Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Navidad tendrá valor no por lo bien que nos hayamos sentido, o por las muchas cosas que hayamos aprendido, sino porque nuestra vida se vuelve más la vida de Jesús.

Homilía n29d010a, predicada en 20111229, con 4 min. y 45 seg.

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Transcripción:

Va avanzando la octava de Navidad. En nuestra Iglesia Católica, tenemos dos celebraciones que son tan importantes, tan grandes, que no caben en un solo día. Es como lo que existe en muchos pueblos cuando llega la fiesta del pueblo, por ejemplo, la fiesta de su patrón o patrona. Entonces no es solamente un día, sino que se habla de ferias y fiestas y son varios días, porque todo lo que hay que hacer, todo lo que hay que disfrutar y todo lo que hay que celebrar, no cabe en veinticuatro horas. Lo mismo sucede en nuestra Iglesia Católica. Tenemos dos fiestas que son tan grandes que no caben en días de veinticuatro horas. Esas dos fiestas son la Navidad y la Pascua y por eso ambas fiestas tienen lo que se llama una octava. Es decir, la celebración se prolonga por ocho días completos.

En el caso de la Navidad, desde el 25 de diciembre inclusive hasta el 01 de enero inclusive, estamos avanzando en esa octava de Navidad. En el caso de la octava de Pascua, va desde el domingo de Pascua hasta el siguiente domingo, que es precisamente el domingo del Señor de la Misericordia, el Domingo de la Misericordia. Así que estamos en esta octava de Navidad. Ya es 29 de diciembre y durante estos días la primera lectura ha sido tomada casi invariablemente de la Primera carta del apóstol San Juan. Hoy, por ejemplo, tenemos un texto muy hermoso del Capítulo Segundo de esta primera carta de Juan. Por supuesto, no vamos a confundir el Evangelio según San Juan con las cartas de San Juan, que son tres. La primera, que es la más extensa, tiene unos Cinco Capítulos, las otras dos, la Segunda carta de Juan y la Tercera carta de Juan son muy breves, apenas caben en una página, se puede decir.

Entonces, en esta Primera carta de San Juan, ¿De qué se trata? Se trata de hacer verdadera nuestra fe. Recordemos que el apóstol San Juan fue el que vivió mucho más tiempo que los demás. Según algunos estudios, probablemente alcanzó los ochenta, quizás los noventa años de edad. Se cree que la obra de San Juan, sus escritos quedaron completados hacia fines del siglo primero. Sabiendo que Cristo falleció, fue arrebatado en medio de esa tortura de la cruz en la Tercera Década de ese primer siglo, pues ya vemos que hay todo un espacio más de medio siglo entre la muerte de Jesucristo y todos estos escritos de San Juan. ¿Qué nos indica esto? Que ese tiempo le ha dado oportunidad a este evangelista para madurar, meditar, profundizar muchísimo en el misterio del Señor, del Dios que se hizo carne, el Dios que se hace hombre.

Pero también esto significa que entre los apóstoles San Juan es el que ha tenido la oportunidad de ver con mayor claridad cómo la fe cristiana puede deformarse a veces. A veces se puede pensar que la fe cristiana consiste simplemente en tener una serie de ideas muy claras, una serie de pensamientos muy firmes, y esa especie de estructura mental puede tener un valor, pero es de poco, es de poco uso si no tenemos lo fundamental y lo fundamental es lo que nos recuerda hoy este evangelista en su primera carta. Lo fundamental es ser como Jesús, vivir como Jesús, estar junto a Jesús. Eso es lo importante.

Y esta Navidad va a tener valor y va a tener fruto en nuestra vida. No simplemente si tenemos unos buenos ratos para compartir con los amigos o si comemos cosas deliciosas, o incluso si aprendemos cosas interesantes. Tendrá valor la Navidad solo si nuestra vida se vuelve más y más la vida de Jesús.

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