Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los profetas son voz de Dios que despierta la conciencia del pueblo. Joel nos da claves de sorprendente actualidad para reformar nuestra vida en la dirección de Dios.

Homilía kmce010a, predicada en 20120222, con 20 min. y 31 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, en el conjunto del Antiguo Testamento se destacan unos personajes que llamamos los profetas. Muchas veces asociamos esta palabra con la gente que sabe el futuro o que adivina el futuro. Pero en realidad, lo más importante de los profetas es que son gente que está cerca de Dios. Podemos decir, han aprendido a mirar las cosas y, en especial, la historia del pueblo elegido desde la óptica de Dios, desde las claves de la Alianza. Los profetas son como la memoria y la conciencia viva del pueblo. Sus palabras dependen únicamente y están amarradas únicamente al querer Divino, por eso tienen tanta independencia. Los profetas no prestan demasiada atención a las posiciones o privilegios de este mundo. Hablan con libertad, incluso si hay que decirle unas cuantas verdades a un rey, a un magistrado o a un sacerdote, el profeta sabe que su voz está amarrada únicamente a la voz de Dios. Y precisamente porque están amarrados a Dios, son libres. Es inmensamente valiosa la voz de los profetas. Es una escuela de libertad, una escuela de verdad y una escuela de esperanza.

Nosotros empezamos la Cuaresma oyendo a un profeta. Se trata de un hombre llamado Joel. Y en el capítulo segundo de su obra, Joel está llamando al pueblo a arrepentimiento. Este es un lenguaje que conviene que aprendamos, porque lo vamos a oír varias veces en la Cuaresma, muchas veces.

Aprender a arrepentirse, aprender a hacer penitencia.

Acercarse más y mejor a la Palabra de Dios.

Orar más.

Hacer obras buenas y generosas.

Preocuparnos más del bien de otros y también ayunar.

Estas son algunas de las virtudes y de los ejercicios propios de la Cuaresma. Eso suena como a Edad Media. En la película «El nombre de la rosa» sale un dominico, con ese hábito elegante que tienen los dominicos, que hay varios aquí muy elegantes, con su túnica blanca, escapulario blanco, capa negra. Pero, ese dominico sale llamando a la gente a hacer penitencia. Y ese dominico, en esa obra, queda bastante mal parado. Así que, yo creo que muchas personas asocian eso de la penitencia con los tiempos ya superados, los tiempos de la Edad Media.

Y sin embargo, la idea básica de la penitencia es algo que seguimos practicando todos, lo que pasa es que eso cambia de nombre. Le voy a dar algunos nombres que tiene ahora. Se llama, por ejemplo, rehabilitación, rehab. Lo que hace un drogadicto. Lo que estaba tratando de hacer Amy Winehouse o lo intentó muchas veces: rehabilitarse, salir de una adicción, entrar en un espacio distinto y en un tiempo distinto para soltarse de unas cadenas. En el caso de ella, las cadenas del vicio. Una rehab, una rehabilitación, es eso: es hacer penitencia. Pregúntale a un drogadicto si le gusta dejar de consumir, te va a decir que no, que le cuesta trabajo, pero hace ese esfuerzo, pasa por esa penitencia. Otras personas quizás no están o no estamos en esa condición tan seria, pero hacemos otras cosas, hacemos dietas, hacemos ejercicio, vamos a los gimnasios. Quizás hay un grupo pequeño de personas que gozan maltratando su cuerpo, lo digo entre comillas. Pero, para muchos de nosotros abstenernos de las comidas más apetitosas, que suelen ser las que tienen más carbohidratos, más calorías, más colesterol, más grasas saturadas y todo lo que envenena, abstenerse de eso cuesta trabajo, pero lo hacemos, o tratamos de hacerlo, porque creemos que merece la pena. Eso es Cuaresma, esa es la idea, exactamente eso.

Hay otra palabra que está más o menos de moda en los tratamientos para desintoxicar el organismo: detox. Algunos de esos centros, donde la gente paga enormes sumas de dinero para que le hagan un detox, pues lo que hacen es poner a la gente a sufrir durante una semana: -solo vas a comer estas hierbas amargas con estas verduras y té verde, porque eso va a limpiar tu hígado, va a limpiar tu páncreas y va a limpiar tu bolsillo. Y la gente se somete a eso. Eso es Cuaresma. O sea que, la Cuaresma no es tan extraña. La Cuaresma es la conclusión a la que llega uno cuando de veras quiere mejorar la vida. Cuando uno quiere aprender algo que vale la pena, tiene que hacer un sacrificio. Cuando uno tiene que desprenderse de algo que le gusta, pero le hace daño, tiene que hacer un sacrificio. O sea que, ahora nos damos cuenta que la Cuaresma y la penitencia son necesarias y son posibles y son frecuentes.

