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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Catequesis de Cuaresma: qué es, cuál es su origen, qué ejercicios nos ayudan a avanzar, qué cosas concretas podemos y debemos practicar.
Homilía kmce008a, predicada en 20110309, con 17 min. y 37 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos, vamos a tomar cinco puntos sobre qué es la Cuaresma y luego cinco recomendaciones para vivir la Cuaresma. Esto en memoria de las cinco llagas de Cristo, las dos de las manos, las dos de los pies y la herida del costado. En honor de las cinco llagas de Cristo, tenemos esta predicación: cinco puntos sobre qué es la Cuaresma y cinco puntos sobre cómo vivirla.
Lo primero es que Cuaresma son cuarenta días, lo sabemos bien. Por eso, esta celebración un miércoles. Los cuarenta días van desde hoy hasta el Jueves Santo, excluyendo los domingos. Si tú haces la suma en el calendario, ves que ahí te dan cuarenta días. Y la razón del número cuarenta es que fueron cuarenta los días de ayuno y oración de Cristo en el desierto. Fueron cuarenta los años de peregrinación de Israel, desde Egipto hasta la tierra prometida, y fueron cuarenta también los días y las noches en que Moisés estuvo esperando la revelación de Dios en el Sinaí. De modo que, Cuaresma es camino, un camino de cuarenta días, un camino que hacemos para recibir la ley del Señor, un camino que hacemos para recibir la Pascua, la luz, un camino que hacemos sobre todo para acompañar a Cristo y para vivir con Cristo.
Segundo punto: ¿qué se espera de nosotros en la Cuaresma? Las palabras fundamentales son: conversión y salvación. Dice la primera lectura, de este Miércoles de ceniza, primer día de Cuaresma: -Ahora convertíos. Conversión, ¿que quiere decir? quiere decir cambio, mudanza. Dale espacio a algo nuevo en tu vida. Dale espacio a la novedad de Dios en tu vida. Date una nueva oportunidad. Y precisamente porque esa oportunidad se la das a Dios, Dios viene con sus riquezas. Dios viene con sus regalos. Dios viene con su fuerza, su sabiduría y su poder, conversión y salvación. Eso significa que una buena Cuaresma es aquella en la que ha habido conversión, y una mala Cuaresma es aquella en la que uno no ha cambiado. La idea de la Cuaresma es entrar en un proceso de cambio. La palabra proceso es importante, no se trata de algo mágico ni de algo instantáneo, es un proceso que hacemos y en ese proceso nosotros vamos siendo transformados. Nuestros oídos se van abriendo a la Palabra de Dios. Nuestros ojos se van abriendo a sus maravillas. Nuestra boca se va abriendo a su testimonio. Cuaresma, conversión. Y el propósito hay que hacerlo desde hoy. No hay que esperar a que llegue la Semana Santa. Hoy hay que hacer el propósito. Hoy debemos decir todos los que estamos aquí: -Voy a vivir la Cuaresma. No voy a perder esta oportunidad.
Tercer punto: si la Cuaresma es un camino, es un proceso, tiene unos ejercicios específicos. Si una persona va al gimnasio, una persona que no tiene gran estado físico, que quizás se encuentra con sobrepeso, cansancio crónico, desánimo, falta de flexibilidad, energía, llega un gimnasio de esos que hay tantos en la ciudad. Entonces le dan un entrenador y el entrenador ¿qué hace? le pone ejercicios: -Usted tiene que trotar tantos minutos, tiene que levantar pesas, tiene que pasar a esa otra bicicleta. No sé qué más cosas. La Cuaresma tiene ejercicios y los ejercicios de la Cuaresma son bien conocidos, bien probados y bien eficaces. Los ejercicios de la Cuaresma son tres: la oración, el ayuno y la limosna. Se les pueden cambiar los nombres, pero en realidad ahí está todo.
Oración que significa, no tanto que le voy a hablar más a Dios, sino que lo voy a escuchar más. Acuérdate de Moisés en el Sinaí. Acuérdate de Jesús en el desierto. Oración de escucha, y esto incluye escucha, por supuesto, de la Palabra de Dios.
Ayuno, privación de algunos alimentos, indudablemente, pero sobre todo, como lo indican muy pronto las lecturas de Cuaresma: ayuno de nuestros vicios, ayuno de nuestros desperdicios y ayuno de nuestras malas costumbres. Ayuno que nos haga sensibles al hambre y las necesidades de otros, y aquí entra el tercer ejercicio: limosna.
