|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Aprendamos a corregir nuestra forma de seguir a Cristo, viviendo fielmente el Evangelio y de manera más útil para la gloria del Señor.
Homilía mcsa018a, predicada en 20160323, con 5 min. y 39 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo 26 de San Mateo. Podemos decir que este Evangelio nos obliga a reflexionar en la persona de Judas Iscariote. Judas, qué podemos decir de él. Bueno, lo primero es que la historia de este discípulo está finalmente en la presencia de Dios y en las manos de Dios. En el caso de Judas Iscariote, lo mismo que en el caso de cada ser humano, nosotros no podemos decir ni saber cuál es el desenlace definitivo, solo Dios lo sabe, solo Dios lo conoce, eso no lo sabemos nosotros.
Así que, aunque haya algunas señales aparentemente razonables para afirmar que se condenó y que está en el infierno, eso no nos corresponde a nosotros, individualmente considerados, y ni siquiera le corresponde a la Iglesia con su autoridad. La Iglesia ha recibido potestad de Cristo y suficiente luz del Espíritu Santo para afirmar que algunas personas a quienes llamamos santos, están ya en el cielo. Pero con respecto a la condenación eterna, la Iglesia no ha recibido ni mandato ni autoridad alguna, solo Cristo es quien ha de pronunciarse sobre el final de la vida de las personas. Solo Él lo sabe, y todo debemos dejarlo en manos de Cristo.
Hecha esa aclaración, no debemos considerar a Judas Iscariote como una especie de personaje intocable, más bien digamos que de aquellos errores, incoherencias y faltas que son evidentes en su camino como discípulo, nosotros, que también somos discípulos de Cristo, tenemos que aprender. Incluso un hombre no cristiano, como Confucio decía que cuando un sabio conoce la historia de un necio, siempre aprende algo. Nosotros somos llamados a aprender, tenemos que aprender de los errores de los demás, así como aprendemos de los nuestros y tenemos que aprender de los pecados de los demás, así como tenemos que aprender de nuestras faltas pasadas.
Y hay dos elementos que yo creo que conviene aprender en el caso de la historia de Judas. Primero, no lo idealicemos, no lo presentemos como una especie de romántico revolucionario político, que simplemente quería el bien del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Esa especie de anacronismo comunista que de tanto en tanto se escucha, no es lo que nos muestra la Escritura. Observemos cómo, al comienzo del pasaje de hoy, repito capítulo 26 de San Mateo, hay un diálogo entre Judas y las autoridades judías. Y básicamente lo que él plantea es: -Yo qué voy a ganar aquí, ¿ustedes qué me dan si yo lo entrego? Eso es vender a una persona. Este no es un romántico del cambio social y de la lucha por los pobres. Este es un tipo que está pensando en su plata, está pensando en su ganancia. Es egoísta, es codicioso, y aunque se haya dicho muchas veces, hay que repetirlo, es traidor. Así que la primera enseñanza es, démonos cuenta que no se debe idealizar la figura de Judas, porque algunos casi lo quieren presentar como una especie de héroe sin el cual no se hubiera podido dar la Pasión del Señor. El hecho de que Cristo, más allá de la traición de Judas, o incluso con ocasión de la traición de Judas, derrame abundantísimamente su misericordia, no convierte en buena a la traición.
Si una persona, por ejemplo, tiene un daño en su cerebro y otro por atracarlo, le da un golpe en la cabeza, pero resulta que el golpe se lo da de un modo tan acertado, por pura coincidencia que el coágulo que iba a destruir ese cerebro se deshace y entonces le salvó la vida. No vamos a aplaudir al atracador, el atracador estaba pensando en hacer daño, pero resulta que de su golpe salió una cosa buena. El bien que salió de ese golpe, no era el bien querido por el atracador, ni es mérito del atracador. Lo mismo hay que aplicar en el caso de Judas. Así que, aprendamos de este discípulo, aprendamos a corregir nuestra manera de seguir a Cristo y de esa manera acerquémonos a una vida más fiel al Evangelio y más útil para la gloria del Señor.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|