Bueno, llevamos dos cosas. Primera, que en el Antiguo Testamento hay unos personajes llamados los profetas, y que los profetas eran como la voz de Dios, la conciencia del pueblo, y llamaban a penitencia. Y lo segundo, hemos visto que lo que se entiende por penitencia tiene un valor permanente. Si hay seres humanos sobre esta tierra, que yo creo que los va a haber en el siglo XXII y en el siglo XXIII, esos seres humanos también tendrán que hacer penitencia. Ellos tendrán sus propias luchas, tendrán que luchar por sus propias cosas. Pero subir, mejorar y desprenderse de vicios y cadenas siempre será difícil, esa es la lógica de la Cuaresma.

Como ya tenemos claros esos dos puntos, pasemos al tercero: ¿qué podemos aprender del texto de Joel? Varias cosas, de hecho, algunas de las que nos dice Joel han sido confirmadas por la ciencia moderna. Las puede ratificar cualquier buen psicólogo. Nos dice Joel: «Convertíos de todo corazón». Esto está en todos los programas de rehab y de detox y de todos los nombres que quieran. La única manera de salir de un vicio es tomar una decisión cuadrilátera, que no más de eso en mi vida. Es la única manera de salir. El profeta Joel lo dice: de todo corazón.

Imaginémonos un hombre que tiene su matrimonio, pero que ha empezado una relación y mucha conversación y coquetería con una cierta muchacha con la que, de hecho, ya está cometiendo un adulterio, aunque sea solo un adulterio espiritual. Pero, esa relación cada vez se hace más profunda, cada vez se hace más seria y cada vez es un peligro más inminente para el matrimonio de este caballero. Supongamos que él dice: -Oiga, tengo que dejar esa relación porque le voy a hacer daño a mi hogar. Pero, sigue mandándole textos a esa persona. Sigue escribiéndole mensajes, sigue comprándole tarjetas, sigue mandándole chocolates. Claro que le manda menos chocolates y además chocolates más baratos y además algunos ya pasados. Pues, aunque sean pasados, baratos y pocos, uno ve que ese hombre no está saliendo de esa relación y ninguna esposa sensata estaría contenta con que eso sucediera así. Joel lo dice de esa manera: «Convertíos de todo corazón». Ese es el tipo de resolución que es saludable. Ese es el tipo de resolución que verdaderamente libera. Llevamos una enseñanza.

Segunda, dice Joel: «Rasgad los corazones y no las vestiduras». Los corazones alude a el interior de uno, las vestiduras alude a lo exterior de uno. Has conocido a esas personas que andan diciendo: -Uy, tengo que hacer dieta, voy a ver si hago esta dieta. ¿Qué dieta me aconsejas? Pero, nunca empiezan. No sirve hablar de las cosas, no sirve hacer propaganda. Lo que se necesita es que la decisión sea interior. Y Jesús, en el Evangelio, nos da el criterio para distinguir qué es lo interior y lo exterior. Lo interior es aquello que tú sigues haciendo, aquello en lo que tú perseveras, sea que la gente se dé cuenta o no. Mientras tú estés con el juego de: me convierto o cambio, pero solo en lo que la gente percibe, así no funciona. Entonces la resolución tiene que ser interior. Interior quiere decir: cuando me ven y cuando no me ven. Cuando me aplauden y cuando no me aplauden. Cuando hay quien me regaña y cuando no. Solo así se deja el cigarrillo. Solo así se deja el adulterio. Solo así se dejan las cadenas del pecado.

Y luego dice: «Proclamad el ayuno, convocad la reunión». Esto es muy interesante, la conversión es más fácil, la conversión es más duradera y la conversión es más profunda cuando se hace con otras personas. De nuevo, esto se parece mucho a lo que ha descubierto la psicología. Por eso, existen grupos como Weight Watchers. Ese grupo ¿qué es lo que hace? pues ayudar a que las personas que tienen sobrepeso se pongan en contacto unas con otras. Y la misma filosofía tiene Narcóticos Anónimos o tiene Alcohólicos Anónimos. ¿Por qué son importantes las reuniones? Ojo: reunión. Porque en la reunión, yo escucho testimonios. En la reunión de Alcohólicos Anónimos oigo que alguien ya salió adelante y dice: -Yo soy alcohólico, lo voy a hacer toda la vida. Pero no he bebido una gota en los últimos cuatro años. Aplauso generoso. Todo el mundo aplaude porque lleva cuatro años. Ese es el tono en la reunión de Alcohólicos Anónimos, la persona se reconoce públicamente en necesidad. Reconoce que su debilidad está ahí, pero al mismo tiempo, reconoce que hay una victoria y que esa victoria necesita apoyo constante. Entonces, fíjate cómo la reunión tiene esa fuerza. Eso es lo mismo que hacemos en la Cuaresma. Todos los que estamos aquí, todos los que venimos hoy a la Iglesia, somos esa reunión. ¿Por qué estamos aquí, por santos, por buenos? ¿a qué vinimos? ¿a que nos pusieran una medalla? No, venimos a que nos pongan ceniza. Venimos a que quede claro ante todo el mundo que somos unos pecadores, para eso estamos aquí. Es decir, estamos cumpliendo lo que dice Joel: «Convocad la reunión, congregad al pueblo». Y dice también: «reunid a los ancianos».

