Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Manifestemos como Iglesia el profundo amor por Jesucristo diciéndole: quiero compartir tu camino, quiero amar como Tú, morir junto contigo y resucitar por ti.

Homilía lsan018a, predicada en 20180326, con 5 min. y 35 seg.

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Transcripción:

En el Evangelio de hoy encontramos un gesto de amor. Una mujer, un perfume. Los pies de Cristo. Una casa. Estos son los elementos principales de la tierna escena que hoy escuchamos. Una manera de comparar este texto con otro y quizás buscar una mejor comprensión es ir al libro de Rut. Encontramos en el libro de Rut que esta mujer que era extranjera se acerca a los pies de un hombre llamado Boaz. Y le manifiesta de esta manera su gratitud, su cercanía y su amor. Boaz entiende el gesto. Y un día Boaz tomará a esta mujer a Rut como su esposa. Ellos son los abuelos, según unas ciertas cuentas. O los bisabuelos del rey David.

Los pies dentro de la cultura semita tienen un gran significado en la expresión del afecto. Un gesto muy hermoso cuando una persona llega de camino es permitirle que deje sus sandalias y ordenar a uno de los siervos de la casa lavarle los pies. Los pies son gesto de afecto entre amigos, son expresión de amor entre aquellos que están cerca, como Rut y Boaz.

Eso parece explicar la actitud que toma María de Betania, está manifestándole un amor profundo. Es el amor de quien quiere acompañar la vida y la misión de otro. Porque eso fue lo que buscó Rut en su momento. Y eso es lo que significa lavar los pies entre amigos. Significa tú eres de mi casa, tú eres de mi afecto, tú eres de mi corazón. Ella busca el mejor perfume porque quiere darle a Cristo el mejor y el mayor amor. El gesto tierno, el gesto delicado y profundo de esta mujer no es entendido por algunos en particular, no es entendido por Judas Iscariote. Para Judas el amor es una pérdida de tiempo, es una pérdida de dinero. Mientras que esta mujer quiere asociarse al camino de Cristo y al destino de Cristo. Judas no quiere disociarse del dinero. Del dinero que se puede ganar, del dinero que se puede utilizar.

La casa se llenó de perfume. El amor se difunde. El amor llena la casa. Y la casa es la iglesia. Podemos ver en el gesto de esta mujer lo que debe hacer la Iglesia, especialmente en la Semana Santa. Mostrarle su amor a Cristo, decirle quiero compartir tu camino, quiero también amar como tú, morir junto contigo y resucitar por ti. Ese es el camino de la Iglesia. Humilde y a los pies de Cristo, ha de reconocerse indigna, como lo hizo Rut, como lo hizo María de Betania. Esta mujer llenó con el perfume la casa. Hay que llenar con nuestro amor la casa. Debe sentirse el amor que le tenemos a Jesucristo en toda la Iglesia.

Hermanos sacerdotes, llenemos de perfume la casa. Que se sienta en nuestras parroquias, capillas, templos. Que se sienta que el amor que está en tu pecho es el suave aroma que le agrada a Cristo. Religiosas, hermanas monjas, misioneras, catequistas. Tantas mujeres llenen de amor la casa. Todos nosotros, pecadores convertidos a los pies de Jesucristo, besando esos pies que han recorrido nuestros caminos. Llenemos con nuestro amor la casa. En síntesis. Humildad, arrepentimiento, gratitud, entrega. Inmenso amor. ¡Qué testimonio nos ha dado esta mujer!.

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