|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En su lenguaje propio, San Juan nos enseña que la vida cristiana plena conlleva la unidad entre el pensar, el querer y el obrar.
Homilía n29d014a, predicada en 20141229, con 4 min. y 58 seg. 
Transcripción:
La primera lectura del día de hoy ha sido tomada del capítulo segundo de la primera Carta de San Juan. La verdad es que durante el tiempo de Navidad, San Juan tiene un lugar único. El Evangelio de Juan es el que contiene aquella frase absolutamente irreemplazable en la teología cristiana. El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros.
Esa afirmación central, sublime, bellísima, está tomada del capítulo primero, versículo catorce, del Evangelio según San Juan. O sea que el misterio mismo de la Encarnación, que es el que le da su sustancia y su aroma a este tiempo de Navidad ya lo encontramos en San Juan. Lo mismo sucede en la primera carta, llamada así Primera carta de Juan, que se atribuye a este apóstol y evangelista.
Toda esa primera carta de Juan es como una profunda meditación sobre lo que significa el Misterio de la Encarnación, lo que significa afirmar que el Verbo se hizo carne, que es verdad que está, que ha acampado entre nosotros. Eso es lo que nosotros encontramos en la primera carta de Juan.
El pasaje de hoy, tomado del capítulo segundo, relaciona dos cosas, el amor y la luz. El amor al prójimo y la luz. Luz que brilla en la manera como Cristo vive y luz que tiene nuestro entendimiento cuando conoce a este Señor Jesucristo. Para nosotros puede resultar un poco abstracta esta manera de hablar de Juan. El amor y la luz es un poco abstracto, pero resulta mucho más concreto. Quizás si pensamos en aquellas facultades que son propias del ser humano y que fácilmente reconocemos en nosotros mismos.
Vamos a decir que el amor es lo propio de la voluntad. Según explica Santo Tomás de Aquino, en la voluntad humana hay como dos tipos de actos. Hay actos que quedan en la misma voluntad, como es el hecho de amar. Y hay actos que son imperados, que son mandados por la voluntad y que son los que nos ponen en marcha. Por ejemplo, cuando tomamos una decisión. La voluntad es la que ama y la voluntad es también la que se resuelve a actuar, la que se resuelve a tomar un determinado camino. Eso es lo propio de la voluntad.
Según este mismo santo doctor Tomás de Aquino. Hay otra facultad que es muy importante. De hecho, está llamada a ser reina en cierto modo en nuestra vida. Es la inteligencia, porque la inteligencia es la que va a conducirnos al conocimiento de lo que es verdadero y por consiguiente, la inteligencia es la que va a permitir también que nosotros descubramos qué es digno de amor, qué es aquello que hemos de amar. Entonces podemos asociar esta facultad nuestra de la voluntad con el amar. Y por supuesto, podemos asociar la inteligencia, el entendimiento que Dios nos ha dado con la luz.
Si San Juan en su primera carta nos habla del amor y nos habla de la luz, podemos perfectamente asociar con nuestra voluntad y con nuestra inteligencia. Según eso, lo que nos está diciendo San Juan es que la vida cristiana supone una profunda armonía entre aquello que yo conozco y aquello que yo amo. Pero como la voluntad también es la que se resuelve, es decir, la que nos conduce por un determinado camino, a través de una opción específica. Entonces, fíjate lo que nos está diciendo San Juan de manera tan hermosa.
La vida cristiana tiene que tener una profunda armonía entre aquello que yo conozco, aquello que yo amo y aquello que yo practico y vivo. El conocer, el amar y aquello que yo estoy viviendo han de ir en consonancia. Y por eso nos dice San Juan que cuando se rompe esa armonía, cuando nosotros nos apartamos de esa armonía, no debemos considerarnos cristianos. La solamente la coherencia profunda entre el conocimiento, el amor y la vida es lo que puede revelar quién es y quién no es verdadero cristiano.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|