Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No escojas la falsa seguridad que aísla, encarcela y mata; escoge amar y abrir el corazón como lo hizo Cristo, aún sabiendo que serás vulnerable y tendrás que soportar heridas.

Homilía msan017a, predicada en 20180327, con 4 min. y 24 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número trece de San Juan. Nos presenta el comienzo de las acciones de traición de Judas Iscariote. Es impresionante el contraste que nos trae este pasaje del Evangelio, porque la Última Cena es la expresión máxima del amor de Jesús. Y cuando Jesús abre su corazón, cuando Jesús abre su vida, lo que recibe es una herida, una herida de odio, de venganza, de codicia, de resentimiento, una patada de satanás en el corazón. Eso es lo que recibe Cristo.

Y este ha de ser el primer punto de nuestra meditación hoy la grandeza del amor de Jesucristo. Pero la consecuencia dura que trae amar así, como ya lo han dicho varios y con gran elocuencia. Amar es volverse vulnerable. La alternativa, por supuesto, es no amar. La alternativa es endurecerse. Pero esa dureza que te hace sentir seguro también te aísla y te encarcela. ¿Prefieres entonces una cárcel que empiece a ser ya tu tumba o prefieres un corazón abierto que, sin embargo, tendrá que soportar heridas?

Es como la Tierra. La tierra tiene que ser herida por el arado. Es como la semilla. La semilla tiene que deshacerse para dar fruto. Es como el agua. El agua que riega tiene que desaparecer para poder dar el elemento necesario a esas plantas. Como la tierra, como la semilla, como el agua.

El camino siempre es el que nos ha mostrado Cristo es el camino del abajamiento, es el camino de la entrega, es el camino que incluye dolor, no lo neguemos, es un camino que trae dolor. Pero detrás de ese dolor, la fecundidad. El mismo Cristo lo dice en el pasaje de hoy. Cuando salió Judas dijo Jesús, ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él. Es decir, que el momento de la más espantosa traición y de la más dolorosa herida es también el momento de la manifestación de la gloria. La dureza del castigo. Hace ver la hermosura del corazón. La temperatura del horno. Hace ver que ese oro es puro. Y en el horno de la cruz y en la dureza del castigo y en la herida dolorosa, se va a mostrar quién es Cristo. Se va a mostrar quién es el Padre. Va a aparecer, se va a manifestar la verdad de Dios, va a aparecer la gloria divina. Este es el camino de Cristo.

Y hay una noticia para ti, es también tu camino. No escojas ser cárcel, no escojas ser tumba, no escojas la seguridad que te mata. Escoge la posibilidad de ser roturado como la tierra, de ser desecho, como la semilla, de desaparecer como el agua, pero dar vida, vida abundante.

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