Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestro Dios no permanece lejano e imposible de conocer; experimentamos algo de su ser cuando recibimos y compartimos de su mismo amor.

Homilía nde2010a, predicada en 20140107, con 4 min. y 25 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Durante el tiempo litúrgico de Navidad nos viene acompañando el apóstol San Juan y especialmente la primera lectura va llevando una secuencia tomada de la primera carta del apóstol Juan. Hoy, por ejemplo, tenemos ese texto hermosísimo del capítulo cuatro de esta primera carta de Juan. Es ahí donde aparece una de las expresiones más sublimes en su brevísima síntesis, Dios es amor. Y también dice el evangelista: El que ama ha conocido a Dios.

Es decir, que el ser de Dios no permanece recluido, distante, lejano, como sucedía por ejemplo en las teorías de algunos de los filósofos de la antigüedad. Aristóteles, por dar un ejemplo. Dijo cosas sublimes sobre Dios. Dijo, por ejemplo, que en Dios no hay cambio alguno, porque es perfección, no perfección potencial. No es que Dios puede ser perfecto, es que ya lo es. Así piensa Aristóteles de Dios. Pero el mismo filósofo, cuando se detiene a analizar la vida divina, pues, saca una conclusión y es que Dios no tiene nada mejor que hacer. No tiene nada mejor que pensar, sino pensar en sí mismo. Y asegura también este filósofo que sería indigno de Dios pensar en nosotros.

Te das cuenta, cuando uno escucha a Aristóteles decir que en Dios hay toda perfección, no como potencia, sino ya en acto, es algo real, verdadero, que ya sucede. Uno se alegra. Pero cuando dice que Dios no puede pensar en nosotros ni ocuparse de nosotros, porque eso sería indigno de un Dios tan perfecto. Qué distante es ese Dios, ese Dios aristotélico, ese Dios de los filósofos y de los sabios. Si no tienen otra cosa que sus estudios. ¡Qué Dios tan distante! Mira, por contraste, lo que nos dice San Juan, nos dice que el ser mismo de Dios de alguna manera lo podemos experimentar nosotros a través del amor.

En el amor podemos de algún modo visitar el interior de Dios. Pero hay que hacer una anotación, no cualquier amor. ¿Cuál es el amor que nos permite llegar a esa experiencia? Pues es que Dios ha tendido un puente de amor desde Él hasta nosotros. Por eso también nos dice San Juan en el texto que hemos oído. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero. Entonces, en la experiencia de sabernos amados por Él, ahí podemos descubrir cuál es el amor que lo revela a Él, y cuál es el amor que nos hace verdaderas expresiones de Dios y verdaderos conocedores de su ser. O sea que la secuencia completa es que Dios en sí mismo es amor. De su ser viene esta bondad, viene esta generosidad.

Dios nos ha amado, y ese amor, llegando a nosotros y transformándonos, se vierte desde nosotros a los hermanos. Y entonces, en ese caminar, en ese recorrer del amor, conocemos a Dios. Y en ese recorrer y caminar y obrar del amor, hacemos patente su misterio. Esto aprendemos hoy, porque la bondad del Señor así se lo reveló con tanta claridad al bendito apóstol Juan.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM