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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El amor te pasa de la muerte a la vida dándole sentido a tu existencia, cuando sirves encuentras el propósito de tu existencia. El amor disuelve prejuicios, es capaz de vencer obstáculos.
Homilía n5en015a, predicada en 20240105, con 6 min. y 25 seg. 
Transcripción:
Frase bellísima del día nos la trae San Juan en el texto de la primera lectura de hoy, que está tomada de la primera carta de San Juan, y la frase es Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Esta es una idea muy profunda, muy bella, que tiene esta primera carta de Juan. Y es que el que ama tiene vida y da vida. El que no ama tiene muerte y da muerte. Es así de sencillo. Es así de claro para San Juan. Te lo repito. El que ama tiene vida y da vida. El que no ama tiene muerte y da muerte. Por eso utiliza esa palabra. Dice que el que no ama es homicida y seguramente esa es una expresión que nos parece muy drástica. ¿Cómo que homicida? ¿Por qué homicida? Porque si no amas, estás en el reino de la muerte. Perteneces al reino de la muerte. Y la muerte ya está obrando en ti. Así de sencillo.
Por otra parte, en los tiempos en que vivimos, pues hay que recordar a menudo que no cualquier amor es amor cristiano. Recordemos aquí aquella frase que dijo Nuestro Señor Jesucristo. Este es mi mandamiento que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y si vamos a amar como Cristo nos ha amado, es necesario que amemos con la generosidad, con la constancia, con la pureza, con la bondad que aparecen en Cristo. No es simplemente decir el amor. No, no es cualquier amor. Es el amor a semejanza del amor de Cristo. Es el amor que sigue las huellas de Cristo. Es el amor que retrata la manera de amar de Cristo, pues el que conoce ese amor puede decir y debe decir nosotros conocemos el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él.
Esa es otra frase de esta primera carta de Juan y puede decir, nosotros hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. ¿Y cómo se experimenta esto de pasar de la muerte a la vida? ¿Y cómo es que el amor trae esa vida? Hay por lo menos dos sentidos importantísimos, ambos, sobre cómo el amor nos hace pasar de la muerte a la vida. Mira esto que nos lo enseña el Papa Francisco en su documento sobre el Gozo del Evangelio. Nos dice el Papa Francisco que con mucha frecuencia el egoísmo, que es una forma de no amar, el egoísmo, está unido a la tristeza. Y por eso, para muchas personas, la manera de encontrarle un propósito a su vida, simplemente es encontrar en dónde servir y cómo servir.
En este sentido, me parece impresionante el testimonio de una santa que es la patrona de la Arquidiócesis de Bogotá, Santa Isabel de Hungría. Una mujer que de hecho murió bastante joven, murió de menos de treinta años, pero en menos de treinta años esta mujer hizo los descubrimientos fundamentales. Ella vivió casada, después quedó viuda y estaba casada con un hombre muy, o estuvo casada, con un hombre muy adinerado que tenía posesiones, rentas, tierras, castillos. Estamos hablando, por supuesto, de muchos siglos atrás. Y esta mujer que tenía todos esos bienes solo encontró el sentido de su vida, solo encontró su auténtica alegría, solo encontró el motivo para seguir adelante, solo lo encontró cuando empezó a servir. Y el modo de servicio de ella fue sobre todo el servicio a los pobres y a los enfermos. Sirviendo a los enfermos y a los pobres ella descubrió sentido para su vida. Por eso el amor te pasa de la muerte a la vida. ¿Cómo? Dándole un sentido a tu existencia.
Pregúntate ¿A quién sirvo yo? Porque casi siempre nos preguntamos ¿Qué me hace falta? O ¿Quién me sirve a mí? Pero el amor nos cambia la perspectiva. Y no es ¿qué me hace falta?, sino qué puedo dar. Y no es ¿quién me sirve a mí?, sino a quiénes puedo servir. Y eso le da propósito a la vida.
El otro sentido, que es precioso, por el cual el amor nos pasa de la muerte a la vida, es porque el amor disuelve prejuicios. El amor es capaz de vencer obstáculos. Yo mismo lo he experimentado. Es hermoso ver cómo a veces, en nuestras relaciones interpersonales encontramos resistencias, encontramos prejuicios, encontramos tensiones y casi siempre nosotros estamos vigilantes. A ver qué me va a hacer la otra persona, a ver qué dice, a ver qué piensa, a ver qué hace. El amor nos vuelve sanamente y santamente arriesgados. El amor te dice da tú el paso, da tú el paso. Toma tú la iniciativa, porque tú eres quien tiene vida por dentro. Y entonces empezamos a dar el paso. Y es hermoso ver cómo a medida que vamos amando a la gente se van destruyendo los prejuicios, se van disolviendo las barreras, se van abriendo las puertas. No es algo automático, no es algo instantáneo, pero es algo real. Así que te invito a que experimentes lo que nos dice la primera carta de Juan hoy. Experimenta la fuerza de ese amor, ese amor que da vida, porque para eso es Navidad.

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