|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El profeta Joel y el evangelista Mateo nos enseñan que la cuaresma empieza siempre en lo profundo de la conciencia de cada uno.
Homilía kmce016a, predicada en 20150218, con 3 min. y 49 seg. 
Transcripción:
En el Miércoles de Ceniza, nuestra madre la Iglesia, nos invita a escuchar al profeta Joel y al evangelista San Mateo, ¿qué tienen en común estas dos lecturas? la de Joel, capítulo segundo y la de San Mateo en el capítulo sexto. Joel nos habla del corazón, indicando que el lugar de la verdadera conversión es indudablemente la interioridad del corazón humano. Es verdad que existen obras de penitencia y que existen obras de misericordia, pero esas obras solo adquieren su valor, solo tienen su significado, si brotan de un corazón que quiere rasgarse porque quiere abrirle sinceramente la puerta a Dios para que Él llegue, para que Él obre, para que Él cambie lo que nosotros somos. Así que, Joel nos está invitando a entrar en la realidad más profunda de nuestro ser, lo que la Biblia llama el corazón.
En la misma dirección va el texto de San Mateo en el capítulo sexto. Jesús nos habla de lo secreto, nos habla de la importancia de entrar en lo secreto. Lo secreto no quiere decir lo que hay que esconder, quiere decir más bien, aquello que pertenece a la intimidad de mi propio ser, aquello que está más adentro de mí, aquello dentro de mí que no depende simplemente de complacer a otros, de quedar bien con otros o de lograr algo de otros. El corazón, que tiene que rasgarse según Joel, corresponde a ese espacio que Jesús, en este Sermón de la Montaña, llama el corazón, llama el secreto. O sea que también en las palabras de nuestro Señor está ese llamado urgente a que nosotros entremos profundamente en nuestra vida. Y allí, desde lo hondo de nuestro ser, podamos dar un sí resuelto a su Evangelio. Es decir, Dios no quiere de nosotros cualquier palabra de aceptación, quiere aquella palabra que brota de un corazón en sinceridad, un corazón que se enfrenta con su propia verdad, un corazón que renuncia a buscar las disculpas, las explicaciones o las ventajas en las relaciones que quizás tenemos con otras personas. Un corazón que sea capaz de entrar en su verdad para poder entrar así también en la verdad de lo que Dios quiere de nosotros.
La palabra verdad es quizás la palabra más importante dentro de la Cuaresma. Llegar a nuestra verdad para poder acceder a la verdad de Dios. Joel nos dice que hay que rasgar el corazón y el corazón de Cristo al final de todo este camino, es decir, llegando a la Semana Santa, el corazón de Cristo se rasga, el corazón de Cristo se rompe. Nosotros rasgamos nuestro corazón y en nuestra verdad encontramos la verdad del corazón rasgado de Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios. Y en esos corazones abiertos, el nuestro y el de Cristo, se realiza la verdad del plan de Dios, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|