Limosna, que no es botar de lo que me sobra, sino aquello que el ayuno me ha mostrado, ¿qué quiere decir eso? si el ayuno me hace solidario con el hambre de mis hermanos, la limosna tiene que ser mi colaboración efectiva para aliviar algo del hambre en el mundo. Es una expresión de solidaridad. Es una expresión de fraternidad. Es una participación en la bondad de Dios. Por consiguiente, si queremos vivir la Cuaresma, nuestra oración desde el principio tiene que estar muy clara. A ver, cada uno piense ¿qué le voy a agregar a mi vida en términos de oración? Eso no es esperar a que llegue el Domingo de Ramos para ver qué es lo que voy a orar. Alguno podrá decir:
Voy a venir a los viacrucis, celebraciones del viacrucis que se van a hacer en el convento de Santo Domingo en Bogotá. Ese es un propósito, así voy a orar más.
Voy a leer cada día un trozo de la Sagrada Escritura.
Voy a rezar el Rosario todas las tardes.
Voy a tomar uno de los muchos libros de devoción que tengo en la casa, pero esta vez sí lo voy a abrir, porque los libros no sirven estacionados en la biblioteca o sobre la mesa. Los libros sirven si los abro, si los uso.
Entonces cada uno tiene que pensar cosas concretas, ¿cómo voy a orar más? ¿cuáles son los ayunos que puedo hacer de acuerdo con la salud, la edad, las circunstancias de mi vida? La mayor parte de nosotros efectivamente, podemos hacer ayuno. Suprimir algunos alimentos, especialmente los miércoles y los viernes, es algo que podemos hacer. Y ese ayuno, esa sensación de vacío y de carencia, me recuerda que soy limitado, que soy finito y me recuerda el hambre de mis hermanos. Entonces tengo que pensar en esta Cuaresma: ¿qué voy a dar? ¿a quién voy a ayudar? Uno debería dedicar cada Cuaresma a alguna cosa. Esta Cuaresma la voy a dedicar a los ancianos, la voy a dedicar a los niños que han nacido con sida. Voy a dedicar esta Cuaresma a apoyar el Seminario mayor. Voy a dedicar esta Cuaresma? y hace uno ahorros durante la Cuaresma y al final da una colaboración sustanciosa, útil. Ese es el tercer punto. La Cuaresma tiene características específicas y ejercicios específicos.
Cuarto punto: la Cuaresma es el mejor tiempo del año para hacer una buena confesión. Dentro de los mandamientos de la Iglesia está ese, confesarse por lo menos una vez al año, y lo sugerido es en la Cuaresma. Recuerda el valor tan grande de la confesión, no es nada menos que la renovación de tu bautismo. La Cuaresma significa, entre otras cosas, una renovación de nuestro bautismo, porque en la antigüedad, los que se iban a bautizar recibían ese sacramento únicamente un día en el año, solo en un día había bautismos y ese día era el día de la Pascua del Señor. Es decir, la Vigilia Pascual en esa Noche Santísima, que es el corazón palpitante de la Semana Santa, ahí se celebraban los bautismos del año y la gente se preparaba para ese bautismo durante todo el camino de la Cuaresma. O sea que la Cuaresma tiene sabor de bautismo. Entonces tengo que prepararme para una buena confesión. ¿Qué es una buena confesión? es aquella en la cual le devuelvo a Dios la gloria que le he quitado con mis pecados. Es decir, la humildad tiene que ser suficientemente grande, para vencer sobre la soberbia. La penitencia es suficientemente grande, para vencer sobre todas las comodidades, complicidades y excesos que uno ha cometido, y así sucesivamente. Entonces, una buena confesión es realmente la culminación, hasta cierto punto, de ese proceso de conversión del que empezamos hablando. Cuaresma: tiempo de conversión.
Y finalmente, tomado del Evangelio, la Cuaresma ¿es qué? tiempo de interioridad. Jesús nos invita a que no seamos actores que tratan de quedar bien delante de las demás personas. Jesús quiere que nosotros seamos sinceros ante Dios. Aquí no se trata de convencer a nadie, se trata de entrar en el propio corazón y se trata desde el propio corazón de decirle un sí rotundo a Dios. Entonces la Cuaresma es tiempo de interioridad. Por eso, algunas personas acostumbran en la Cuaresma moderar, por ejemplo, la música. Porque si yo estoy a todas horas oyendo música de fiesta y música de baile y música de rumba y pachanga, como decimos en Colombia, entonces ¿a qué horas voy a entrar en interioridad? tengo que darle un espacio a Dios para que me hable. Tengo que dar un espacio a Dios para que haga resonar las preguntas profundas, por ejemplo:
¿Para dónde va mi vida?
