|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La epifanía es mucho más que el recuerdo de la visita de unos personajes extraños de Oriente.
Homilía nde2008a, predicada en 20130108, con 4 min. y 56 seg. 
Transcripción:
Cuando hablamos de la Epifanía, creo que para muchos lo único que se recuerda es aquella situación casi anecdótica, casi legendaria, de unos personajes que vinieron de Oriente, entre los cuales se cuenta un morenito, usualmente se cree que ese es el que se llamaba Baltasar, aunque los nombres no aparecen en la Biblia. Los otros dos serían Melchor y Gaspar, pero todo queda como una anécdota. Es decir, llegaron, estos personajes con sus regalos y casi la única pregunta que surge es bueno y ¿Qué harían con esos regalos, después José y María? ¿Qué hicieron con ese oro, con ese incienso, con esa mirra? Si acaso hicieron alguna inversión, un depósito a término, alguna cosa. Pero no habrá otro contenido, no habrá otra enseñanza más profunda en ese hecho. Lo que sucede es que no hay una epifanía, sino muchas epifanías. Lo que sucede es que todo en la vida de Cristo es epifanía, porque todo en la vida de Cristo es revelación del amor del Padre. Todo en la vida de Cristo es manifestación de su poder y de su sabiduría. De modo tal que cuando nosotros hablamos de la Epifanía, debemos pensar en que Cristo mismo es la Epifanía. Y ese es el sentido de la distribución que tienen los Evangelios durante estos días. Esta semana viene a ser algo así como una octava, una octava de la fiesta de la Epifanía. Recordemos que las octavas, como la octava de Pascua, la octava de Navidad. Son maneras de prolongar la celebración de un misterio que es demasiado para veinticuatro horas y que necesita más tiempo. Pues eso es lo que sucede exactamente con la Epifanía. Mira, si quieres que te quede una sola frase grabada, graba ésta, por favor, en tu corazón y en tu mente. Cristo es la Epifanía. Y cuando nosotros celebramos la Epifanía, pues no estamos quedándonos únicamente en una escena, así sea la escena hermosísima de estos magos de Oriente, sino que Cristo es epifanía ante estos magos, Cristo es epifanía ante los pastorcitos, Cristo es epifanía en sus milagros, Cristo es epifanía en sus exorcismos, Cristo es la epifanía del Padre. Hoy, por ejemplo, tomado del capítulo seis del Evangelio de Marcos, encontramos la multiplicación de los panes y yo me imagino que muchos se harán la pregunta bueno, ¿Y por qué aparece multiplicación de los panes en el tiempo de Navidad? ¿Que tiene que ver? Pues lo que tiene que ver es que ese milagro, esa abundancia de amor que alcanza para todos, esa atención solícita del Padre para con los más pequeños, con los más hambrientos, eso es manifestación. Es decir, si hay algo que nos interesa dentro de la multiplicación de los panes, es manifestación. Si tienes la oportunidad de ir a la Santa Misa durante estos días, o si por lo menos tienes este tiempo para meditar en los evangelios, no dejes por favor de captar ese hermoso detalle En cada uno de estos evangelios se nos presenta como una instantánea, como una foto de Cristo, revelando el amor de Dios, el poder de Dios, la ternura de Dios, para que cuando termine esta semana, cuando termine esta octava entre comillas de la Epifanía, y con ella terminará también el tiempo de Navidad, tú te lleves aquí, bien grabado, En Cristo se ha manifestado el amor del Padre. Precisamente en la fiesta de Navidad, en la misa del día. Ahora no estoy seguro si es la misa del día o la misa de medianoche. Se lee ese texto de la carta de Tito. Carta a Tito del apóstol San Pablo. Y lo que dice el apóstol ya en la celebración de Navidad, es el amor de Dios, la gracia de Dios se ha manifestado. Cristo, Epifanía del Padre, Cristo, manifestación de su sabiduría y de su poder.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|