Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús, el Siervo de Dios nos muestra como una gran misión se vive con una gran sencillez y humildad.

Homilía lsan023a, predicada en 20220411, con 5 min. y 6 seg.

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Transcripción:

Estamos en la Semana Santa, un tiempo que tenemos que mirar como un regalo, porque lo que vamos a presenciar es la obra misma del amor de Dios en su plenitud. Recordemos aquellas palabras que dijo Jesús. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Y lo que vamos a ver en estos días es a Cristo dando su vida, entregando su vida. Por supuesto, la culminación de esa entrega está en el momento de la cruz, pero antes de la cruz. Cada uno de los días de Semana Santa nos va preparando, nos va dando ojos, nos va dando oídos y corazón para descubrir el amor en el acto mismo, en el regalo mismo de su donación. Esa perfección de amor que es tan esquiva en esta tierra.

Como sacerdote, muchas veces me asombra ver cuántas decepciones tienen las personas, cuántas decepciones tiene la gente con respecto al amor. Se decepcionan porque se sienten solos o vacíos o traicionados. Sienten que dan mucho y reciben poco y esa decepción ¿qué es mis hermanos? sino una invitación a volver la mirada hacia aquél que de verdad ama.

Los Evangelios de estos días, tomados de los distintos Evangelistas nos presentan lo que podríamos llamar las escenas que acompañaron el sacrificio de Cristo. Pero no debemos descuidar la primera lectura. La primera lectura está tomada durante estos días del profeta Isaías. Son los cánticos del siervo. Vamos a tener el Lunes, el Martes, el Miércoles Santo tres Cánticos. Y son cuatro. El cuarto Cántico lo tendremos el Viernes Santo. Estos textos se encuentran en el profeta Isaías y son una descripción de lo que significa de verdad darse a Dios. Por eso se les llama los Cánticos del siervo, es decir, de aquel que de verdad sirve a Dios, de aquel que de verdad cumple la voluntad de Dios.

Por ejemplo, el Cántico de hoy nos muestra una gran misión, la gran misión de llevar el derecho a las naciones, la gran misión de llevar la luz a las naciones. Te he hecho luz de las naciones. Qué palabras tan impresionantes. Luz de las naciones. Pero fíjate que esa misión tan grande está acompañada de una sencillez, de una humildad, de una mansedumbre, que es exactamente lo que encontramos en Jesucristo. Una misión grandísima. Con una discreción, con una sencillez, con una humildad muy grande. Casi siempre en el mundo, cuando una persona tiene una gran misión, también tiene un gran ego y por eso encontramos personas que son muy poderosas, pero que en medio de su tremendo poder, pues también hay un tremendo ego.

El siervo de Dios, que finalmente es Jesucristo, el siervo de Dios, nos muestra cómo una gran misión se vive con una gran sencillez, con una gran humildad. Por eso dice no voceará, no gritara, pero llevará mi voluntad, cumplirá mi decreto, hará mi propósito. Ese es Cristo, el de la gran misión y la gran humildad, el del gran servicio y al mismo tiempo la gran mansedumbre. Vayamos acostumbrando nuestros ojos, vayamos acostumbrando nuestro corazón para ver a este Cristo y para aprender de Él. Es Semana Santa. Que Dios te bendiga.

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