Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

¿Qué estoy buscando realmente? ¿Dónde me encuentro con Jesús? Son preguntas que sirven para examinar nuestra vida cristiana y a percibir lo que realmente significa ser de Cristo.

Homilía n4en017a, predicada en 20250105, con 6 min. y 27 seg.

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Transcripción:

Hermanos y amigos. En el Evangelio de hoy hay dos preguntas que tienen tanta belleza y profundidad, que yo diría son como para un retiro espiritual. Una pregunta la hace Cristo. Y otra pregunta la hacen aquellos primeros discípulos de Cristo. Es decir, Andrés y Juan. Cuál es la pregunta que hace Cristo. ¿Qué buscáis? y cuál es la pregunta que hacen ellos. ¿Dónde vives? Yo te invito a que tomemos esas dos preguntas y las dejemos penetrar profundamente nuestro corazón.

¿Qué buscáis? Pongámoslo en singular. ¿Qué buscas? Permite que Cristo te haga esa pregunta. ¿Qué buscas? Deja que esa pregunta llegue profundamente a ti. ¿Qué buscas? Y luego trata de responderla. Esa pregunta sirve como de espejo, porque finalmente nos muestra. Nos muestra mucho de nosotros mismos. Por ejemplo, si yo me hago esa pregunta, tengo que profundizar en cosas como estas ¿Qué estoy buscando realmente? ¿Qué busco? ¿Tener dinero, ser muy importante, recibir muchos aplausos, aprender muchas cosas, pasarla bien y disfrutar, tener muchos amigos y nunca sentirme solo? ¿Qué busco? Cuando hacemos esa pregunta en serio, lo que terminamos encontrando son nuestros amores. Porque finalmente lo que uno busca se corresponde con lo que uno ama.

Hay una frase que tiene San Agustín, un pensamiento de San Agustín que yo creo que es muy ilustrativo aquí. Decía San Agustín Amor meus, pondus meum. El amor que tengo, mi amor, Amor meus. Pondus meum es el peso, es lo que tiene peso en mí. Además, los antiguos pensaban que el peso de cada cosa era lo que la llevaba hacia su lugar natural. Así, por ejemplo, los objetos pesados, parece que quieren, parece que buscan ese lugar. Bajó a ese lugar apropiado para su peso. El humo sube. Cada cosa busca su lugar natural. Así pensaban los antiguos. Y en esa línea va la frase de San Agustín Amor meus, pondus meum. Es decir, hacia dónde está mi amor, hacia allá va mi inclinación. O sea, que termino buscando en razón de mi amor, en razón de lo que realmente amo. La persona que ama el placer, pues termina buscando placer de alguna manera o de otra. Eso es lo que termina buscando. Y la persona que termina buscando ese placer, pues va a tener los frutos, pero también las consecuencias de ese placer. Si lo busca desordenadamente, va a tener consecuencias. Por ejemplo, su cuerpo se enferma o por ejemplo, deja un rastro de dolor en otras personas. Entonces, esa pregunta es muy importante porque es la pregunta que nos permite escrutar el amor, escrutar qué amor tiene poder en nosotros. Y esa es la pregunta que nos hace Cristo hoy.

Y luego está la pregunta de los discípulos de Cristo ¿Dónde vives? Es una pregunta que también tenemos que hacernos nosotros. ¿Dónde vive Cristo? ¿Dónde me encuentro con Cristo? Me encuentro con Cristo, por ejemplo, en las Escrituras, porque decía el Señor refiriéndose a las Sagradas Escrituras, decía Ellas hablan de mí. Me encuentro con Cristo en la Eucaristía porque dijo el Señor Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre. Ahí me encuentro con Él. Me encuentro con Cristo en la persona de los necesitados y los pobres, porque dijo Cristo Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicisteis. Me encuentro con Cristo en la oración, porque efectivamente dice Cristo Lo que pidáis al Padre en mi nombre, yo lo concederé. Me encuentro con Cristo en la comunidad cristiana, porque él dijo Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo. Me encuentro con Cristo en la creación, porque nos enseña San Pablo que todo fue hecho por Él y para Él.

Entonces, hay muchos modos, hay muchos modos de encuentro con Cristo, hay muchos modos de respuesta a la pregunta ¿Dónde vives? Lo importante es que ahora nos preguntemos si nosotros estamos yendo a donde él vive o si quizás estamos yendo en dirección contraria. Porque si tengo una hermosa Biblia en mi casa, pero nunca la abro, ahí no me voy a encontrar con Él. Si tengo personas a las que podría servir y nunca me acerco a ellas, pues no me voy a encontrar con Cristo ahí y así sucesivamente. Así, que te dejo esas dos preguntas, esas dos preguntas que sirven para examinar nuestra vida cristiana y que nos ayudan realmente a percibir lo que significa ser de Cristo. Que la gloria sea para Él. Y no se te olvide. Seguimos en el tiempo litúrgico de Navidad. Así que si me lo recibes, todavía te puedo decir Feliz Navidad.

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