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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La Palabra de Dios es recordatorio permanente de la Encarnación, de la carne de Jesús y por consiguiente de su sacrificio redentor; de que Él es también Maestro, Sacerdote, Cordero y nuestro Redentor.
Homilía n29d028a, predicada en 20221229, con 6 min. y 7 seg. 
Transcripción:
En la primera lectura, durante este tiempo litúrgico que es el tiempo de Navidad, vamos siguiendo la primera carta de Juan. Este es un dato que puede pasar desapercibido, porque los días veintiséis, veintisiete y veintiocho son días donde tenemos celebraciones muy importantes que son las que acabamos de tener. San Esteban, San Juan Evangelista, los Santos Inocentes Mártires. Pero no se nos olvide, no perdamos de vista que este es tiempo de Navidad. ¿Y por qué leemos la primera carta de Juan? ¿Qué tiene de especial este documento y por qué la Iglesia lo ha tomado como una especie de guía, como un eje para este tiempo?
Sucede que una tentación muy grande que han tenido los cristianos desde el principio, prácticamente es la tentación de reducir nuestra fe a una especie de conocimiento estratégico. Te repito eso porque es lo que está pasando hoy en día. Reducir la fe a un conocimiento estratégico. Si te digo conocimiento estratégico, eso no suena demasiado raro. Pero qué tal si te digo la palabra gnosis. Gnosis se escribe con una g al principio. Como quien dice gnosis. La tendencia gnóstica es la tendencia a reducir la fe a un conocimiento estratégico. ¿Y qué significa un conocimiento estratégico? Significa que yo tomo las enseñanzas de Cristo para aplicarlas a mi vida y mejorar mi vida. ¿Y qué hay de malo en eso? Alguien podría decir pues y ¿cuál es el problema? o sea, pues normal, estamos aplicando el Evangelio.
A ver, como en tantas otras cosas, el problema no es lo que tú haces. El problema es lo que tú dejas de hacer. Ese es el problema ¿cómo así? Mira que nosotros obedezcamos a Cristo y que nosotros tomemos palabras del Evangelio de Cristo, perfecto, no hay ningún problema. Pero ¿cuál es el propósito último del Evangelio? El propósito último del Evangelio es mejorar nuestra vida en esta tierra. Algo así como hacen los libros de superación personal. Algo así como puede hacer una buena terapia psicológica. Y no tengo nada en contra de las terapias psicológicas. Yo mismo he necesitado y he recibido buenas asesoría psicológica. Claro. Pero el Evangelio ¿es solo eso?. La clave está en el adverbio. ¿El Evangelio es solamente eso?, ¿es solo eso?, mejorar tu vida, tener estrategias, conocimiento estratégico, aprender a desenvolverse bien en esta vida. El Evangelio es mucho más. Para dar un conocimiento estratégico bastaba un profesor y Cristo ciertamente es un Maestro.
Pero vuelvo con mi adverbio Cristo es un Maestro, pero ¿solo un Maestro?. Él es Sacerdote, Él es Cordero. ¿Por qué lo llamamos Cordero? ¿Por qué la Biblia lo llama cordero degollado? Porque se sacrificó. Entonces su sangre y por consiguiente la verdad de su carne y la verdad de su sacrificio es indispensable como contenido de nuestra fe, su sangre. Si, Cristo es Maestro. Claro, pero maestro también alguien dirá que es Buda. Maestro también dirá alguien que es Confucio o qué sé yo, Martin Luther King o Nelson Mandela. Maestros hay muchos. Pero ¿quien ha derramado su sangre por ti? ¿en dónde está la fuente del perdón de tus pecados y los míos? Entonces la negación de la encarnación, o por lo menos el quitarle toda importancia a la encarnación. Eso es lo propio del gnosticismo, y eso se llama reducir el Evangelio a un conocimiento estratégico.
Hoy las empresas muchas veces utilizan eso, las empresas contratan oradores, gente que hable y está muy bien. Es un oficio válido perfectamente. Ellos hablan y dan explicaciones y motivan a la gente y dan estrategias. Aprende a manejar tu vida, aprende a manejar tus emociones. Yo insisto con mi adverbio Cristo ¿es solo eso?. Mira, para ser solamente eso, Cristo no tenía que derramar su sangre. Entonces la primera carta de Juan ha sido llamada un himno, un himno a la encarnación de Cristo. Porque lo que insiste, lo que proclama, lo que repite una y otra vez ¿qué es? lo que proclama y repite, es que nosotros, nosotros hemos sido salvados. No solamente hemos sido enseñados, sino que nosotros hemos sido salvados.
¿Cuál es el aporte entonces que nos trae la primera carta de Jua? el recordatorio permanente de la carne de Cristo y por consiguiente, de su sacrificio redentor. Y por consiguiente, que Cristo es Maestro, es el mejor de los maestros, pero mucho más es Sacerdote, es Cordero, es el Redentor. A Él la gloria en Navidad y siempre.

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