Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Seguir a Jesús implica estar dispuesto a ofrecerle lo más valioso de nuestra vida. Cuando Él entra en nuestro corazón, se convierte en la ocasión que transforma todo.

Homilía lsan027a, predicada en 20260330, con 6 min. y 17 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

María de Betania desperdició según la mirada de Judas Iscariote, desperdició el mejor perfume que tenía. Es interesante a veces hacer cuentas comparando las medidas de los tiempos bíblicos con las medidas de nuestra época. Por ejemplo, ¿qué capacidad tenía un celemín? ¿cuánto pesaba un talento? o, por ejemplo, ¿cuál era el valor de un denario?

Porque el perfume que María de Betania. Santa María de Betania sacrificó por Cristo, ese perfume, pues, costaba cerca de trescientos denarios. Si tenemos en cuenta que un denario era típicamente el sueldo que se pagaba por un día de trabajo, trescientos denarios prácticamente equivale al sueldo que recibiría una persona por todo un año de trabajo. En muchos países esa cantidad pues cambia mucho porque depende de cómo esté la situación económica en cada país. Pero podemos decir que con seguridad era un precio que estaba arriba. Hablemos de la moneda actual. Estaba arriba de unos tres mil o cuatro mil dólares y algunas cuentas dicen que ese perfume, ese solo perfume, podía valer más de diez mil dólares.

Eso era lo que tenía María de Betania. Era su perfume más fino. Era el más costoso. Y suele suceder que cuando una persona tiene algo tan costoso y algo tan elegante, tan fino, lo reserva para una ocasión especial. Pues el perfume de la ocasión especial, el perfume costoso, es el que esta mujer sacrifica por Cristo. Y fíjate la palabra que utilizó. Sacrifica, porque Cristo mismo une el gesto de María de Betania, lo une con su propio sacrificio. Ella sacrifica lo más costoso que tenía. Vamos a quedarnos con la cifra de los diez mil dólares.

Haciendo las proporciones. Ella sacrifica su perfume de diez mil dólares, lo más costoso que tenía. Cristo sacrifica su vida, su cuerpo, su sangre, lo más valioso que Él tiene. Y por eso María entiende con el corazón, entiende el sacrificio del Señor. Y Jesús entiende el sacrificio que ella está haciendo. Jesús sabe que ella está sacrificando su mejor perfume. Jesús sabe que ella está entregando lo mejor que tiene. Lo que estaba reservado para la ocasión especial. Porque ella sabe que la ocasión especial. Que el día único que ese día que no va a tener un parecido. Ese día ha llegado. El corazón de ella lo presiente.

Y de aquí sacamos dos pequeñas conclusiones para nosotros. Primera ella sacrificó su mejor perfume, lo mejor que tenía en la casa. Lo sacrificó por Cristo. ¿Qué es lo mejor que hay en tu vida? ¿Qué es lo más valioso que tienes tú? ¿Estarías dispuesto a sacrificarlo por Cristo? Pensemos en los mártires. Yo creo que los mártires han respondido con amor al amor de Dios. Han respondido con amor al amor de Cristo. Nuestro fundador, el de mi comunidad, decía haz que yo muera por ti, como tú moriste por mí. Finalmente, Santo Domingo entregó su vida. La dio completamente por Cristo, aunque no fue a través del martirio. Entonces, la primera reflexión es ¿Cuál es mi perfume valioso? ¿Qué es lo más valioso que hay en mi vida? Y si estoy dispuesto a entregarlo por Cristo?

Lo segundo que conviene pensar aquí es aquello de la ocasión especial. El perfume más fino se utiliza para la ocasión especial. ¿Cuál es la ocasión especial? La ocasión especial es cuando Cristo llega a tu casa, como llegó a la casa de María de Betania. La ocasión especial es cuando Cristo sacrifica su vida. La ocasión especial es cuando Él reina. Esa es la ocasión especial. ¿Ha llegado esa ocasión a tu vida? Tú identificarías en este momento, sin dar muchas explicaciones. Así, con la sencillez con la que debemos hablar los cristianos, tú identificarías en este momento ¿cuál es tu vocación especial? Tú podrías decir en tal retiro, en tal confesión, en tal momento Cristo entró en mi vida y esa fue la ocasión especial.

Si no te ha sucedido, si no puedes identificar claramente esa ocasión especial, yo te invito a que tú llames a Cristo. Yo te pido que tú lo invites a tu vida para que Él entre a tu casa, para que Él entre a tu corazón y para que tú descubras que Él es el que hace especial la ocasión. Él es el que lo merece todo. Él es el que lo dio todo y es el que quiere que nosotros estemos dispuestos a darlo todo. La gloria para Cristo. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM