Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La elección sin misión se convierte en privilegio egoísta pero la misión sin elección se vuelve capricho estéril. ¿Te has preguntado a qué te ha llamado Dios y cómo puedes servir a su gloria?

Homilía msan028a, predicada en 20240326, con 7 min. y 8 seg.

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Transcripción:

Hay cuatro textos bellísimos en la Semana Santa que están todos en el libro del profeta Isaías. Los leemos el Lunes Santo, Martes Santo, Miércoles Santo. Todo eso en la primera lectura de la misa y luego el Viernes Santo en la celebración de la Pasión del Señor.

El Lunes Santo, el texto se toma del capítulo número cuarenta y dos de Isaías y es el primer Cántico del Siervo el Martes Santo, el texto se toma la primera lectura del capítulo cuarenta y nueve de Isaías. Ese es el que tenemos hoy. El Miércoles Santo el texto se toma del capítulo cincuenta de Isaías. Ese ya es el tercer cántico del siervo. Y el Viernes Santo el texto se toma del final del capítulo cincuenta y dos y luego una gran parte del capítulo cincuenta y tres de Isaías. Ese es el cuarto Cántico del Siervo.

La importancia que tienen estos Cánticos es que describen con una altura poética inmensa y con una precisión profética asombrosa. Describen el ser de Cristo y el sacrificio de Cristo. Por eso también nos describen lo que podemos llamar su misión, la obra de Cristo. Hoy, pues, tenemos el segundo de estos Cánticos. Te he dado las referencias, te he dado los capítulos con la esperanza de que los busques, con la esperanza de que los leas, porque es tanta la riqueza que hay ahí que las porciones que encontramos en la Santa Misa son sin duda las más importantes. Pero merecen bastante más lectura y oración. Entonces, para ver por última vez los capítulos son cuarenta y dos, cuarenta y nueve, cincuenta y después final del cincuenta y dos y comienzo del cincuenta y tres.

En el texto de hoy, en el texto del capítulo cuarenta y nueve encontramos una de las expresiones más hermosas que se refiere a Cristo, pero que se refiere también a la Iglesia. Cristo es luz de las naciones. Este es un texto fundamental que nos hace ver la relación. Podríamos decir la dinámica que hay entre la elección y la misión. Dios ha elegido a un pueblo, pero Dios a través de ese pueblo quiere que llegue la salvación a todos los pueblos. Es decir que la elección está en orden a la misión. La elección se dirige a la misión. Esa es la idea fundamental. Observa una cosa, que la elección, si no se ordena a la misión, se convierte simplemente en privilegio. Odioso privilegio.

La persona que considera que es especial, pero que no ve una dimensión de servicio en lo que Dios le ha dado, o ellos dirán en lo que la vida me ha dado o mi familia me ha dado. La persona que no ve una dimensión de servicio se encierra en su egoísmo, se encierra en su privilegio. Porque mi familia tiene más posición, porque mi familia tiene más dinero, porque, lo que sea. Entonces la elección sin misión se vuelve privilegio egoísta. Pero la misión sin elección se vuelve capricho estéril.

Por eso también nos enseña la Carta a los Hebreos refiriéndose al don del sacerdocio. Dice nadie puede arrogarse este honor. Y por eso también en la Santa Iglesia el sacerdocio no es simplemente el resultado de un querer que una persona diga no es, que yo quiero. El sacerdocio, no es solamente que tú quieras. Es que la iglesia te llame. Porque la misión sin elección es un capricho estéril. Entonces, fíjate, repito esas palabras. Elección sin misión, igual privilegio egoísta. Misión sin elección, igual capricho estéril. Elección y misión, igual fecundidad, Reino de Dios, Evangelio.

Ese es el llamado que Dios tenía para el pueblo judío bueno que Dios tiene en la medida en que cada judío también de nuestro tiempo que se vuelve a Cristo, se convierte sin duda en luz de las naciones. Pero entre todos los judíos hay uno que es Jesús de Nazaret, este Jesús de Nazaret, que es el siervo de Dios, el siervo por excelencia, y así lo llama el libro de los Hechos de los Apóstoles. Los textos más primitivos, podríamos decir la cristología más primitiva que tuvo el cristianismo gira todo en torno a que Él es el Siervo. Cristo es el verdadero Siervo, porque Cristo es el que nos enseña con su ejemplo, con su palabra, con su entrega, como se sirve a Dios.

La lección de hoy es cómo hay un dinamismo entre elección y misión. Y no debemos confundirnos ahí. Eso debemos tenerlo muy claro. Porque ahora tenemos que hacernos la pregunta cada uno ¿cuál es mi misión? y por consiguiente, ¿para qué he sido elegido? ¿cuál es mi vocación? Esa es la pregunta que tenemos que hacernos, porque en el Reino de Dios nadie sobra, porque en la construcción de Dios todos somos importantes. ¿A qué me has llamado, Señor? ¿cómo puedo servir a tu gloria, Señor? Esas son las preguntas que nos deja este precioso texto de Isaías.

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