nombre. Y cómo es amor en la misericordia, pues quiere sacar al otro del pecado. Si yo veo a una persona malherida y ni la atiendo, ni llamó a una ambulancia, sino me quedo ahí mirándolo y diciéndole te amo, te amo mucho, eso es una burla, eso no es amor, eso no es amor.

Entonces el amor en la misericordia es el amor que atiende la miseria de la otra persona. Y la miseria de la otra persona, la primera y principal y peor miseria que tenemos se llama el pecado. Entonces, el amor que deja en el pecado no es amor que revela a Dios. Si amo al adúltero y tanto lo amo que lo dejo en su adulterio, si amo al que está viviendo en una relación homosexual y tanto lo amo que le aplaudo su relación homosexual. Estoy mintiendo. Eso no es amor, ese no es el amor que revela a Dios. Y por eso la última característica del amor de Cristo es un amor en la pureza. Y este amor en, la pureza es fundamental. Sobre todo, es necesario predicarlo hoy, porque hoy la palabra amor está embadurnada continuamente de sensualidad, sensualidad por todas partes.

El amor de Cristo es amor en la pureza. Y ese amor en, la pureza implica una inmolación, implica una rectitud, implica un desprendimiento de uno mismo. Ese es el amor grande. Ese es el amor que revela a Dios. Amor en la verdad, amor que atiende a la miseria del otro, sobre todo a la miseria del pecado. Amor en la pureza. Ese es el amor que revela a Dios, y ese es el amor que tu y yo estamos llamados a testificar para la gloria del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

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