Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Examinemos nuestro corazón y pidamos permanecer firmes en la fe verdadera. Recuerda que si niegas la Encarnación haces parte de la batalla contra Cristo.

Homilía nde1020a, predicada en 20260105, con 6 min. y 56 seg.

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Transcripción:

Creo que a todos nos atrae lo misterioso, como que nos llama, decía Aristóteles al comienzo de su libro de la Metafísica. Hay en el ser humano, hay en el hombre un deseo de saber. Y cuando algo se nos oculta, se sugiere, pero al mismo tiempo se oculta. Despierta en nosotros el apetito, la necesidad de conocer, la necesidad de saber.

Estoy comentando esto porque la religión con bastante frecuencia da material para esa curiosidad que a veces es buena, pero que muchas veces también es malsana. Por ejemplo, el tema de las posesiones, los exorcismos. La verdad es que un exorcismo es una proclamación de la gloria y del triunfo de Dios y en ese sentido es algo bueno. Un exorcismo es algo bueno, pero cuando ya se convierte en material de películas de Hollywood y entonces ya aparecen toda la truculencia y el misterio, entonces ya ahí estamos, frente a esa curiosidad malsana que ya no busca la gloria de Cristo, que ya no busca la verdad, sino que simplemente busca satisfacer una curiosidad que puede ser bastante morbosa, curiosidad malsana.

Estoy comentando esto porque en la primera lectura de hoy, tomada de la primera carta de Juan, aparece esa palabra que es como un imán para algunas personas el anticristo. Y es muy posible que el apóstol San Juan haya querido en este pasaje que voy a comentar y que está en la primera lectura de hoy, haya querido como desmitificar un poco esa figura. Porque es que hay un problema mientras estamos aguardando a que aparezca el anticristo y mientras estamos especulando que si el anticristo va a venir de aquí y de allá, que si va a ser de raza judía, que qué clase de poder va a tener, que qué características va a tener. Mientras estamos en ese juego mental, es muy probable que nuestras vidas o que ciertas doctrinas que se propagan en nuestro tiempo ya le estén haciendo la guerra a Cristo.

Y eso es lo interesante de la perspectiva que toma la primera carta de Juan. Es muy interesante porque lo que hace esa primera carta es mostrar que, mira, anticristo, ¿te llama la atención el tema del anticristo? Pues déjame decirte que ya hay muchos anticristos, ya hay muchos que le están haciendo la guerra a Cristo. Es decir, la primera carta de Juan transforma un tema que podía ser simplemente especulativo, que podía ser simplemente misterioso, lo transforma en algo mucho más provechoso para nuestra vida cristiana. Transforma el tema del personaje al tema de la batalla.

El personaje, pues sí, indudablemente a lo largo de la historia han aparecido grandes enemigos de la fe cristiana. A lo largo de la historia han aparecido muchos que se han rebelado contra Dios. Todo eso está muy claro. Pero lo más importante es que más allá de si llega o cuando llega ese personaje, es darnos cuenta de cuáles son las batallas que se están librando ahora mismo en contra de la fe cristiana. ¿Sí, me explico? En vez de estar fijándonos únicamente en un personaje más o menos hipotético, más o menos nubloso o nublado, en vez de fijarnos en ese personaje, fijémonos en la batalla y démonos cuenta cuántas cosas le hacen la guerra a la fe cristiana.

Y entre esas cosas, la primera carta de Juan menciona particularmente una que es simplemente negar el misterio de la Encarnación. El que niega que Dios haya venido en carne humana, el que niega la Encarnación, está obrando como un anticristo. Ese le está haciendo la guerra a Cristo. Entonces, si tú no tienes una fe plena en que Dios se Encarnó, se hizo hombre. Si no tienes esa fe plena, pues de alguna manera tú estás luchando contra Cristo. Tú eres parte de la batalla contra Cristo. Y no te habías dado cuenta. Y tal vez estabas especulando en tu cabeza. ¿A ver cuándo llegará el terrible Anticristo? ¿cómo será eso? ¿a ver cómo será eso del fin de los tiempos?.

Todas esas especulaciones. Tal vez tienen algún papel. Tal vez tienen alguna utilidad. Pero lo que definitivamente sí que tiene utilidad es que nosotros examinemos cómo está nuestro corazón y cómo está nuestra respuesta ante Dios. Y fundamentalmente, si nosotros estamos tomando en serio que el Señor, el Señor Jesús, es verdadero Dios en nuestra carne, verdadero Dios y verdadero hombre. Si nosotros no tomamos en serio esa realidad, si nosotros no tomamos en serio la Encarnación, entonces estamos batallando contra Cristo. Todo lo que Él hizo tiene el valor de su ser divino y tiene al mismo tiempo la victoria en nuestra naturaleza humana, porque eso es lo maravilloso de Cristo, que es una victoria en nuestra naturaleza, pero es una victoria con un valor por encima de nuestra naturaleza. Como es verdadero hombre, es una victoria en nuestra naturaleza.

Por eso su sufrimiento fue real. Su sangre es real, su dolor es real. Sus lágrimas son tan reales como las tuyas o las mías. Es una victoria sucedida en nuestra naturaleza, pero es una victoria que tiene un valor infinito superior a nuestra naturaleza, porque Él es verdadero Dios. Esa es la esencia de nuestra fe.

Y la primera carta de Juan nos está recordando que si no admites eso, pues estás batallando contra Cristo, estás haciéndole la guerra a Cristo. Pidamos al Señor con humildad que nos conserve en la fe verdadera, que no nos dejemos engañar, que permanezcamos en su presencia por el amor, en su presencia por la fe, en su presencia con gran esperanza. Amén.

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