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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Breve descripción de algunos modos de persecución actual en las sociedades supuestamente abiertas de nuestra cultura occidental.
Homilía n5en009a, predicada en 20170105, con 19 min. y 37 seg. 
Transcripción:
Hermanos, les invito a dirigir nuestra atención sobre la primera lectura que fue tomada de la Primera Carta de San Juan. La primera Carta de San Juan nos ha acompañado en este tiempo litúrgico de Navidad. La verdad es que toda la primera Carta de San Juan es como una meditación sobre el misterio de la Encarnación. Es como una homilía profunda y sumamente bella de aquel texto que está en el Evangelio del mismo apóstol. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria. Por eso, ningún tiempo del año es más apropiado para leer este documento del Nuevo Testamento que el tiempo de Navidad.
Hoy esta primera carta nos habla sobre amores y odios. Llama la atención lo que dice No se sorprendan, hermanos, que el mundo los odie. Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida. También este texto tiene un paralelo con el Evangelio. Jesús dice en el Capítulo Dieciséis de San Juan del Evangelio. En el mundo tendréis luchas, pero no tengáis miedo Yo he vencido al mundo. El odio del mundo ha sido una constante en la predicación del Evangelio. Prácticamente en todos los lugares donde se ha sembrado la Palabra de Dios. Lo primero que ha encontrado es oposición que llega finalmente a la confrontación, a la persecución y al martirio. En este sentido, la Iglesia entera está fundada sobre el testimonio de los mártires y en este sentido también cada uno de nosotros está llamado a tomar en serio su fe y abrir muy bien los ojos, porque los tiempos de persecución no han terminado.
Meditando sobre el martirio, decía el Papa Francisco en alguna de sus reflexiones de fin de año que en nuestra época no solo no faltan mártires, sino que por su número son mayores que lo que la Iglesia vio en los primeros siglos. Y la crueldad que tristemente se desplegó contra los discípulos de Cristo en los primeros tiempos de la Predicación no es menor, no es mayor que la crueldad que encontramos en nuestra propia época. Torturados física y psicológicamente. Arrinconados, encarcelados, asesinados. Esa es la realidad de muchos de nuestros hermanos. El hecho de que nosotros no lo vivamos directamente en forma de cárcel, de tortura o de muerte, no debe hacernos pensar, sin embargo, que en nuestro tiempo y en nuestros países falte esa oposición.
Uno de los temas que yo creo que es importante reflexionar hoy en la Pastoral juvenil, que es la que nos ha convocado a este sitio, es que hay que preparar a los jóvenes para que sufran y para que sufran con alegría. Podríamos decir con santo orgullo, es decir, con viva convicción y gozo por Cristo. La juventud ha sido hecha para el heroísmo. Lo hemos oído de varios papas. Creo que va llegando el tiempo en el que esto se cumple. Pero terminemos esta reflexión comentando que los modos de persecución actualmente en nuestros países son distintos de los que encontramos en Pakistán, en algunos rincones de la India, en Nigeria, en algunos lugares de Kenia, en algunas partes de Egipto y sobre todo en Irak y en Siria. Podríamos mencionar también lo que ha sucedido a muchos católicos en China o en Corea del Norte. En nuestras regiones y en este momento de la historia, la persecución tiene otros aspectos, tiene otros rostros.
Y yo quiero recordar con ustedes cuatro rostros actuales que ya están sucediendo. Como decía el Papa Benedicto en su visita al Reino Unido está la persecución del ridículo y de la exclusión, persecución que es sumamente eficaz contra los jóvenes. Porque si algo buscan nuestros muchachos y nuestras chicas es la aceptación y la pertenencia a un grupo. Pocas cosas son tan duras para un joven, para una joven como sentir que no encaja, que es rechazada, que es ridiculizada. La necesidad de socialización y la necesidad de pertenencia son muy vigorosas en esta etapa de la vida y sobre todo en nuestra época, por lo que vamos a ver después, el día de hoy. El colapso de la familia hace que la última tabla de salvación de los jóvenes sea su grupo, sus amigos. Y si esos amigos los ridiculizan a ellos por ser cristianos, por ser coherentes, por tener una moral recta, la situación se vuelve insufrible para muchos jóvenes. Ese es un modo de persecución que está aconteciendo hoy. Y está resultando muy eficaz porque cumple el efecto de una máquina aplanadora, esas que ponen todo igual, esas que hacen que todas las cabezas piensen lo mismo. Así está sucediendo en nuestra época. Están aplanando, están homogeneizando, están uniformando las cabezas de nuestros muchachos y muchachas por medio de esa máquina de persecución que se llama el ridículo, para no ser ridículos, para no quedar por fuera. Entonces se encuentran casos muy dolorosos.
