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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El verdadero amor es el que nos mostró Jesús, el que se convierte en donación y que trae vida perdurable.
Homilía nde2019a, predicada en 20210105, con 5 min. y 6 seg. 
Transcripción:
La palabra que se repite en la primera lectura de hoy es la palabra amor. Es de lo más sublime que podemos oír en toda la Biblia. Dios es amor. Es absolutamente precioso, esperanzador. Lugar de descanso para nuestros corazones sedientos. Dios es amor. Es como si alguien nos dijera a nosotros muertos de sed, mira ahí está la fuente. Es como si alguien nos dijera a nosotros, hambrientos de verdadero cariño, mira, Él es tu banquete. Es grandioso. Es grandioso. Pero a ver, esa frase se dice pronto y está perfecta. Dios es amor. Tres palabras. Pero la lectura de hoy, la Primera lectura de hoy, no solo tenía esas tres palabras. Sí, esas son importantes, las otras no dejan de serlo. ¿Y qué nos dicen las otras palabras? Por ejemplo, nos dice esto: En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero. Eso quiere decir que para yo hablar de amor, parece que en primer lugar necesito recibir esa palabra, recibir esa realidad, recibir la verdad del Dios que me ama. Eso es lo primero que necesito, porque si no, yo tal vez puedo llamar amor a cualquier cosa, como los que dicen, Amor es amor, Love is Love, Amor es Amor y llaman amor a cualquier cosa. No, así no es. Hay que empezar por descubrir en dónde está esa fuente. Si nos van a mostrar una fuente, pues que sepamos con claridad dónde está. Además, no es el único lugar donde se habla del amor que Dios nos ha tenido. Pero quedándonos todavía en el pasaje de hoy, se nos dice que Dios entregó a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Es decir, que el amor no aparece descrito aquí, en primer lugar, como una sensación maravillosa, como un placer intensísimo, como un gozo, porque hay muchos gozos. Hay gente que se, puede gozar de muchas cosas. Aquí se habla de amor, no en primer lugar como una emoción, sensación o sentimiento, sino como un acto de donación que trae vida. Y esto es muy característico de la Biblia, muy característico de la Biblia es esto de que, el amor se expresa en actos reales. Son actos reales los que traen amor, los que hacen posible el amor, los que muestran verdadero amor. Pero ¿Cuáles actos? Acto de donación, acto de entrega, acto de salir de mí mismo y dar de mí mismo, para causar el bien, para traer el bien, para llevar bien a la otra persona. Entonces el amor no es una especie de caja vacía que va de mano en mano y que cada uno la llene de lo que quiera. El amor del que aquí se nos habla es distinto. Es el amor que tiene su referencia en primer lugar en Dios. En lo que Dios nos ha dado. Y nos ha dado a su Hijo, como lo estamos recordando en Navidad. Entonces, a partir de esa realidad y de esa experiencia y de esa vida que nos ha traído el amor, a partir de eso, podemos nosotros también y debemos nosotros también amar. Es ese el amor que ha de palpitar en nuestros corazones ese amor. Amor que se convierte en donación. Donación que trae vida, vida perdurable. Ese es el amor cristiano, ese es el amor de Navidad. Ese es el amor que nos mostró Cristo. Dios es amor.

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