Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Aunque nos parezca que estamos haciendo poco, el fruto es grande; aunque el esfuerzo parezca inútil, si es para la gloria de Dios, el fruto al final es increíble e incalculable.

Homilía msan024a, predicada en 2022041, con 4 min. y 39 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, este año estamos haciendo nuestras reflexiones de Semana Santa, apoyándonos en la primera lectura de la misa y hemos comentado que el Lunes, Martes y Miércoles Santos se toman textos del profeta Isaías, textos muy especiales a los que se conoce en su conjunto como los Cánticos del Siervo de Dios, del Siervo de Yahvé. Estos Cánticos son muy significativos para nosotros, entre otras cosas porque precisamente nos muestran cómo quiere ser servido Dios, qué es lo que realmente le agrada a Dios.

Luego veíamos el día de ayer cómo se daba un contraste entre la magnitud del impacto que va a tener esta misión del Siervo de Dios, una misión de gran impacto, pero no realizada ni con mucha ostentación ni con mucha agresividad ni con mucha prepotencia. Qué es lo que suele suceder en el mundo. En el mundo solemos encontrar eso, prepotencia, solemos encontrar agresividad, ostentación. No, es un gran resultado, es un gran impacto, pero no a través de una gran exhibición de poder, sino a través del camino de la sencillez, de la mansedumbre. Eso veíamos ayer.

El texto de hoy, que está tomado del capítulo número cuarenta y nueve de Isaías, es otro Cántico del Siervo. Y esta vez también tenemos un contraste impresionante, paradójico. Porque por un lado tenemos el esfuerzo que parece inútil, como reflexionando, como pensando para sí mismo. Dice el Siervo de Yahvé yo pensé en viento y en nada he gastado mis fuerzas. Es decir, no vale la pena esforzarse. Es un esfuerzo que parece inútil, pero a la vez es un alcance que parece increíble porque Dios le dice a este Siervo, es poco que seas mi siervo para las tribus de Israel, como quien dice tu misión es más grande, tu misión es mucho más grande. Te hago luz de las naciones para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra. O sea que por una parte, tenemos esa especie de esfuerzo, un esfuerzo que parece inútil, pero por otro lado tenemos un resultado que parece increíble.

Junta esas dos cosas esfuerzo que parece inútil, fruto que parece increíble. Y sabes, esto vale para el Siervo de Yahvé, por supuesto. Pero esto vale, también para nosotros. A veces nos preguntamos si vale la pena ser bueno o tratar de ser bueno, o tratar de ser honrado, o tratar de ser humilde, ¡tratar!, tratar de ser sincero. Y quizás nos identificamos con esa expresión desilusionada del Siervo de Yahvé que dice en viento y en nada he gastado mis fuerzas. Pero lo que nos está mostrando el Señor en este texto es que, aunque a nosotros mismos nos parezca que es poco lo que estamos haciendo, el fruto es grande, es muy grande. Hasta el confín de la tierra. Así que, aunque el esfuerzo parezca inútil, si es en Dios, si es para la gloria de Dios, el fruto al final te va a parecer increíble, incalculable. Ten fe.

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