Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Breve catequesis sobre algunas de las prácticas más comunes para el Miércoles de Ceniza.

Homilía kmce011a, predicada en 20130213, con 4 min. y 35 seg.

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Transcripción:

Cuando yo era niño y llegaba el Miércoles de Ceniza y hoy es Miércoles de Ceniza, siempre nos decían al momento de imponernos la ceniza en la frente, según es costumbre en Colombia, siempre nos decían: «acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver». Parece que es una expresión demasiado melancólica, casi derrotista para algunos, y por eso no es de extrañarse que hayan surgido otras expresiones que tienen también su significado y su belleza. Por ejemplo: «conviértete y cree en el Evangelio». Sea lo que sea, este día conserva su nombre tradicional, es el Miércoles de las cenizas, es el Miércoles de Ceniza.

En mi país, Colombia se acostumbra, como ya dije, trazar una cruz con cenizas sobre la frente. En otros lugares, como por ejemplo en Roma, lo que se acostumbra es echar un poco de ceniza sobre la coronilla, en la cabeza. Esa cruz, que se traza sobre la frente, se convierte en un testimonio público. Esa cruz está indicando, incluso a la vista de los que anden por la calle, que para mí tiene sentido mi fe y tiene sentido hasta el punto de hacerla pública. Es un modo de manifestar que el lenguaje de la Iglesia es también mi lenguaje y que la fe no está restringida únicamente al templo y a la sacristía. El gesto que se acostumbra, por ejemplo, en Roma, y es lo que uno ve en las transmisiones de televisión con el Papa, tiene una virtualidad y es que es el gesto que se aproxima más a la Biblia, a la práctica bíblica, a la práctica penitencial bíblica: aquello de echarse ceniza, aquello de revestirse de polvo, de tierra, obviamente dañando el aspecto corporal y humillándose, es algo muy propio del texto bíblico. Entonces la práctica que se utiliza en Roma es más cercana a la Biblia, pero obviamente, es mucho menos visible, si la persona luego está en sus quehaceres diarios. Hay distintos modos de hacer las cosas y cada uno tiene su sentido.

La invitación: «conviértete y cree en el Evangelio» es hermosa y por supuesto, tiene un valor permanente, pero entonces ya parece que no es únicamente o no es característica del Miércoles de Ceniza, porque para eso existe esa fecha: Miércoles de Ceniza. Digamos que esa invitación se podría hacer cualquier día, a cualquier hora. En cambio, la práctica de la ceniza es algo que está muy ligado a este día particular. Tienen sentido ambas cosas, vuelvo a decir, tiene sentido decirle a la gente: «conviértete y cree en el Evangelio». Y tiene muchísimo sentido también decirle a la gente: «acuérdate que eres polvo». Porque también se trata de eso, también se trata de sacudirnos frente a la realidad de lo que es la vida humana. También se trata de confrontarnos con la verdad de la muerte, con la finitud de la existencia. También se trata de mirar a la cara el destino final sobre esta tierra, para darnos cuenta que si nos quedamos únicamente con lo de esta tierra, la vida en realidad no tiene suficiente sentido. Por eso, yo creo que tenemos un día que en su riqueza litúrgica y en sus diversas expresiones, nos invita a reflexionar, nos invita a mirar hasta el fondo la realidad de lo que somos y aceptar el llamado del amor de Dios que quiere que lleguemos a ser mucho, mucho más, con su fuerza y con su amor.

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