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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Gracias Jesús primogénito de toda creatura, de nosotros tus hermanos porque Tú, Hijo nos has hecho hijos, nos has hecho pasar del pecado a la amistad y a la comunión con Dios.
Homilía n29d019a, predicada en 20161229, con 6 min. y 19 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo segundo de San Lucas. Según la costumbre y si digo mejor, según la ley de Moisés. El primogénito tenía que ser presentado ante Dios y se ofrecía en una especie de reemplazo. Se ofrecían unos animalitos como señal de que a Dios le pertenece todo primogénito, pero en reemplazo del primogénito se entregaba una especie de sacrificio, como diciendo Tuyo es todo Señor, todo debe estar a tu servicio. Pero en reemplazo de este primogénito mío que debía estar completamente dedicado a ti, pues te ofrezco este sacrificio.
Es una mentalidad un poco extraña, porque creo que nosotros tenemos otra manera de pensar. Desde muy pequeños nos educan para mirar nuestra vida como algo que es simplemente nuestro. Yo manejo mi vida, yo sé lo que a mi me conviene. Yo sé lo que a mi me gusta. Fácilmente uno se sube a ese pensamiento y uno está convencido de que uno es completamente dueño de sí mismo.
En Israel no era así. En Israel hay la conciencia de que cada vida le pertenece a Dios y que muy especialmente, muy especialmente, le pertenecen a Dios los primogénitos. Qué tiene de distinto el primogénito a los demás hijos. Pues la misma alegría que siente el agricultor cuando ve las primicias de la cosecha. Es decir, esas primicias no solamente son frutos como los demás frutos, sino que esas primicias están diciéndole no perdiste tu esfuerzo. Esa recompensa de saber que los sudores no se derramaron en vano. Esa, la da el hecho de que haya unas primicias.
Lo mismo en otra proporción se da en el caso de la fecundidad. Una vez que ha nacido el primogénito, quiere decir que ese miedo, ese temor de la esterilidad, debe alejarse. La esterilidad ha sido vencida. Así que el primogénito viene a reproducir en parte la alegría de pasar de la nada al ser, de la esterilidad a la fecundidad, del esfuerzo a la recompensa. El paso se da en el primogénito. Luego ya vendrán otros. Pero esa alegría que se siente la sabe muy bien aquel que la ha alcanzado. De hecho, muchas veces nosotros reproducimos esa alegría en otros campos que no tienen que ver ni con la agricultura ni con la fecundidad. Es como ese sentir que ya llegamos, que ya empezó algo distinto.
Me estoy acordando, por ejemplo, de los albañiles que están construyendo un edificio y todo ese esfuerzo y tienen que soportar tantas cargas, incluso pueden presentarse accidentes y van levantando, levantando la construcción, pero cuando ya la construcción ha alcanzado su estatura, entonces se cierra el techo. ¿Qué quiere decir? se ha cumplido una etapa, lo hemos conseguido ya. Esta construcción parece que no se cae. Ya tenemos lo básico, ya está lo fundamental. Esa es la misma alegría, Esa es la alegría del primogénito.
También los escritores cuando publican sus libros, pues normalmente tienen una ceremonia de lanzamiento. Las personas que van a leer esos libros, sea que los lean hoy o que lo lean dentro de una semana van a leer el mismo libro. ¿Por qué se hace una ceremonia de lanzamiento? ¿Por qué esos primeros lectores son los que reciben la firma del autor? Porque están diciendo tu esfuerzo no se ha perdido, porque están diciendo, nosotros queremos acoger el fruto de tu talento. Y así, repito en muchos otros campos, celebrar lo primero, el primer disco, el primer lanzamiento. Incluso alguien hizo un chiste con esa canción del primer millón de dólares. Es decir, lo primero siempre está demostrando el paso de la nada al ser. La victoria sobre la esterilidad. El comienzo de una nueva etapa.
Y por eso también en todos estos pueblos antiguos, el primogénito tiene un valor completamente único. Así, por ejemplo, al primogénito se le daba doble herencia, como manteniendo de modo particular el nombre del padre. El nombre de la familia. Y todas estas consideraciones si las llevamos a Cristo ¿qué nos están indicando? Que Él es el primogénito, no solamente primogénito en el sentido de que lo llevan al templo para hacer esta ofrenda. Es que Él es el primogénito de toda criatura. Es que Él es el primero entre todos sus hermanos, porque todos nosotros somos hijos, porque Él, el Hijo, nos ha hecho hijos.
El primogénito ha pasado, de la nada y la tiniebla del pecado, ha pasado a la amistad y la comunión con Dios. Por eso, contemplar hoy al primogénito es descubrir el amor vencedor, el amor victorioso, el amor que ha logrado la meta. Bendito primogénito, gracias a ti, gracias a ti Jesús unigénito, que has querido ser primogénito.

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