Este es un cuarto consejo, que también es interesante. A ver, el primer consejo era que tiene que ser de todo corazón. El segundo consejo, que tiene que ser una resolución interior cuando me ven y cuando no me ven. El tercer consejo, que es mejor si es en grupo. Y ahora viene el cuarto consejo: «Reunid a los ancianos». En la tradición del pueblo de Israel, la reunión de los ancianos, es la reunión de la gente pensante. Es decir, es el despertar de la razón. El despertar de la razón. Esto es muy interesante, la conversión es un asunto de fe, por supuesto, y es una respuesta de fe, pero la conversión requiere que tú enciendas la luz de la razón. Y muchas de las mejores conversiones suceden precisamente cuando esa luz se ha encendido con claridad. Por ejemplo, la persona que se da cuenta: -Estoy a punto de arruinar mi matrimonio por esa relación de adulterio, o estoy a punto de arruinar mi vocación por ese problema de pornografía o estoy a punto de arruinar mi salud porque no suelto el cigarrillo. Esas son conclusiones que se obtienen cuando se enciende la luz. Cuando yo veo, cuando me doy cuenta. Y eso es lo que nos está diciendo a Joel: enciende la luz. Date cuenta de qué estás haciendo y para dónde vas. Eso es, eso es reunir a los ancianos. Es despertar, es darse cuenta, es encender la luz. Pero también nos dice que hay que congregar a muchachos y a niños de pecho, al esposo, a la esposa, recordándonos así, que todos tenemos algo de que cambiar.

Hay un lugar especial que tienen los sacerdotes y este es el quinto consejo que da Joel, nos dice: «Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes y digan: perdona, Señor, a tu pueblo». Está muy bien que se encienda la luz. Está muy bien que tú hagas un propósito interior, pero si tú no apelas a esa fuerza superior, a ese que te ha creado, a ese Dios, es demasiado difícil lograrlo. Por eso, en la exitosa metodología de Alcohólicos Anónimos, uno de los puntos claves es: -no importa el nombre que le des, invoca a tu Dios. Dale el nombre que quieras, dicen en las reuniones de Alcohólicos Anónimos, dale el nombre que quieras, pero invoca a Dios.

El saber que nosotros no somos el principio último ni el final último de nuestra existencia, sino que estamos puestos en manos de un tejedor cósmico, un tejedor que atraviesa los siglos y que ese tejedor y creador nuestro es Dios, eso hace un inmenso bien. En la medida en que reconocemos nuestras vidas como parte de un designio que es mayor que nosotros mismos, entendemos que no estaremos solos en nuestros esfuerzos de cambio. Es muy interesante ver que la oración que Joel espera de los sacerdotes es una oración atenta a la gloria de Dios: «No se diga entre las naciones: ¿dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra y perdone a su pueblo». O sea que llevamos ahí seis recomendaciones. Todavía hay una séptima y última que podemos tomar.

Hemos hablado de la necesidad de restringirse uno, de aprender a dominarse, de poner un límite a los propios apetitos, todo esto es propio del ayuno. Hemos hablado también de la necesidad de la oración. Pero hay otro consejo que no viene de Joel y que es el séptimo consejo. Ese séptimo consejo es el que aparece en el Evangelio de hoy: descubre que tú puedes ser un agente de bien, que tú puedes transformar para mejor la vida de otra persona. Descubre esa alegría, embriágate de esa alegría y saldrás de unas cuantas ebriedades nefastas que hasta ahora han tenido poder sobre ti. O sea que el séptimo consejo es: no busques la perfección solamente para ser perfecto tú, busca la perfección porque la gloria más grande para Dios está cuando tú das fruto en la vida también de otras personas.

Hermanos, estos son algunos ejemplos de cómo podemos utilizar los textos de la Escritura para inspirar nuestro propio cambio. Toda esta reflexión la hemos hecho basándonos en el capítulo segundo del profeta Joel y en el capítulo sexto del Evangelio según San Mateo. Te doy estas referencias con la esperanza de que también tú, en tu casa, te acerques más a la Palabra. El tiempo de Cuaresma ha de ser tiempo para beber con mayor abundancia de esta fuente de agua limpia, esta fuente que realmente puede purificar nuestros corazones y elevar nuestra mente. El Señor nos conceda una santa Cuaresma para gloria suya. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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