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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Cómo es tu ofrenda a Dios? ¿Le estas dando lo mejor al Señor? O por el contrario ¿Lo estas honrando solamente con tus labios y no con tu corazón?
Homilía lsan022a, predicada en 20210329, con 5 min. y 46 seg. 
Transcripción:
Los Evangelios de estos días de Semana Santa son impresionantes. Nos van llevando como de la mano, acompañando a Cristo en las últimas horas que pasó en esta tierra. Es inevitable preguntarse qué estaba viviendo el corazón de nuestro Señor. Muchas de estas escenas son entrañables porque revelan la verdad del corazón humano y la verdad del corazón de Dios.
Hoy, por ejemplo, tenemos la despedida de Cristo en Betania. ¿Por qué Betania era un lugar tan especial para Jesús? Porque ahí estaban sus amigos. Recordemos que en vida de Cristo no muchas personas pudieron llamarse verdaderamente amigos, amigas del Señor. Y cuando Cristo fue donde sus amigos Marta, María y Lázaro, allá en Betania, se trataba de una despedida. Los que estaban ahí seguramente no lo entendían de esa manera, lo cual añadía otro dolor al corazón de mi Señor. Ellos no lo entendían de ese modo. Pero Jesús sí que lo sabía y lo dice expresamente en el Evangelio de hoy. Cristo va allá. De alguna manera se arropa en el cariño de esos amigos, pero también sigue siendo nuestro maestro, sigue siendo el gran profeta, sigue siendo luz para nuestros pasos.
Dice el Evangelio de hoy que María. María, la de Betania, tomó una gran cantidad de perfume finísimo, y la palabra que llama mi atención en esta ocasión es que dice que era perfume de nardo, auténtico, de mucho valor. Esa palabra auténtico me llama la atención. Porque en todas partes ha sucedido que hay falsificaciones y las cosas finas son las que más se falsifican. Un reloj barato. Nadie lo falsifica. Un perfume barato. Para qué tomarse el trabajo de falsificarlo. Pero el perfume de nardo era tremendamente apreciado en aquella época y supongo que también en la nuestra. Un perfume muy costoso, muy fino y por lo tanto, falsificado.
María de Betania no quiere honrar a Cristo con un perfume falsificado. Y yo creo que es aquí donde entra la gran enseñanza para nosotros. ¿Estamos honrando a Cristo con un perfume auténtico o con un perfume falsificado? ¿Qué es un perfume falsificado? Lo podemos aprender de dos cosas, de la ley y de los profetas. En la ley, por ejemplo, se decía que cuando se fuera a ofrecer un animalito en sacrificio a Dios, tenía que ser un animalito perfectamente sano. Como quien dice no presentes una ofrenda falsa, una ofrenda falsificada.
Y los profetas hablaban con claridad al pueblo, haciéndole ver y sentir que tenían que entregar no solamente la ofrenda de los labios, sino también la del corazón. Porque la queja que resume bien la denuncia profética es esta. Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es decir, están ofreciendo alabanza falsificada, perfume falsificado.
María de Betania ofreció perfume auténtico, el que le costó. Según lo que nos describe el texto bíblico. Era un perfume carísimo, carísimo. A ver, haciendo cuentas. Cuentas muy elementales. Ese perfume podía valer a dinero de hoy, según lo que se nos dice en el texto, cerca de tres mil dólares. Para que te hagas una idea, en dinero colombiano eso es más de diez millones de pesos. Cuando Judas Iscariote se escandaliza, diríamos que humanamente había una razón para escandalizarse, ver que diez millones de pesos se derraman así, pues, es algo que impresiona mucho. Que tres mil dólares se voten así impresiona mucho. Es que era perfume auténtico. El perfume falsificado se hubiera conseguido por dinero de hoy unos cuantos dólares, pero este era el verdadero.
Y la pregunta que nos queda es ¿Cómo es tu ofrenda a Dios? ¿Qué le estás dando al Señor? ¿Perfume falsificado? O por el contrario, siguiendo el ejemplo de María de Betania ¿Le estás ofreciendo perfume de verdad, el auténtico, el de veras?

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