Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios había prometido por medio de sus profetas que habría un renacer de Israel. Cuando el Reino de Israel, el reino del Norte, cayó en manos de los asirios, esa promesa parecía imposible de cumplir. Pero el Nuevo testamento nos deja el nombre y el testimonio de una mujer anciana, Ana, de la tribu de Aser, en quien Dios mostró su fidelidad a las antiguas profecías.

Homilía n30d019a, predicada en 20211231, con 11 min. y 4 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hoy vamos a felicitar a aquellas mujeres que se llaman Ana, porque esa es la protagonista en este evangelio. También hay que felicitar si existe por ahí alguna Mariana, que también por supuesto, es, compuesto. Ana, ¿Quién era esta Ana? Bueno, para más datos era hija de Fanuel, eso ya la identifica, pero además se nos dice que era de la tribu de Aser. Yo les quiero compartir que con la edad que tengo hace bastante poco aprendí la importancia de Ana. Entonces, pues uno trata de compartir lo que aprende.

Porque todo el texto de hoy, versículos del treinta y seis al cuarenta, tienen que ver con ella, con Ana. ¿Por qué estamos leyendo esto en el Evangelio? Porque los evangelios de estos días son precisamente los acontecimientos de la infancia de Cristo. Estamos en el tiempo litúrgico de Navidad. Bueno, vamos a ver, que el Espíritu Santo me ayude para explicar la grandeza de esta Ana. Sucede que hacia el siglo séptimo antes de Cristo. El imperio asirio invadió al reino del Norte. A ver, nos ubicamos más.

En el siglo noveno antes de Cristo se dividieron el reino del norte con capital en Samaria, Reino del Sur con capital en Jerusalén. El reino del Norte no tuvo dinastía. Eran dinastías ahí donde el papá y el hijo, el papá, el hijo y el nieto, y estaba en un régimen de continuos golpes de Estado. Esa fue la situación del reino del Norte. El Reino del Sur tuvo estabilidad, era el de la dinastía de David. Bien, pues resulta que el Reino del Sur básicamente tenía dos tribus, la tribu de Judá y la tribu de Benjamín, y el reino del Norte tenía todas las otras tribus, las otras diez tribus. Porque Jeroboam, el que dio origen al reino del Norte, pues agrupó a toda esa gente, toda la gente de las tribus del norte.

Que empieza a deducir usted que la tribu de Aser pertenecía al reino del Norte, el reino de Israel, porque ese se llamó el Reino de Israel. Lo otro se llamó el reino de Judá. Ahora póngale cuidado. Se dividieron en el siglo noveno, a comienzos del siglo noveno antes de Cristo. ¿Y qué pasó después? Pues lo que dije. Una serie de golpes de Estado, reinaba uno, luego el hijo, luego otro lo suplantaba, bueno un desorden. Es el reino donde se presentan las peores apostasías, Es el reino donde estuvo predicando Amós. ¿Qué más podemos decir de ese reino del norte? Pues que en el siglo séptimo, antes de Cristo, entraron los asirios y se llevaron a toda esa gente. Los asirios fueron los que vencieron al reino del norte, el reino de Israel, mientras que en el siglo sexto fueron los caldeos los que vencieron al reino del sur.

Los caldeos se llevaron deportados a los judíos, los asirios se llevaron deportados a los israelitas. Primero fue la deportación de los del Reino del Norte. Pero hay una gran diferencia entre la manera como trataban los asirios y la manera como trataban los caldeos. Los caldeos se llevaron a los judíos, se los llevaron en masa en grupo y les dieron un asentamiento, una especie de ghetto en la ciudad de Babilonia. De manera que los judíos, cuando fueron deportados, ya le dije que eso fue después de la deportación de los asirios.

Cuando los judíos fueron deportados, ellos pudieron permanecer unidos como pueblo. En cambio, los asirios eran un reino brutal. Eran un imperio salvaje que básicamente lo que hacía era la eliminación física de los pueblos que vencían. Dejaban unos pocos como esclavos, asesinaban de manera brutal a los varones, las mujeres eran tomadas para concubinas, prostitutas o esposas forzadas, de tal manera que las tribus del norte. Y aquí es donde yo quería llegar. Las tribus del norte desaparecieron. ¿Por qué desaparecieron? Porque los que les cayeron a ellos fueron los asirios. Y los asirios eran así, eran brutales, a ellos no les interesaba conservar los pueblos. Ellos arrasaban con las riquezas de los pueblos, invadían territorialmente. Y ya dije lo que hacían con los varones y con las mujeres.

