Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No hay nadie tan pobre que no pueda darle nada al Dios que todo lo tiene. Muchas veces lo que Él anhela de nosotros no es lo que le podemos dar sino lo que no podemos.

Homilía n30d015a, predicada en 20191230, con 4 min. y 54 seg.

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Transcripción:

Aquella mujer, Ana, de la que nos habla el evangelio de hoy, nos muestra que no hay nadie tan pobre que no pueda darle algo al Niño Jesús. No hay nadie tan pobre que no pueda darle algo a Dios, que todo lo tiene. ¿Por qué decimos estas palabras? Porque Ana era una mujer viuda. Sabemos por la Biblia que las personas viudas son la imagen misma de la necesidad. La persona viuda en aquella época, sin ningún tipo de seguridad social, ni pensión, ni seguro, ni nada. En aquella época la viuda es la imagen de la persona que tiene grandes carencias, que tiene grandes necesidades y que usualmente tiene muy pocos recursos y muy pocos amigos. Esa es Ana.

Cualquiera diría que ella no podía dar nada, pero ella daba su ayuno. A ver qué significa esto. Ella daba su carencia. Parece una contradicción, porque cuando nosotros hablamos de dar, nuestra mente inmediatamente piensa en algo que tenemos y que entregamos. Por ejemplo, dar dinero o dar regalos, como sucede en esta época de Navidad. Pero sabías que uno también puede entregar sus carencias. Que uno no solo tiene que entregar lo que puede hacer, sino que también está llamado a entregar lo que no puede. Y sabías que muchas veces lo que Dios más anhela de nuestro corazón no es lo que sí podemos, sino lo que no podemos.

Es así como te lo digo, porque muchas veces en aquello que sí podemos nos sentimos fuertes y precisamente porque nos sentimos fuertes, incluso nos sentimos ricos, ponemos en función de nosotros mismos, de nuestros gustos, de nuestros apetitos y nuestros planes, aquello que sí tenemos. Pero, y qué pasa, ¿Qué pasa con aquello que no podemos?, ¿Qué hacemos con lo que no podemos? Con mucha frecuencia nuestra actitud es esconder nuestras carencias, esconder nuestras tristezas, esconder nuestros problemas. Hay unas cuantas personas que en las redes sociales hablan mucho de sus dolores, sus problemas y sus cosas. Pero seamos sinceros, la gran mayoría de la gente lo que presenta en las redes sociales es más bien su lado positivo, su momento feliz, los amigos que le rodean, aunque sean a veces amigos falsos.

Por eso llegamos a pensar fácilmente que lo que carecemos, que aquello de lo que carecemos a nadie le importa y que nuestras carencias son únicamente para esconderlas. Ahí está Ana, ahí está Ana, hija de Fanuel, presentándole a Dios su pobreza, su soledad y su oración. Ahí está ella, presentándole a Dios el vacío de su cuerpo en ese ayuno, el vacío de su alma en esa oración. Si Ana puede presentar lo que a ella le hace falta, también tú y yo podemos presentarlo.

Posiblemente ese es el regalo que tú puedes presentar ante el pesebre del Niño Jesús. Posiblemente ese es el regalo que tú le puedes dar. Decirle amado niño, esto que me hace luchar tanto, esto que me humilla, tanto esto con lo que no he podido, esto exactamente esto es lo que quiero entregarte, es mi regalo, es mi nada que podrá llenarse solamente de tu todo.

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