Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Relación entre la verdad de la encarnación, la verdad del amor con que Dios nos ha amado, y la verdad del amor que hemos de tener los cristianos.

Homilía n30d008a, predicada en 20131230, con 4 min. y 56 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Una de las cosas bellas de nuestra fe es que somos siempre acompañados por testigos, acompañados por aquellos que van delante de nosotros y nos van mostrando el camino. Varias veces durante el Adviento comentábamos cómo el profeta Isaías y San Juan Bautista y la Santísima Virgen María nos acompañaban y a la vez nos guiaban en la dulce esperanza de la llegada de Cristo. Ahora que nos gozamos con la llegada del Mesías, necesitamos también guía, guía sobre todo para que los tesoros de amor que Él ha querido traer a nuestra vida no se pierdan. Navidad es época de muchos regalos.

Pues no despreciemos el regalo que es Cristo mismo y acogiendo a Cristo, no despreciemos los regalos que Él quiere darnos. Por eso también tenemos sobre todo un guía en este breve tiempo de Navidad, porque como tiempo litúrgico realmente es bastante breve. Nuestro guía en esta ocasión es el evangelista Juan. Tomamos algunos textos de su evangelio, pero sobre todo varios pasajes, como hoy, varios pasajes en la primera lectura que vienen de su primera carta.

La primera carta de Juan, puede considerarse toda ella como un himno a la encarnación desde el comienzo, cuando dice, por ejemplo, Juan, lo que habíamos visto, lo que habíamos oído, lo que conocimos desde el principio, lo que palpamos acerca de la Palabra de vida, porque la vida se ha manifestado. Así nos habla San Juan al comienzo de su primera carta. Pues bien, ese documento es nuestro guía en estos días, porque al recordar la verdad de la carne de Cristo, estamos recordando la verdad del amor que nos ha dado, y estamos recordando la verdad del amor que somos llamados también a entregar nosotros.

Fíjate estas tres verdades que van ligadas. La verdad de la carne, es decir, la afirmación de la verdadera humanidad de Cristo. Luego la verdad de su padecer, y en ese padecimiento la manifestación de su amor, la verdad de su amor. Y luego, si estamos unidos a Él, si somos cristianos, la verdad de nuestro amor, verdad de la carne, verdad de su amor, verdad de nuestro amor.

Por eso decía San Ireneo que en la carne de Cristo, encontramos el eje fundamental de nuestra salvación. Y por eso, al recordar ese misterio, encontramos en Él nuestra victoria. Si es verdad que el amor llega hasta esos extremos, entonces es posible amar y por eso está vencido el mundo. Y por eso las codicias de este mundo, las seducciones de este mundo, los ídolos de este mundo, ya no pueden marcar la vida del cristiano. Si hemos conocido el amor que Dios nos tiene, si hemos experimentado su victoria, tiene que volverse una realidad también nuestro amor, y así llegamos a ser verdaderamente cristianos.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM