Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Pasión del Señor estaba anunciada, pero no se estaba siguiendo un guion o cumpliendo un destino, sino que cada quien obró en libertad; esa libertad humana que define la responsabilidad y el crecimiento en la gracia.

Homilía mcsa033a, predicada en 20260401, con 7 min. y 54 seg.

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Transcripción:

Hermanos queridos, hay dos frases que se parecen mucho pero que no dicen lo mismo, y el Evangelio de hoy nos obliga a preguntarnos sobre estas dos frases. La primera frase es: ¿estaba anunciado que Cristo, el Mesías, eso significa la palabra Cristo, iba a morir de esa manera violenta, iba a entregar su vida con ese sacrificio? Esa es la primera frase, en forma de pregunta, ¿estaba anunciado que el Mesías iba a morir de esa manera violenta? Respuesta: Sí.

Segunda frase, ¿se puede decir entonces que Judas Iscariote, Cristo y los demás que intervinieron en la Pasión estaban siguiendo como un guion, es decir, estaban simplemente cumpliendo su papel? Esa es la segunda, ¿se puede decir entonces que Cristo, Judas Iscariote y los demás estaban cumpliendo un papel, simplemente realizando su función, por así decirlo? Respuesta: No. Y el problema que tenemos y que con la ayuda del Espíritu Santo queremos abordar es ese, cómo es que estaba anunciada la Pasión que incluye la traición, que incluye la violencia contra el Mesías, pero Cristo no estaba simplemente, siguiendo un guion como el que cumple su destino. Judas no estaba siguiendo un guion como el que cumple su destino o como el que hace un papel dentro de una obra de teatro.

Incluso ha habido algunos que han llegado a decir: -Tenemos que estar agradecidos con Judas, porque gracias a Judas se dio el sacrificio y gracias al sacrificio somos salvos. Este tipo de pensamiento loco, pues, no corresponde a la fe cristiana. Así que esas dos frases tienen respuestas diferentes. Estaba anunciado, sí. Estaban siguiendo un guion o cumpliendo un destino, no. ¿Cómo son compatibles esas cosas? Mira, es que los anuncios, los anuncios proféticos en general, no son condicionamientos a la libertad humana. Y hace años aprendí una comparación que me parece que esclarece mucho y que la he comentado ya en otra oportunidad.

Piensa en el caso de un buen profesor, un buen profesor en un colegio, y este profesor se da cuenta que un estudiante suyo tiene todo un récord de trampa. Es decir, es el típico estudiante, vamos a suponer que está en la secundaria grado nueve, grado diez y se gradúan de grado once. Es el caso aquí en Colombia, los estudiantes terminan la secundaria en grado once. Entonces este docente, este profesor que es un buen hombre, un tipo sabio y de buen corazón, se da cuenta que hay un estudiante que en grado nueve es tramposo, miente, falsifica firmas de los papás, se copia en los exámenes. En el grado décimo, pues se ha empeorado todavía más, porque ahora no solamente hace trampas, sino que también intenta sobornar a un profesor, intenta amenazar a otro, se une a una pequeña banda de delincuentes que hace microtráfico con sustancias psicotrópicas. En grado once da un paso más, ya ha pasado un par de semanas de fines de semana en la cárcel, tiene cortadas por riñas callejeras. Por supuesto, sigue amenazando a los docentes, hace trampa en todos los exámenes. Intentó sustraer un examen antes de tiempo para venderlo a sus compañeros, hacer dinero con eso y lograr resultados académicos asombrosos.

Yo te hago esta pregunta, ¿se puede hacer una predicción de cómo va a terminar esa persona, se puede decir algo sobre el futuro de esa persona cuando las señales son claras, consistentes, repetidas, progresivas, ¿se puede o no se puede decir algo? Y la respuesta es que por supuesto que se puede decir algo. Tristemente, la conclusión a la que habrá que llegar es: -Mira, pues este hombre va mal y no nos extrañaría que acabara en una cárcel por muchos años o muerto en una disputa con la policía o cosas así.

Cuando nosotros hacemos ese tipo de predicción, estamos utilizando las luces de nuestra razón y estamos viendo los antecedentes que la persona ha dado. Pero esa predicción no anula la libertad de la persona. La persona sigue obrando libremente, es decir, los atracos y las trampas y las estafas que ese pésimo estudiante, ya convertido en delincuente, sigue haciendo, pues siguen siendo acciones de él, nadie lo está obligando a eso.

Algo parecido sucede con este tema del Mesías. Si nosotros tenemos en cuenta qué es la naturaleza humana herida por el pecado, si nosotros tenemos en cuenta cómo hemos obrado los seres humanos frente a la inocencia, frente a la humildad, frente a la pureza, frente a la bondad, cómo obramos los seres humanos frente a eso, no es demasiado extraño decir que el Dios encarnado, pues, va a tener un desenlace absolutamente violento, esa es la predicción que hacen los profetas. Y en ese sentido, la muerte violenta del Mesías está anunciada, con una diferencia que nosotros cuando hablamos, por ejemplo, de ese delincuente juvenil, pues nosotros utilizamos únicamente la luz de nuestra razón, mientras que en la Sagrada Escritura está la luz penetrante de la sabiduría divina, que va mucho más allá, mucho más allá. Pero eso no anula la libertad y por eso no debe decirse que el acto de Judas fue simplemente como el que cumple un guion, o que Cristo estaba simplemente representando un papel. Libre era Judas en lo que hizo y libre, libérrimo nuestro Señor Jesucristo, en entregar su vida. Y precisamente, esa libertad es la que hace que sea grave el pecado y que sea meritorio, infinitamente meritorio, el sacrificio de Cristo.

Así que ya sabemos la diferencia entre esos dos puntos, estaba anunciada la Pasión de Cristo, sí. Estaban siguiendo un guion Judas Iscariote, Cristo y los demás, no. La libertad entra ahí. Y esa libertad, esa bendita libertad que Dios nos ha dado, es la que determina también nuestra responsabilidad y, por qué no decirlo, nuestra capacidad de mérito y de crecimiento en la gracia. Asombroso lo que Dios nos enseña en la Divina Palabra.

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