Por consiguiente, la tribu de Aser, como las demás tribus, había desaparecido. Ese es el dato importante. Sin embargo, si usted lee el profeta Ezequiel, usted se da cuenta que en el profeta Ezequiel se habla de la rebeldía y el pecado de Israel y se habla de la rebeldía y el pecado de Judá, o sea del norte y del Sur. Pueblos rebeldes. Ezequiel utiliza un lenguaje bárbaro, un lenguaje muy fuerte. Trata al Reino del norte y al Reino del Sur como a dos hermanas prostitutas de la peor calaña les da una insultada brutal que si no es porque está en la Biblia, no sobreviviría. Bueno, eso pasó.

Pero el mismo Ezequiel habla de la restauración del reino de Israel. Usted tenga presente que la restauración del reino de Israel es algo que dice Ezequiel, pues en el siglo sexto, cuando ya habían desaparecido las tribus, de dónde iba a sacar Dios esas tribus que habían sido masacradas por los asirios. Pero Ezequiel tiene esa profecía. Jeremías tiene una profecía semejante donde habla de la restauración de todo el pueblo de Dios. ¿Pero qué fue de esas tribus? No se sabe, no se sabe. Ahí la idea de que los samaritanos del tiempo de Jesús tenían alguna relación con las antiguas tribus de Israel. Y ahí la idea de que Galilea, donde se crió Jesús, tenía alguna relación con las tribus de Zabulón y de Neftalí que se citan en el Nuevo Testamento. Ahí esa idea, pero no hay un hilo de continuidad. Entonces aquí termina mi pequeña explicación.

Ana es el único personaje. Está Ana, la de hoy es el único personaje de todo el Nuevo Testamento que conecta con el Reino de Israel. Es la única. ¿Y eso qué significa? que Ana es algo así como la embajadora del cumplimiento de las promesas que Dios hizo a través de Ezequiel y de Jeremías. Todo eso que Dios prometió parece que había caído en el vacío. Pero aquí está Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, para decir que aunque sea en una sola persona, Dios cumplió su promesa, y por eso mira lo que decía esta viejecita hermosa llamada Ana decía, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Por eso aparece esa expresión. O sea que Ana era la expresión de que Dios cumple su promesa, aunque parezca imposible, aunque se crea que todo ha desaparecido, aunque parezca que el mal se salió con la suya Dios cumplió su promesa. Y hay un hilo, un tenue hilo que conecta a Ana con el siglo octavo y el siglo séptimo antes de Cristo, y ella es la muestra de que Dios es capaz de cumplir sus promesas. Si usted revisa todo el Nuevo Testamento, no tenemos ningún otro nombre.

Sólo hay una persona en todo el Nuevo Testamento que muestra el cumplimiento de la promesa de Dios al pueblo de Israel. Y esa es la mujer que apareció en el evangelio de hoy, y por eso, pues, había que darle su lugar y su importancia. Y ahora, qué nos dice esto a nosotros. Pues en primer lugar, a mí me admira, o sea, cuando pude aprender esto, me llené de gozo. Pero en segundo lugar, para mí este es un mensaje de esperanza, aunque sea con poquita gente, aunque parezca imposible, aunque el mundo diga ya desapareció Israel. Ahí estaba, ahí estaba Dios cumpliendo su promesa. Dicho de otra manera, aunque parezca imposible, Dios se sale y se saldrá con la suya. Dios cumple su promesa, Dios es victorioso y hay hilos invisibles para el mundo, pero patentes ante Dios, a través de los cuales Él cumple su Palabra.

Mensaje entonces para nosotros un mensaje de gratitud, de alegría y de decirle al Señor: Sé en quién he puesto mi fe. Como decía San Pablo Yo sé que tú no fallas, aunque parezca imposible, aunque parezca que ya nos estamos extinguiendo, aunque parezca que no hay futuro, Dios es fiel y Dios se sale y se saldrá con la suya.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM