Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios siendo la Causa Primera actúa también por medio de causas segundas. Él se vale de que hablemos de sus maravillas para que otros lo conozcan y encuentren su vocación.

Homilía n5en010a, predicada en 20180105, con 6 min. y 22 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy ha sido tomada del Capítulo Primero de San Juan. Nos cuenta dos historias de vocación. Una, la de un hombre llamado Felipe y otra la de otro hombre llamado Natanael. Parece bastante cierto que este Natanael es el mismo apóstol Bartolomé. Como hemos explicado en otras ocasiones. Bartolomé. Era más bien un apellido en aquel tiempo. Bar es una partícula aramea y hebrea que significa hijo. Entonces, por ejemplo, Simón Barjona es el hijo de Joná o de Jonás. Mientras que Bartolomé quiere decir el hijo de Tolomeo. Posiblemente el nombre de él era Natanael Bartolomé. Así como Simón era Simón Barjona.

Lo que quiero destacar es que son dos relatos de vocación que tienen un parecido en la medida en que en ambos casos se trata de servir a Jesucristo. Y de hecho, estos dos hombres llegan a formar parte del grupo de los doce apóstoles. El uno es el apóstol Felipe y el otro es el apóstol Bartolomé. Natanael Bartolomé. Se parecen en eso. Pero hay una diferencia. Si nos damos cuenta, Felipe fue llamado directamente por Cristo. Bartolomé, en cambio, fue llamado a través de Felipe. Es verdad que Felipe, después de comentarle a Natanael Bartolomé, después de comentarle, hemos encontrado al Mesías, dejó que se diera el diálogo y el encuentro entre el Señor y Natanael. Eso es verdad. Pero el comienzo de esa vocación está en la acción, en la intervención de Felipe. Yo creo que se nota hacia dónde dónde quiero llegar.

A lo que quiero llegar es a que el misterio de la vocación a veces se da de un modo bastante directo, como le pasó a Felipe, y en otras ocasiones se da de una manera que podríamos llamar indirecta. Esa manera indirecta es a través de mediaciones humanas. Así, por ejemplo, en el caso de Natanael, quien sirvió de mediador, fue Felipe. La acción de Dios es al mismo tiempo inmediata, porque es Él quien hace las cosas, pero también es mediada, porque, como enseña Santo Tomás de Aquino, es propio del poderoso. Es propio de quien tiene poder no solamente actuar por sí mismo, sino también a través de causas segundas. Dios es causa primera, pero Dios quiere obrar muchas veces a través de causas segundas. Esto tiene muchas implicaciones.

Por ejemplo, esto aclara toda esa discusión que muchas veces quieren que tengamos los católicos con los protestantes. Muchas veces los protestantes nos dicen aquel texto de la primera carta de San Pablo a Timoteo. Uno solo es el mediador entre Dios y los hombres. Uno solo. Y nos repiten eso como para que uno se avergüence por pedir la intercesión de los santos o por pedir la intercesión de la Virgen María, porque ellos creen que nosotros le estamos quitando espacio de acción a Dios cuando pedimos el auxilio de la Virgen o de los santos. Pero lo que nos damos cuenta es que Dios obra directamente y a la vez a través de mediaciones. Es decir, no se contradicen las dos cosas. No hay contradicción.

Aparecen en el Evangelio de hoy, por poner las cosas de una manera extrema, sin la mediación de Felipe, Natanael no se hubiera encontrado así con Jesucristo. Entonces, las mediaciones son parte del plan de Dios, y no tiene sentido poner esa clase de oposiciones. Además, fíjate que la postura de los protestantes resulta al final ridícula, porque si ellos están diciendo que no hay más mediación que Jesucristo, pues si fueran lógicos, esos pastores protestantes tampoco deberían predicar, porque resulta que cuando ellos predican, pretenden ser un canal a través del cual llega la Palabra de Dios a la gente. Si ellos fueran absolutamente lógicos, deberían decir pues es que es Dios el que tiene que encargarse de ellos para que no haya ninguna mediación. Pero es evidente que un pastor protestante cuando predica está tratando de ser un mediador, es decir, un medio, un camino a través del cual quiere que llegue la Palabra de Dios.

Entonces, es bien importante esto de las mediaciones y entenderlo bien es lo que se llama causa primera y causas segundas. Siendo Dios la causa primera, no tiene nada de extraño que se valga también de causas segundas. Y en cuanto al tema vocacional, no se nos olvide algo, es Dios quien llama, pero muchas veces a nosotros también nos compete el ser Felipes. Hablar a la gente de una posible vocación sin imponerla es un gran servicio. Los papás han de hablar de la vocación a la vida consagrada y de la vocación al sacerdocio con sus hijas y con sus hijos. Hablen de eso. Los profesores, los catequistas y por supuesto, nosotros, los sacerdotes, a todos nos compete ser también Felipe. A todos nos compete contar las maravillas del Señor para invitar a que después la gente tenga ese encuentro personal con Él. Como Natanael, guiado por el entusiasmo de Felipe, tuvo también un encuentro personal con Jesucristo.

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