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
¿Lo que yo hago le agrada a Dios?
¿Mis amistades le gustan a Dios?
¿Mi manera de descansar y de entretenerme es del agrado de Dios?
¿Este plan que yo tengo si le gustará a Dios?
Se necesita interioridad, hay que entrar. Por eso también muchas personas hacen retiros espirituales en Cuaresma o en Semana Santa. Este es el sentido maravilloso de la Cuaresma.
Y de aquí surgen los consejos prácticos, que los vamos a decir brevemente, porque ya están expresados en la pequeña catequesis que hemos tenido. Primer consejo práctico: no pierdas ni un solo día de Cuaresma, ni uno solo. Hay cosas tan hermosas que se están haciendo hoy en el mundo. Por ejemplo, hay una página en Internet que dice: -Cuarenta pensamientos para la Cuaresma. Otros ofrecen calendarios, también lo he visto en Internet, calendarios que tú los puedes ver en tu pantalla, los puedes imprimir, lo que quieras, y cada día te ponen una buena obra para que uno no se le olvide que está en Cuaresma. Por ejemplo, llega el sábado: -llama a una persona que necesite de ti, dale una llamada telefónica. Es una obra sencilla de caridad que me saca de mi egoísmo. Llega un viernes: -acuérdate que es ayuno y abstinencia. Entonces, con un calendario o con otro recurso parecido, no vamos a perder ni un solo día de Cuaresma. Ese es un consejo concreto.
Segundo consejo, ya lo dijimos, toma una práctica periódica como el viacrucis o como el rosario y mantente con esa práctica.
Tercero: fija el día de tu confesión, ¿cuándo es que te vas a confesar? pero bien confesado ¿cuándo es ese día? fíjalo. O tal vez unas dos confesiones, una al empezar la Cuaresma, otra ya muy cerca de la Semana Santa. Fija ese día.
Cuarto, escoge la compañía de un libro de la Biblia, puede ser, por ejemplo, el libro del Éxodo, puede ser el libro de los Salmos, o puede ser también que vayas a una buena librería católica, y busques un libro que te acompañe. Porque, la mayor parte de nosotros, si no tenemos algo específico en nuestras manos, los días se van pasando, pasando y llega la Semana Santa y la gente no piensa sino en broncearse, suponiendo que para esa época no esté lloviendo tanto.
Quinto y último punto: ¿qué va a ser tu Semana Santa? ¿cuál es una Semana Santa, que tú digas: -esto ha sido descanso del alma y del cuerpo. Porque también el cuerpo necesita descansar, no nos apartamos. Pero, ¿cómo va a ser tu Semana Santa? desde ya, desde ya planéala. ¿Qué vas a hacer? pero piensa que sea algo que sirva para el alma y para el cuerpo. Hay personas, por ejemplo, que van a hacer retiro espiritual, aquí en este convento, se van a ofrecer retiros espirituales. En la hospedería, tú puedes venir y quedarte unos días en el convento y tienes unos días especiales de oración, de silencio, de predicación. Pero eso hay que organizarlo con tiempo. Me parece que a veces nosotros, los que vivimos entre los trópicos, los tropicales, somos un poquito amantes de la improvisación y a última hora lo único que resulta es un paseo. No es que sea pecado pasear, pero hay otros tiempos en el año en que se puede pasear también. Que tu Semana Santa este año sea santa, santa para el cuerpo y para el alma, que tú sientas que tu corazón se renueva en Jesús. Claro, también hay que descansar, repito el cuerpo, no me aparto, pero que tú sientas: esta sí fue una semana completa.
Consejos específicos, recomendaciones prácticas, para que vivamos nuestra Cuaresma como quiere la Iglesia, como quiere Jesús, que cuando llegue la Pascua estemos renovados, que nuestros ojos brillen con nueva luz y que tengamos una sonrisa capaz de decirle al mundo: Jesús está vivo. Yo me he encontrado con Él.

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