Hace unos años, unos pocos años, se hacía una encuesta informal en un colegio de niñas regentado por religiosas, piadosas religiosas. Ellas y a unas muchachas de edades trece, catorce, les preguntaban qué opinaban sobre el aborto en caso de violación. Más del ochenta por ciento estaba de acuerdo. Ese es el efecto aplanadora. Eso es lo que se logra uniformar las cabezas, poner a todo el mundo a pensar del mismo modo, porque decir algo contrario es quedarse por fuera. La mayor parte de los jóvenes que dicen estar de acuerdo con la legalización del llamado matrimonio gay o con la adopción por parte de parejas homosexuales, están en la misma condición. Decir lo contrario cuando tantas personas están en esa línea supone quedar excluido. Y el joven hoy tiene mucho, pero mucho miedo de quedar excluido. Mucho miedo. Así que ese mecanismo de persecución, que es el ridículo y la exclusión, es sumamente eficaz.
Otro modo de persecución tiene que ver con la parte legal. Tiene que ver con las multas. Mientras que en los jóvenes tiene mucho poder el tema del ridículo, en nosotros los adultos, mucho menos. Entonces, ¿Qué se hace para torcerle el brazo a los que piensan diferente, a los adultos que piensan diferente? Ahí vienen las multas. Así, por ejemplo, en Perú, un país que todos amamos, nos encontramos con esa situación. El Ministerio de Educación dice esta es la, la, la instrucción de sexualidad que debe darse en el Perú y te mandan un inspector al salón de clase a que mire qué es lo que tú vas a decir. Y si te apartas de ahí, dan un pésimo informe sobre tu colegio. ¿Qué sigue después de eso? La multa. Ahí viene la multa. Como Obama en Estados Unidos. La multa. No te uniste. No estás subsidiando los abortos de tus empleados. Pues es ley del gobierno, tienes que hacerlo. Cien dólares por día por empleado. ¿Quién puede pagar eso? Nadie. Esa es la manera. Ese es el torniquete. Esa es la tuerca que se aprieta para lograr doblegarnos.
Dice la Palabra de Dios. No se sorprendan que el mundo los odie. Ahí está. Ahí está muy claro. Entonces, el ridículo, las multas son modos de persecución en nuestra época.
Otro modo de persecución es la presentación parcial de la verdad. Por ejemplo, todo aquello que sirva para hacer quedar en ridículo a la Iglesia. Todo aquello que muestre el peor rostro de la Iglesia es exhibido sistemática y repetidamente en los medios de comunicación. Nos decía el señor Cardenal hace un par de días, tengo que tener mucho cuidado con lo que digo, porque cualquier cosa que no guste me la repiten durante un año. Nos dijo ahí en su conferencia. Ese es el método. Un sacerdote lamentablemente ha caído en esa aberración que se llama la pederastia, meses, meses y meses sacando todos los letreros, todas las entrevistas. Vamos a entrevistar a la mamá del niño abusado, vamos a entrevistar a los compañeros del niño abusado, la profesora del niño abusado, el vigilante de la cuadra donde estaba el niño abusado, el perro de la casa del niño abusado. Vamos a entrevistarlos a todos. Lo importante es repetir, repetir, repetir.
Eso se hizo especialmente en el pontificado de Benedicto. Cuando llegó el Papa Benedicto a la sede de Pedro. Durante meses, el único tema que salía a las noticias era pederastia. El Papa, me acuerdo tanto porque me dolió en el alma con todo lo que yo amo al Papa Benedicto. El Papa fue a la isla de Malta. Tenía una cantidad de asuntos que tratar. Tenía un encuentro histórico, un encuentro artístico, un encuentro ecuménico, un encuentro con los sacerdotes, lo que siempre hacen los Papas. ¡Qué fue lo único que salió en los periódicos?, en la prensa normal, el Papa se reúne durante quince minutos con los abusados. Eso es persecución. Presentar sistemáticamente el peor rostro de la Iglesia de manera que en la opinión pública se vaya creando una idea espantosa. Luego la fuerza de los hechos ha ido cambiando eso. Efectivamente, menos del cero coma uno por ciento de los sacerdotes han tenido acusaciones a ese respecto y de esas acusaciones una gran parte son falsas. Por supuesto, no estoy de ninguna manera aprobando semejante crimen. Pero lo que quiero decir es la injusticia en la presentación. Ahora, últimamente ha salido, por ejemplo, en Inglaterra, que fue de los países más hostiles contra la Iglesia, en este tema de abuso de menores. Ha salido que las estrellas del deporte, que los presentadores de televisión y que no sé cuántos, tienen unos índices de abuso infantil bárbaros, bárbaros. Pero durante muchos años parecía que la única institución que tenía problema con los niños era la Iglesia Católica. Eso se llama persecución.
