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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En la Pasión de Cristo las garras del pecado muestran toda su fuerza y veneno en la traición de los amigos y en la crueldad de los enemigos pero ni siquiera ello no puede vencer a Cristo que nos redime.
Homilía mcsa022a, predicada en 20190417, con 7 min. y 5 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número 26 de San Mateo, nos presenta en toda su crudeza la gravedad de la traición de Judas. Supongo que, a ustedes, lo mismo que a mí, las palabras de Jesús nos producen un tremendo impacto: «Más le valdría no haber nacido». Pero hay que tomar esa frase junto con otra que dice el Señor: «El Hijo del Hombre se va, como estaba escrito, pero ¡ay de aquel por el cual ha sido traicionado el Hijo del hombre!».
Si lo piensas bien, hay una especie de tensión entre esas dos frases, cuando se habla de que era algo que estaba escrito, uno puede pensar, perdón, que la comparación es muy infantil, pero uno puede pensar como en el guion de una película. Muchas personas se imaginan que aquello que está escrito, el cumplimiento de las Escrituras, es algo así como seguir un guion de cine. Como la persona que ya ha visto una película, por decir algo, Titanic, y entonces ya sabe lo que va a pasar, este se va a enamorar de esta y después van a chocar con el pedazo de hielo y después se va a hundir y después va a pasar. Es decir, como el que ha visto una película, pero ese no es el sentido. El cumplimiento de las Escrituras no es simplemente el cumplimiento de un guion, porque si habláramos del cumplimiento de un guion, entonces estaríamos suprimiendo la libertad humana.
Y, de hecho, hay algunos que se han atrevido a hablar de estos temas tan solemnes, tan delicados, con bastante superficialidad, diciendo cosas como ésta: -En el fondo, Judas estaba simplemente cumpliendo su misión, su tarea, y aquí pasó a otra comparación, como si fuera una obra de teatro en una obra de teatro. A uno le tocó hacer el papel de bueno y a otro llamado Judas, Judas Iscariote le tocó hacer el papel del malo, y como le tocó hacer el papel del malo, entonces pues pobrecito, pobrecito él. Pero él tuvo que hacer su papel, para que todos fuéramos salvados. Entonces ya casi resultamos canonizando a Judas Iscariote, porque hizo bien el papel que le tocaba. Es decir, siguió el guion. Te das cuenta la gravedad de esa idea, ¿no? El cumplimiento de las Escrituras no es algo así como seguir un guion.
¿Qué es el cumplimiento de las Escrituras? Jesucristo dice en el mismo Evangelio de San Mateo, Jesucristo dice que «Él no ha venido a abolir la ley, sino a darle plenitud». Él ha venido a darle cumplimiento. La palabra cumplimiento y la palabra plenitud tienen una misma fuente en español, y tienen un mismo significado tanto en griego como en hebreo. ¿Qué es esa plenitud de la que habla Cristo cuando dice que Él ha venido a darle plenitud a la Escritura o cumplimiento a la Escritura, o para que se cumpla la Escritura? Lo que sucede, queridos amigos, es que la Escritura está anunciando una plenitud, pero esa plenitud no llega con la ley de Moisés.
Para que nos entendamos, el propósito de la Antigua Alianza es el mismo propósito de la Nueva Alianza. Pero la antigua Alianza no llegaba, no alcanzaba. Mientras que la Nueva Alianza en la sangre de Cristo, sí lo logra. En ese sentido, la Nueva Alianza sí cumple, si alcanza la plenitud. El propósito de las dos alianzas es el mismo, el propósito de las dos alianzas es vencer toda la fuerza del pecado y reconciliar a Dios y al hombre, de modo tal que nosotros tengamos una vida nueva, y con esa vida nueva podamos ser fieles al Señor. Es una vida en comunión, en amistad con Él, que tiene su pleno desarrollo en el cielo. Entonces, ¿el cumplimiento de la Escritura qué es? Que lo mismo que se anunciaba en la Antigua Alianza, pero no se podía cumplir con la sola ley de Moisés porque no daba la fuerza, eso mismo es lo que ahora sí se realiza en Jesucristo.
Y resulta que en la Pasión de Cristo las garras del pecado han mostrado toda su fuerza y todo su veneno en la traición de los amigos y en la crueldad de los enemigos. Y toda esa fuerza del pecado volcada sobre Jesucristo, no ha podido vencer a Cristo. Y ahí ha aparecido la verdad del amor de Dios que nos redime, y ahí se ha sellado la alianza que logra su cometido. O sea que, con el debido respeto a Judas Iscariote, no hay nada que agradecerle. Nada, ni hay nada de ejemplar en su traición. Nada, él, con libertad, se ha sometido a ser instrumento de la miseria y de la crueldad del pecado en contra de Jesucristo. Pero así se cumple la Escritura, porque toda esa fuerza del pecado no tuerce el camino de Cristo, sino que precisamente consuma la ofrenda de amor, que es la Nueva Alianza por la cual vamos a ser liberados.
Te puedo hacer una sugerencia que no la hago casi nunca, vuelve a oír este mensaje, vuelve a ver este video si lo estás viendo en video y descubre la riqueza de lo que significa cumplirse la Escritura y cómo a pesar de que Judas Iscariote estaba obrando con plena libertad, sin embargo, su manera de obrar estaba llevando a plenitud la Escritura. Que Dios nos ilumine. Estos son días densos, estos son días santos y hay que vivirlos, hay que vivirlos a fondo, hay que vivirlos con amor, con la sabiduría que viene de lo alto.

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