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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El desafío es ser como Cristo, luz que muestra la verdad, luz que conduce hacia el Reino, luz que se manifiesta en la capacidad de ternura y acogida hacia lo más pequeños.
Homilía nde1014a, predicada en 20190107, con 4 min. y 50 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo cuarto de San Mateo. Es importante desde el principio de esta semana que veamos cuál es el tono general que tienen las lecturas. Estamos todavía en el tiempo litúrgico de Navidad. Atención a eso. Porque la mayor parte de la gente cree que la Navidad es solo la noche o si acaso el día de Navidad. Pero para la Iglesia, la Navidad es un tiempo litúrgico que está relacionado básicamente con la Manifestación de Dios en nuestra historia. Claro, esa Manifestación se hace pública cuando Él empieza a predicar y esto sucede a partir del Bautismo.
La manera como están organizadas las cosas en nuestra liturgia es que durante el tiempo o el ciclo de Navidad nos fijamos en la infancia del Señor, en su adolescencia, en su juventud, hasta el Bautismo. Todo ese tiempo que es Manifestación, pero manifestación humilde de nuestro Señor Jesucristo, es lo que pertenece a la Navidad.
Cuando ya Él empieza su ministerio público, es decir, después del Bautismo, ahí hablamos del tiempo ordinario. O sea que el tiempo litúrgico de Navidad va a llegar hasta la fiesta del Bautismo del Señor.
Con esa claridad, vemos todavía otra precisión más. Esto es como el que va haciendo una especie de zoom in, como el que va viendo cada vez con mayor ampliación una foto. Dentro de ese tiempo litúrgico de Navidad ¿en qué parte estamos ahora? Acabamos de celebrar Epifanía. Eso fue el día de ayer y nos dirigimos hacia la fiesta del Bautismo.
Estamos entre Epifanía y Bautismo. ¿Y cuál es la característica que tienen estos días? Estos días son como ecos. Esa es la palabra clave. Ecos de la Epifanía. Es decir que los Evangelios que aparecen durante estos días nos ayudan a descubrir por qué Cristo es la Manifestación, por qué Cristo es la Epifanía de Dios Padre. Eso es lo que vamos a descubrir en esta semana y cada uno de los Evangelios y las lecturas que van a aparecer durante esta semana. Son como fotos, como fotografías que nos ayudan a descubrir que Cristo es la Epifanía, que en Él se está manifestando el amor de Dios, el poder de Dios, la sabiduría de Dios, la misericordia de Dios de un modo intenso. Es más, de un modo único y definitivo. Eso es lo que va a suceder durante las lecturas de esta semana.
Con toda esta introducción, yo creo que entendemos muy bien por qué se ha escogido el Evangelio que hemos proclamado. Pertenece al capítulo cuarto de San Mateo y encontramos una frase que tiene mucho que ver con Epifanía ¿cuál es la frase? El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una luz grande.
La vida de Cristo fue una luz grande. La vida de Cristo es una luz grande, una luz inmensa. ¿Por qué? el Evangelio también nos lo cuenta. Cristo enseñaba en las sinagogas. Cristo predicaba el Evangelio del Reino. Cristo curaba a los enfermos, las curaciones que Él realiza, la palabra que predica y su manera de llevar nuestros corazones a la realidad del Reino de Dios. Eso, exactamente eso, es lo que significa ser una gran luz.
Por supuesto, ese es también el encargo de la Iglesia. También la iglesia está llamada a eso. Está llamada a enseñar. Está llamada a llevar los corazones hacia el Reino. Y está llamada a acoger y sanar tantas historias, tantas vidas en las que hay mucho sufrimiento. Así que, como dicen, el desafío para hoy. El Challenge para hoy. Es ser como Cristo, luz. Luz que muestra la verdad. Luz que conduce hacia el Reino. Luz que se manifiesta en la capacidad de ternura, de acogida y de bondad hacia los más pequeños, hacia los que han sufrido más. De esa manera también nosotros seremos Epifanía.

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