|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La manera más eficaz de llevar el Evangelio a muchos es a través del contagio, amando al prójimo lo contagias del amor de Dios.
Homilía n4en013a, predicada en 20200104, con 5 min. y 27 seg. 
Transcripción:
¿A ti qué te sugiere la palabra contagio? Si eres como yo, seguramente lo primero que viene a tu mente es alguna enfermedad. La enfermedad se contagió, pero seguramente conocemos también otros usos de la palabra contagio. Por ejemplo, una alegría contagiosa. El entusiasmo lo contagió. Lo importante de la palabra contagio es que etimológica y fonéticamente está muy cerca de contacto. De hecho, la etimología más probable de contagio es exactamente eso. Hay un verbo que es el verbo tango, tangis, tangere en latín, de donde viene tacto, que significa pues eso, tocar. Y de ahí viene contacto. Y de ahí viene Contagio. Contagio es lo que sucede por contacto. Y estoy comentando esto porque el Evangelio de hoy, tomado del capítulo primero de San Juan, nos presenta un contagio y ciertamente un contagio positivo. Se trata del contagio del discipulado. Un hombre llamado Andrés, que será para nosotros el apóstol San Andrés, era discípulo de Juan y Juan señala a Jesucristo y dice: Este es el Cordero de Dios. Y Andrés se queda con Jesús el resto de ese día. Y luego Andrés no guarda esa noticia para sí mismo, sino que la comparte con su hermano. Su hermano se llamaba Simón y para nosotros es el apóstol San Pedro. Porque Cristo precisamente aparece en el texto de hoy. Le dio un nuevo nombre, le dio el nombre de Pedro. De modo que, el modo de hacer discípulos, la manera preferida por Dios para que nosotros hagamos discípulos, es a través del contagio. Y nuestros últimos Papas, singularmente el Papa Benedicto, el Papa Francisco, nos han hablado mucho de la eficacia de ese contagio. A veces creemos que como son tan grandes las necesidades de nuestro tiempo, pero tan grandes, entonces si hay grandes necesidades, se requieren grandes soluciones. Y tal vez quisiéramos una manera de volver cristiana a esta sociedad, o detener los procesos de descristianización, o mejorar el tema de las tasas de natalidad, o frenar el número de abortos, o evitar el desangre de católicos hacia sectas protestantes. Pero yo te hago una pregunta. ¿Está bien eso? Y sin embargo, ¿qué nos dice el Evangelio de hoy frente a esas grandes necesidades? ¿Qué nos dice? Estarás de acuerdo conmigo en que la gran respuesta del Evangelio de hoy es contagio. Hay que llegar a muchos, pero parece que la manera más eficaz de llegar a muchos es llegar muy bien, pero muy bien a los que tenemos cerca. Es todo. El contagio no es solamente un tema del Nuevo Testamento. Acuérdate que en el Antiguo Testamento, ya en el Antiguo Testamento, un mandato principalísimo es amarás al prójimo como a ti mismo. ¿Por qué la ley del pueblo elegido es amar a Dios y amar al prójimo? Porque en el amor al prójimo, que es el prójimo, que es el cercano, que es aquel al que yo puedo contagiar, porque en el amor al prójimo está la clave. Esta misma clave de contagio de la que estamos hablando, es decir, si tú contagias bien a tu prójimo, ese prójimo va a ser un multiplicador. Y si él multiplica bien y contagia bien a otros, y ellos a otros, y ellos a otros. Ahí está el cambio de la sociedad, ahí está el cambio de nuestros países, ahí está la renovación de la Iglesia, ahí está la redención del mundo, contagio. ¿A quiénes vas a contagiar? Antes de que yo termine de hablar y me quedan pocos segundos, Piensa, piensa ¿a quiénes vas a contagiar? ¿a quiénes vas a contagiar? Piénsalo por última vez. ¿A quién le vas a llevar la buena noticia? ¿A quién vas a conquistar para que se llene de amor por Jesucristo?

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|