Y el último ejemplo que quiero mencionar es el que tiene que ver con el tema legal. Perú se ha destacado por su defensa de la vida. Por eso es muy importante insistir. Ha sido la fuerza de la gente, no la fuerza del gobierno. Ha sido la fuerza de la gente de a pie, la gente que ha llenado las calles en las marchas por la vida. Esa es la gente que ha logrado echarse para atrás Leyes. Lo mismo pasó felizmente en mi país, con unas aberraciones del presidente, que aprobadas por el presidente Santos y su ministra de esa época lesbiana Gina Parody, porque nos pusieron de ministra de Educación a una lesbiana declarada, a ver qué quería hacer ella con los colegios. Entonces, ¿Cómo es la persecución de las leyes? La persecución de las leyes funciona por medio de los famosos lobbies, es decir, los grupos de presión. Aquí en Perú hay gente que va con los bolsillos bien llenos de dólares. Hablando metafóricamente, es decir, ofreciendo favores, sobornos a los congresistas, a los diputados, a la gente que hace las leyes aquí para moverlos hacia el aborto, para moverlos hacia la agenda del Nuevo Orden mundial. Y eso también es persecución, porque de ahí salen las leyes que luego van a oprimir y que van a producir el efecto en los demás.
O sea que finalmente este es un tema no solo nacional, este es un tema internacional, es un tema muy serio, muy, muy serio y es muy importante que todos los religiosos, desde tempranas etapas de nuestra formación, estemos conscientes. Y yo les digo una cosa, si me quieren creer, hablen a los jóvenes de esta manera y los conquistan más fácil. Por naturaleza, el joven necesita una pelea, necesita una lucha, necesita una batalla. La juventud es la etapa de la vida en la que uno afianza sus propias convicciones a base de negación. El niño a todo dijo que sí. El adolescente empieza a construir su personalidad a partir del no. Por eso la famosa rebeldía de los adolescentes. Entonces, la alternativa es que toda la rebeldía adolescente se vuelva contra nosotros.
O la otra posibilidad es darles luchas válidas, lícitas, que sean parte de su combate y de su maduración. O sea que por favor, para la predicación, para la pastoral con jóvenes, denles batallas, batallas dignas de la juventud de hoy, batallas duras. Dénselas, planeen con ellos y con ellas. ¿Qué hay que hacer? Por favor, hay que tomar pronto esta mentalidad. El niño, el muchachito, la jovencita demasiado dócil no nos sirve en esta época. Perdónenme que hable así, un poco desbaratado. Demasiada docilidad no nos sirve en esta época. Porque lo que quiere el mundo es demasiada docilidad. Esta es la época para empezar a trabajar la pastoral de los rebeldes. Y si ustedes no conquistan los corazones rebeldes para que den las peleas de la Iglesia. El mundo sí sabe cómo conquistar esos corazones rebeldes para que escupan la cara a la iglesia. Así que esa es la alternativa. Hay que despertar y hay que darse cuenta cómo vamos a conquistar a los rebeldes.
Me llama la atención en la escritura cómo en la peor época del rey David, ¿Si sabe con quién se defendió David? Eso es chistoso. La Biblia tiene su sentido del humor. ¿Quiénes ayudaron a David a sobrevivir en la espantosa persecución que le montó Saúl? Pues, entre otras cosas, le ayudaron los criminales excluidos y marginados de Israel. Y un buen número de, prepare los oídos, filisteos. David, con buena inteligencia, se dio cuenta. Si yo me voy con los niños bien portados de Israel, todos los niños bien portados están con Saúl. ¿Con quién se fue David? Con los filisteos. ¿Con quién se fue David? Con los excluidos de Israel. Y con ellos hizo fuerza y fueron ellos los que le ayudaron a permanecer escondido. Cuando Saúl había puesto todo el aparato estatal al servicio de la captura y ejecución de David. Y no lo logró. ¿Quiénes le sirvieron? Los rebeldes. Ahí hay una lección. Nosotros necesitamos buscar a los jóvenes rebeldes, a los problemáticos, para darles una causa justa. Una causa justa para pelear en el nombre de Jesús. Si ustedes miran los orígenes del movimiento Cristero, encontrarán cosas parecidas a esto que les estoy contando. Pero ese será tema para otro día. Sigamos nuestra Celebración. Y vuelvo a la frase. No se sorprendan hermanos, que el mundo los odie. Yo solamente quiero decir esto sorprendámonos, entristezcamos, preocupémonos si el mundo no nos odia. Eso sí que es preocupante. Esa parte sí que es grave.

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